Por qué las mujeres de El Confidencial apoyamos la huelga feminista del 8 de marzo

Hoy, las trabajadoras de El Confidencial vamos mayoritariamente a la huelga. Vamos por nosotras y por las que no pueden. También haremos huelga por las que ya no están

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—Cuéntame, cielo.

Dos palabras del montón. Dos. Cariñosas, inofensivas dependiendo de quién las pronuncie. Amigos, familia, gente que nos quiere. Licencias sutiles que también se permiten en contextos profesionales. Y dale con el cariño, guapa y cielo. Palabras que nuestros compañeros de El Confidencial probablemente no hayan escuchado jamás de sus fuentes, de empresarios o líderes políticos, cuando tienen una grabadora o una reunión por delante. Expresiones paternalistas, condescendientes, asumidas como normales por muchos. ¿Nos hemos parado a pensar la última vez que las hemos escuchado y a lo mejor pronunciado?

Esta escena cotidiana dibuja lo mucho que nos queda por hacer en igualdad. Una palabra y una tarea que persigue el feminismo. Los feminismos. Y cualquier sociedad avanzada y democrática como la nuestra debería tenerlo en su agenda.

España tiene que trabajar para ser un país en el que hombres y mujeres disfruten de una igualdad real, efectiva, alejada de intereses partidistas

Por eso, España tiene que trabajar para ser un país en el que hombres y mujeres disfruten de una igualdad real, efectiva, alejada de intereses partidistas y, sobre todo, que no responda a promesas que se guardan en un cajón. Hay que ponerse en marcha y preocuparse mucho por qué ocurrirá a partir de este 8 de marzo. La igualdad es una causa, como tantas otras, en la que hay que insistir más allá de las 24 horas que dura una fecha en el calendario.

Por eso hoy las trabajadoras de El Confidencial vamos mayoritariamente a la huelga. Vamos por nosotras y por las que no pueden. Las que no pararán hoy porque un mordisco en su sueldo equivale a no llegar a fin de mes. Las que no pueden porque trabajan sin contrato (la precariedad laboral que padecen ambos sexos, pero especialmente ellas), porque están cuidando a su bebé o a mayores. Las que no se atreven a estar porque son inmigrantes y no han podido regularizar su situación. Y, sobre todo, también haremos huelga por las que ya no están. A las que decían quererlas mucho y muy fuerte, y acabaron siendo asesinadas.

Las que no están y fueron noticia por unos días, haciendo que la sociedad se llevara las manos a la cabeza. Después, se olvidaron. Incluso de alguna se destacó su belleza como motivo suficiente para que él se volviera loco y la matara. Porque o de él o de nadie. Y vuelta a empezar. Laura, Leticia, Fátima, Romina... 883 mujeres que han sido brutalmente asesinadas por el machismo y cuyas historias hemos contado en El Confidencial para que queden bien grabadas. Mujeres víctimas, pero también sus hijos: huérfanos de madre y de la sociedad, que todavía no les reconoce como tales. Pero estos asesinatos no son casos aislados, no responden a fenómenos puntuales: son el resultado de una violencia estructural, endémica, que se asienta sobre las bases de nuestra sociedad. La punta del iceberg.

Como medio de comunicación, tenemos la responsabilidad de mostrar la realidad de la política, de las empresas y de la sociedad que tenemos. Por eso hemos de informar sobre violencia machista, sin eufemismos, sin morbo, con la precisión de una cirujana.

Queremos una Justicia y unas instituciones que no nos cuestionen como víctimas. Una Justicia que nos proteja, que no deje en la calle a nuestros agresores, que no permita que las manadas de hombres se sientan impunes. Que no salga gratis violarnos ni matarnos.

Queremos ir seguras por las calles y que un piropo o una mirada soez no nos hagan sentir incómodas. Volver a casa sin miedo, vestidas como queramos

Queremos ir seguras por las calles y que un piropo o una mirada soez no nos hagan sentir incómodas. Queremos volver a casa sin miedo, de día y de noche, vestidas como queramos. Libres. Ni víctimas ni valientes. Solo mujeres.

Las políticas públicas y privadas son fundamentales para ayudar a conseguir este objetivo. Las estadísticas oficiales de titulaciones universitarias y oposiciones ponen de manifiesto la altísima capacidad de las mujeres, superiores en casi todas ellas. El techo de cristal se agrieta, pero también existe un techo de hormigón, más difícil de romper. Por eso reivindicamos el papel de las organizaciones empresariales para enterrar la brecha salarial de género y garantizar la igualdad de oportunidades en todos los niveles y escalas profesionales.

