El desconcierto político amenaza la educación concertada

El PSOE inició una campaña 'fiscal' contra la educación concertada, solo interrumpida temporalmente por las próximas elecciones

Foto: Alumno del Colegio Europeo de Madrid.
Alumno del Colegio Europeo de Madrid.

La educación es el futuro de un país. Precisamente por eso, que el bipartidismo haya sido incapaz de consensuar una ley educativa para una generación es particularmente criticable. Pero toda situación es susceptible de empeorar. Y en estas elecciones, nos encontramos con bastantes ocurrencias educativas.

Por una parte, hace unos meses, el PSOE abandonó el pacto por la educación. Posteriormente, cuando llegó al Gobierno a través de la moción de censura, gracias al apoyo de Podemos, independentistas y Bildu, inició una campaña 'fiscal' contra la educación concertada, solo interrumpida temporalmente por las elecciones. Este planteamiento socialista solo se puede explicar por dos razones, sectarismo ideológico y voracidad recaudatoria. Irónicamente, fue el propio partido socialista, en tiempos de Felipe González el que creó el modelo de la educación concertada. Pero el actual partido sanchista no se parece en nada, ni en esta cuestión ni en muchas otras, al PSOE de Felipe González.

Por otra parte, Podemos propone abiertamente en su programa que la escuela concertada no pueda cobrar ninguna cantidad a los alumnos. Esto supondría el cierre de actividades extraescolares, comedor y probablemente convertiría en privados todos estos centros, ya que el coste para las arcas públicas de cada alumno en educación concertada es aproximadamente la mitad que el de un alumno en la escuela pública. Si no se incrementan sustancialmente los conciertos, algunos colegios cerrarán y otros se harán privados.

Los alumnos que abandonen estos centros deben ser absorbidos por un sistema público que no los podría absorber. Esto crearía graves problemas, incrementando sustancialmente el gasto público. Además de que Podemos parezca ignorar el derecho fundamental a la educación y de la libertad de enseñanza, consagrados en el artículo 27 de nuestra Carta Magna. Quizás en algún próximo debate televisivo Pablo Iglesias lea este artículo y cambie esta política. Pero hasta entonces, si Sánchez sigue siendo presidente, su socio preferido y necesario impondrá probablemente su criterio también en esta cuestión.

El programa 'económico' de Vox acabaría a corto plazo con la educación concertada, y a medio plazo con la educación pública

Por último, por si faltase algún elemento para el desconcierto total, el programa 'económico' de Vox acabaría a corto plazo con la educación concertada, y a medio plazo con la educación pública. Aquí nos encontramos con una revolución total, que llevaría a unos resultados catastróficos, en mi opinión, basada no ya en criterios ideológicos, que también, sino simplemente en el ahorro de dinero a corto plazo.

Por un lado, Vox pretende eliminar todas las deducciones por donativos, para obtener una mayor recaudación de 340 millones de euros. Esto supondría una evidente subida de impuestos para todos los padres de la educación concertada que realizan donativos a fundaciones. A esta subida a los padres de la concertada, habría que añadir que en la propuesta fiscal de Vox, los mileuristas pasarían a pagar impuestos, cuando ahora están exentos.

El impacto en la declaración de IRPF de los padres sería muy importante: con la legislación vigente, el pago de donativos permite una deducción fiscal de hasta el 75% para los primeros 150 euros abonados y un 30% para el resto, que es precisamente de lo que hasta ahora se beneficiaban los contribuyentes con hijos en centros concertados. Para un pago anual de unos 1.000 euros, el aumento a pagar en la declaración del IRPF sería de 367 euros por hijo.

Eso sí, a Vox, esto le permitiría financiar una pequeña parte del recorte de impuestos más importante realizado nunca a los más ricos en España: pasar el tipo del 45% al 30% para los que ganan más de 60.000 euros solo beneficia al 3,75% de los contribuyentes, pero cuesta, según nuestras estimaciones, más de 7.000 millones de euros.

Irónicamente, Vox coincide en su ataque fiscal a la educación concertada con el PSOE y Podemos. También resulta curioso que el PSOE y Podemos votasen en contra de la rebaja fiscal a los mileuristas que Ciudadanos pactó con el PP en los Presupuestos de 2018, y que ahora Vox pretenda revertirla. Eso sí, el PSOE es más ambicioso en su objetivo recaudatorio, ya que, al igual que Podemos, cree que todos los donativos que recibe cualquier fundación vinculada a la escuela concertada, por el mero hecho de serlo, son ficticios. Lo más sorprendente es que ambas fuerzas políticas llegan a esta conclusión antes de haber realizado las comprobaciones.

Este planteamiento permitiría exigir la deducción por donativos con carácter retroactivo hasta cuatro años, lo que permitiría obtener hasta cuatro veces más dinero. De hecho, la ministra Montero señaló que Hacienda reclamaría a los contribuyentes que se hubiesen deducido por estos donativos declaraciones complementarias, y en el debate en el pleno del Congreso de la proposición no de ley de Ciudadanos en defensa de la libertad de educación hace unas semanas, la representante socialista María Luz Martínez Seijo advirtió de que se iban a realizar comprobaciones por medios informáticos (es decir, masivas).

Vox sostiene en su programa económico que invertir en educación no mejora necesariamente los resultados, curiosa forma de justificar los recortes

Sin embargo, Vox, en su programa económico, va mucho más allá de eliminar deducciones fiscales, y por tanto subir impuestos, sino que también pretende realizar importantes recortes en las CCAA. Como las CCAA gastan aproximadamente el 75% de su presupuesto en sanidad, educación y servicios sociales, los recortes indiscriminados de Vox afectarían de forma sustancial a la educación y a la sanidad.

Hay mucha diferencia en localizar el gasto superfluo, por ejemplo el aparato político de las diputaciones, que Ciudadanos pretende suprimir, y proponer recortes indiscriminados, como hace Vox. De hecho, Vox sostiene en su programa económico que invertir en educación no mejora necesariamente los resultados, que es una curiosa forma de justificar los recortes. Aunque estos recortes afectarían también a la educación pública, en un primer momento, si las CCAA recibiesen menos dinero, lo primero que suprimirían son los conciertos educativos, antes de empezar a despedir a su personal, cosa que Vox no descarta precisamente.

Ante todo esto, Ciudadanos, como partido centrista y liberal, defiende la libertad de enseñanza recogida en el artículo 27 de la Constitución. Hasta que los conciertos se actualicen y cubran todos los costes, cambiar el régimen fiscal, y mucho más con carácter retroactivo, nos parece un disparate, y nos hemos comprometido a no hacerlo, no solo presentando nuestra última proposición no de ley en el Congreso, que conseguimos que se aprobase en sus propios términos, sino también en nuestro compromiso con los electores, nuestro programa electoral.

Creemos que es hora de volver a centrarnos en nuestros niños y en la educación que necesitan en el siglo XXI, y dejar atrás voracidad recaudatoria y sectarismo ideológico. Pero es algo que usted va a encontrar en Ciudadanos, pero, desafortunadamente, no en las demás opciones políticas el próximo domingo. Pasado mañana usted tiene el voto y la palabra.

*Francisco de la Torre Díaz. Candidato al Congreso por Madrid. Responsable de Hacienda de Ciudadanos.

Tribuna
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