Sobre el sistema español de trasplantes

A ningún usuario de la sanidad española se le informa de cuánto van a cobrar los profesionales por atenderle. No estaría mal hacerlo. Se quedarían estupefactos

Foto: La directora de la Organización Nacional de Trasplantes, Beatriz Domínguez-Gil. (EFE)
La directora de la Organización Nacional de Trasplantes, Beatriz Domínguez-Gil. (EFE)

Periódicamente, vemos publicado en algunos medios un artículo de opinión, reiterativo en sus argumentos, que ataca sin paliativos el sistema español de trasplantes, acusándolo de ser el causante de todos los males del sistema sanitario público. Sus autores (autor en este caso) vienen manifestando desde hace años una obsesión enfermiza, digna de estudio, por desprestigiar el modelo español de trasplantes.

Empecemos por el oscurantismo al que se refieren estas personas, quienes utilizan para sus argumentaciones datos que se publican anualmente en la 'Newsletter Transplant'. Quizá desconocen (¿?) que se trata de una publicación editada por la ONT por encargo del Consejo de Europa y que se encuentra a disposición de quien desee consultarla en la página web de la ONT y en la del Consejo de Europa. Además, la ONT también gestiona el Observatorio Mundial de Trasplantes por encargo de la Organización Mundial de la Salud, cuyos datos se encuentran asimismo a disposición de todo el que quiera consultarlos. ¿En qué quedamos? ¿Ocultamos información o la publicamos de manera abierta y transparente?

También critican el sistema con el increíble argumento de que los profesionales que se dedican a esta actividad cobran por trabajar. Más aún, hablan de una deliberada opacidad (¿?) en la remuneración de los profesionales que participan en el proceso de donación y trasplante y de la necesidad de informar a los pacientes de lo que cobran. Olvidan que el trasplante de órganos de personas fallecidas es una actividad no programada que exige la disponibilidad continua de profesionales sanitarios. Los pagos por esta actividad, muy diferente en su organización y programación de otras actividades sanitarias, se encuentran publicados en los boletines oficiales de las comunidades autónomas, nuevamente a disposición de todos los ciudadanos que quieran consultarlos.

Por otro lado, a ningún usuario de la sanidad española se le informa de cuánto van a cobrar los profesionales por atenderle. No estaría mal hacerlo, por otra parte. Se quedarían estupefactos al conocer el salario de los profesionales en España, así como el coste de la atención sanitaria en este sistema que parece aguantarlo todo. Incluso las críticas más falaces y destructivas.

Se quedarían estupefactos al conocer el salario de los profesionales en España, así como el coste de la atención sanitaria en este sistema

Con respecto al coste de los trasplantes, efectivamente, el coste de estos procedimientos es elevado, si bien en España es 10 veces inferior a su coste en Estados Unidos. La diferencia estriba, es importante remarcarlo, en los honorarios de los profesionales sanitarios, muy inferiores en nuestro país. No debemos olvidar que el trasplante no solo tiene múltiples beneficios en términos de supervivencia y calidad de vida, sino que también conlleva un retorno económico al sistema sanitario público, gracias al ahorro en diálisis.

Cinco años de tratamiento sustitutivo con trasplante renal suponen un ahorro aproximado por paciente de 160.000 euros en comparación con la hemodiálisis y de 90.000 euros en comparación con la diálisis peritoneal. Por este motivo, el sistema español de trasplantes genera un ahorro anual al Sistema Nacional de Salud del doble de lo que cuestan todos los procedimientos de extracción y trasplante.

Sigamos con el cuestionamiento del liderazgo español por los autores de estos artículos. Mal que les pese, la actividad de donación en España por millón de población (pmp) es la mayor registrada en el mundo durante 27 años consecutivos. En cuanto a la actividad trasplantadora, España, con una tasa de 113,4 trasplantes pmp en 2017, también es desde hace algunos años líder mundial, por encima del resto de los países, incluido Estados Unidos (con 109,7 trasplantes pmp en ese mismo año). La actividad que registran países como Bélgica (con 93,9 trasplantes pmp) o Austria (con 90,7 pmp) a los que se hace referencia, incluye año tras año trasplantes realizados con órganos procedentes de otros países (Eurotransplant). Su actividad no se debe a una mayor capacidad trasplantadora a partir de sus propios donantes, sino a la importación de órganos desde otras jurisdicciones.

Y hete ahí que también nos ponen como ejemplo a seguir la juventud de los donantes norteamericanos, contraponiéndolos a los donantes españoles, de mayor edad. Desgraciadamente, Estados Unidos ha sufrido el azote de una epidemia de adicción a las drogas por vía parenteral que se ha cebado con los más jóvenes. En los últimos años, el trasplante de órganos de estos donantes, jóvenes pero con riesgo incrementado de enfermedades transmisibles, ha sido la cara amable de este escándalo de salud pública en el país norteamericano.

El sistema genera un ahorro anual al Sistema Nacional de Salud del doble de lo que cuestan todos los procedimientos de extracción y trasplante

Los potenciales donantes en España, a diferencia de lo que ocurre en Estados Unidos, son personas de edad avanzada fallecidas por causas naturales. Podríamos haber mantenido inalterados nuestros criterios de aceptación de órganos para trasplante esperando de brazos cruzados a que aparecieran esos donantes idóneos que simplemente no existen en nuestro país. Pero en España hemos aprendido a trasplantar con éxito y magníficos resultados los órganos de los que disponemos, los órganos de personas mayores. Y a esto no lo tildo de 'ineptitud', sino de ejemplo de adaptación a un entorno epidemiológico difícil para la donación de órganos… pese a lo cual seguimos creciendo y respondiendo cada vez mejor a las necesidades de trasplante de nuestra ciudadanía.

El sistema español de trasplantes es autoexigente. Fruto de esa autoexigencia es la identificación de áreas donde existe espacio para la mejora, y en las que seguimos trabajando de manera incansable. Quizás habría que tomar nuestro sistema como ejemplo para otras áreas de la sanidad en lugar de atacar de manera impune el trabajo que de manera persistente y comprometida realizamos todos los que trabajamos en este ámbito… Un trabajo del que, no lo olvidemos, dependen miles de vidas.

*Beatriz Domínguez-Gil. Directora general de la Organización Nacional de Trasplantes.

Tribuna

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