  • ¿Me pones un café con leche?

  • No, si yo vengo a entrevistarle.

Este diálogo es real y lo mantuvo una periodista con un ministro del actual Gobierno. Es otro ejemplo que retrata la desigualdad que viven las profesionales del sector. En muchas empresas de comunicación, se replican y perpetúan los mismos comportamientos machistas del resto de la sociedad. Somos mayoría en las facultades de Periodismo, pero muchas menos las que ejercemos en las redacciones. Y eso no es casualidad. Nos cuesta más llegar a puestos de poder, porque los hombres siguen promocionando, primero, a los hombres. Porque ellos cuestionan menos sus capacidades, nosotras dudamos más. Maldita enfermedad esa de no saber si estaremos a la altura.

Sigue habiendo pocas mujeres en las secciones de opinión. Si las hay, se las supone opinando de cosas que parece que solo fueran tarea de mujeres

Sigue habiendo pocas mujeres en las secciones de opinión. Y si las hay, se las supone opinando de cosas que parece que solo fueran tarea de mujeres: la conciliación, la moda y la belleza. Qué poco acostumbrados estamos a ver y a leer a mujeres opinando acerca de política, economía… Y qué acostumbrados estamos, en cambio, a que en los comentarios a esas columnas las críticas se dirijan a su físico o a valorar su posible o imposible vida sexual.

También en las redacciones existe el temor a quedarnos embarazadas. A esa brecha que se produce cuando dejas de ser mujer y te conviertes en madre, a esos comentarios que recibimos cuando, con nuestra reducción de jornada y equivalente reducción de sueldo, salimos antes.

Entonces entran las suposiciones y las inseguridades. A ver si además de la jornada y el sueldo lo que se nos ha reducido es el cerebro. Porque empieza a estancarse tu carrera. Y entonces, si pensaban ofrecerte un ascenso, se opta por otro candidato. Porque intuyen que tras un parto es mucho más complicado que viajes, que trabajes más, que asumas responsabilidades. Malas son las palabras, peores los silencios.

Queremos más conciliación en los medios, que se facilite una corresponsabilidad de los cuidados que acabe con la discriminación por sexo

Queremos más conciliación en los medios de comunicación, que se facilite una corresponsabilidad de los cuidados, también los de ellos, que acabe con la discriminación por sexo. El país envejece y necesita a las mujeres. Necesita mujeres sin miedo a la maternidad mientras trabajan. Necesita un cambio cultural impulsado por gobernantes y empresarios que nos dé la seguridad laboral necesaria y justa para ser madres. Necesitamos empresas que no cuestionen la profesionalidad de aquellas mujeres y hombres (que los hay, y muchos) que quieren pasar tiempo con sus hijos. Las bajas por maternidad y paternidad deben ser equiparables, aliados directos de la productividad y la corresponsabilidad.

Por todo esto, la igualdad no puede ser una lucha exclusiva de las mujeres, tiene que ser una lucha común y un compromiso de todos. Los medios de comunicación, como principal generador de opinión pública, desempeñamos un rol fundamental en este sentido. Tenemos la responsabilidad de contribuir a ese cambio cultural, trasladar los compromisos adquiridos y fiscalizar a los gobernantes en el cumplimiento de todos ellos. Estamos obligados a dar ejemplo. El 8 de marzo y los otros 364 días del año.

Firmado:

Carla Aguilar

María Antolín

Raquel Benito

Libe Bilbao

Ángeles Caballero

Raquel Cano

Sandra Carbajo

Carmen Castellón

Laura Cruz

Sara de Diego

Irene de Pablo

Silvia Díaz

Paloma Esteban

Tamara Fariñas

Rebeca Fernández

Sofía Fernández

Natalia Flores

Conchita García

Verónica García

María Igartua

Patricia Izquierdo

Carolina Martínez

Patricia Matey

Marta Medina

Ana Belén Mejía

Eva Moreno

Isabel Morillo

Diana Moyano

Ada Nuño

Arantxa Palacios

Nerea Parada

Beatriz Parera

Virgina Peón

Carla Raffin

Sagrario Sánchez

Sandra Sánchez

Elena Sanz

Patricia Seijas

Ángela Sepúlveda

Sandra Soriano

Cristina Suárez

Berta Tena

Ruth Ugalde

Marina Valero

Cote Villar

María Zuil

Tribuna
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