Innovación y crecimiento económico toman el pulso a la diversidad de género

¿Qué impacto tiene la diversidad de género en la capacidad de innovación que necesita un país y en el crecimiento de su economía?

Foto: Foto: EFE.
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La equidad de género es un indicador de cuán avanzada está una sociedad. Si es un tema preocupante desde la perspectiva de la integración social, no lo es menos por el impacto que tiene en la innovación, el aprovechamiento del talento y el crecimiento económico.

El 87% de los hombres y el 86% de las mujeres afirman trabajar en entornos que dificultan de forma sistemática la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres, según una investigación del Centro Internacional Trabajo y Familia del IESE.

No es el único estudio que refleja una realidad que es necesario cambiar por el simple hecho de que no podemos ni debemos permitirnos imaginar una sociedad moderna y avanzada que no esté construida sobre el principio real de la equidad, capaz de aprovechar y poner en valor todos, absolutamente todos, sus talentos.

Pero la diversidad de género, más allá del análisis que podamos hacer desde una perspectiva social, ¿qué impacto tiene en la capacidad de innovación que necesita un país y en el crecimiento de su economía?

Impacto económico de la desigualdad de género

Desde una perspectiva global, generar sociedades más inclusivas implica mejorar la calidad de vida de la mujer y asegurar su incorporación al mercado de trabajo, además de una educación de calidad, acceso a los servicios de salud y participación política. A ello es a lo que se dedica Women 20. Su objetivo es influir en la agenda de quienes toman decisiones en el G20, con el fin de incidir en las políticas públicas para incrementar la participación de la mujer en las economías y sociedades de sus países.

Elva Susana Balbo, que durante el año 2018 viene presidiendo W20 en representación de la presidencia argentina, señala que 240 millones de mujeres graduadas no están trabajando formalmente porque se dedican al cuidado de los niños en sus hogares. El impacto que su incorporación al mundo laboral tendría en las economías de los países que forman el G20 supondría un aumento de entre un 7% y un 15% del PIB para el año 2025, lo que supondría un incremento mínimo de 5,3 billones de dólares. La mala noticia es que, de acuerdo con el World Economic Forum, la igualdad de género puede tardar en llegar más de 100 años.

Impacto sobre la innovación

La International Telecommunication Union fue creada en 1965 en el marco de las Naciones Unidas para hacer llegar la tecnología a todos los rincones del planeta. Tiene por objetivo conectar a las personas y, por supuesto, hacerlo de forma equitativa. Doreen Bogdan-Martin, 'chief, strategic planning & membership', señala que solo el 17% del sector tecnológico en Europa está formado por mujeres. ¿Por qué sucede esto? Cuando lo analizamos, vemos que solo una de cada cinco graduados en carreras STEM ('Science, Technology, Engineering and Mathematics') es mujere. De estas, solo el 2,4% se incorpora al sector tecnológico y, lo que es aún peor, solo el 1,5% de las mujeres se mantienen activas desempeñando un trabajo en el sector tecnológico pasados cinco años. Si esto es lo que sucede en Europa, podemos imaginar la realidad en países en vías de desarrollo.

Solo una de cada cinco graduados en carreras STEM es mujer. De estas, solo el 2,4% se incorpora al sector tecnológico

¿Qué medidas podemos adoptar?

1.- Definamos qué significa la discriminación. Mantengamos una actitud de tolerancia cero con respecto a las actitudes que discriminan por cualquier tipo de razón, incluido el género. Todos podemos contribuir y decir "stop' discriminación”.

2.- Reconozcamos la iniciativa innovadora y el talento, provenga de quien provenga, independientemente de su género o de cualquier otro aspecto relacionado con la falta de respeto por la diversidad. Aprovechemos que las mujeres se muestran más seguras y ambiciosas que nunca: el 82% confía en su capacidad de cumplir con sus aspiraciones profesionales y el 77%, en su capacidad para dirigir, mientras que el 73% busca activamente oportunidades de promoción profesional, de acuerdo con el estudio realizado por el World Economic Forum.

3.- Promovamos modelos de referencia inspiradores para las mujeres más jóvenes, de manera que encuentren en ellos la inspiración necesaria para crear y transformar sus ideas en negocios exitosos e impactar en la economía de forma positiva. A su vez, reconozcamos lo que está funcionando, las experiencias que pueden servir de ejemplo, sin necesidad de reinventar la rueda, y demos visibilidad a las experiencias de éxito de aquellas mujeres que pueden servir de ejemplo para otras.

Las mujeres no tendrán éxito sin redes de apoyo formales e informales. Necesitan las redes proactivas de líderes y pares que las desarrollarán, promoverán y defenderán mientras persiguen sus aspiraciones profesionales. Necesitan patrocinadores dedicados y modelos a seguir de ambos sexos. La falta de apoyo de colegas masculinos retrasará el progreso, por lo que, sin duda, hay que implicarse. Proporcionar este nivel de apoyo puede parecer complejo, pero se puede hacer. Los hombres lo han tenido durante años.

4.- Formemos a los más jóvenes en modelos de equidad e inclusivos y facilitemos el acceso y animemos a las mujeres más jóvenes a incorporarse en las carreras STEM, que en buena medida determinarán los trabajos que, seguramente, se desempeñarán, de forma predominante, en un futuro no tan lejano.

Las mujeres de todo el mundo señalan que es importante para ellas trabajar en aquello que les guste (97%) y tener flexibilidad para equilibrar las demandas de su carrera y su vida personal y familiar (95%). Pero muchas también manifiestan sentir incertidumbre por el impacto que puede tener una familia en su carrera (42%). Muchas nuevas madres se sintieron ignoradas por las promociones y proyectos especiales a su regreso al trabajo (48%). Esto fue particularmente cierto para las nuevas madres de grupos minoritarios étnicos o raciales (63%) y las madres primerizas en Asia (68%).

Como puede verse, queda mucho trabajo por hacer. Un trabajo que nos incumbe a todos, mujeres y hombres. Por el bien de la sociedad, de la integración de todos sus miembros independientemente de su condición, del aprovechamiento del talento y su puesta en valor al servicio de todos, de la innovación y del crecimiento económico.

*Francisco Giménez Plano, fundador de Augere.

Tribuna

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