Villarejo y la teoría del chismorreo

Te escuchan desde que te levantas y hasta que te acuestas. No solo eso. Saben dónde estás en cada momento, qué compras has hecho y qué relaciones de todo tipo sostienes. Sí, esas también

Foto: Imagen del comisario retirado Villarejo. (Atresmedia)
Imagen del comisario retirado Villarejo. (Atresmedia)

Hace unos días, releyendo sobre la 'teoría del chismorreo' del afamado historiador israelí Yuval Noah Harari, llegué a la distópica conclusión de que el comisario Villarejo era (supuestamente) el paradigma fallido, si no de la evolución humana, sí de la mencionada teoría.

Y si no es esto, sí que es un ejemplo de lo cándidos, inocentes y naífs que nos hemos vuelto, o se han vuelto algunos políticos o empresarios, convencidos de que son inmunes a la cadena de chismorreos que nos afectan a todos como sapiens.

Pero para entender esto, recordemos brevemente cómo Noah Harari describe la mencionada teoría en su aclamado libro 'Sapiens'. Según el investigador, la más importante diferencia evolutiva entre los sapiens con respecto a los homínidos y los simios se basa en la capacidad que tenemos de hablar a espaldas de los demás sobre ellos. Somos los reyes del chismorreo y Villarejo, posiblemente, su paradigma. Insisto, supuestamente. Esta característica evolutiva que es, según Noah Harari, consustancial a los sapiens ha venido a hipertrofiarse de manera evidente con el siguiente salto evolutivo, el que nos ha convertido en ciudadanos cíborg. Así nos define la ciberantropóloga Amber Case. Humanos hiperconectados en virtud de nuestras extensiones móviles, a solo una generación, si llega, de llevar implantadas esas extensiones móviles.

Pero no hace falta esperar a entonces para poder ser 'hackeados'. El espionaje ha existido siempre. Realmente, Villarejo es más evolutivo que disruptivo. Un individuo capaz de recopilar (supuestamente) cantidades ingentes de información, hasta un terabyte de información almacenada, según hemos leído en algún medio. Más información que la que recoge en un año el telescopio Hubble, usaba como comparación el mismo medio. Así que no lo va a tener fácil la policía para procesar toda la información. Más les valía reclamar ayuda a la inteligencia en red. Estamos, en cualquier caso, ansiosos de saber cuántos nuevos pardillos o pardillas cayeron (supuestamente) en las redes del comisario.

Humanos hiperconectados en virtud de nuestras extensiones móviles, a una generación, si llega, de llevar implantadas esas extensiones móviles

Y es que no solo Villarejo volvió (supuestamente) vulnerables a los poderosos, no. Es que las extensiones móviles nos han vuelto a todos hipervulnerables. Porque, ¿tienes WhatsApp? Sí, ¿verdad? Pues no hay nada más fácil de 'hackear'. Las redes de ciberdelincuentes lo saben, tus competidores lo saben, los estados los saben y si tú no lo sabes es porque no te has querido enterar.

Vives rodeado de sapiens que han evolucionado a ciberchismosos. Todos y cada uno de ellos están armados con un móvil que te escucha. Y no digo que tu vecino sapiens te escuche. Su móvil y el tuyo lo hacen, tu Smart TV lo hace (ya nos lo contó Snowden) y tu Gobierno te escucha (eso sí, con orden judicial, espero).

Te escuchan en todas partes. Desde que te levantas y hasta que te acuestas. No solo eso. Saben dónde estás en cada momento, qué compras has hecho y qué relaciones de todo tipo sostienes. Sí, esas también.

Grandes 'players' como Google o el gran emporio (Facebook, WhatsApp, Instagram) saben más de ti que tú mismo. Los sapiens han evolucionado hacia una gran conciencia de chismorreo global que todo lo escucha y que, en virtud de la ingente cantidad de datos almacenada, es ya capaz de predecir cuándo y en dónde le vas a ser infiel a tu pareja. Solo por poner un ejemplo.

Pero para esto hay tres soluciones, aunque estoy convencido de que al menos una la descartarás rápidamente:

  • No le seas infiel a tu pareja.

  • Desconéctate. Vende tu 'smartphone'. Lo que ocurre es que esta opción no garantiza que los otros puedan grabarte con otros sistemas de escucha.

  • Si no quieres que se sepa, ni lo pienses.

Aviso final para políticos y empresarios. La comunicación interna es siempre comunicación externa. Da igual el soporte que uses, el cíborg chismoso te acabará dando caza.

*Luis Serrano es director de Crisis y Riesgos en Llorente & Cuenca.

Tribuna
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