Podemos tiene futuro... si abandona esta carrera adelante sin cordones ni zapatillas

La pregunta en Podemos hoy no es quién. Es qué y cómo. Por supuesto, también quiénes. La política la hacen las personas. Podemos debe dejar de restar y expulsar

Foto: El líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)
El líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)

La semana ha empezado viva para Podemos. Después de unos resultados tan malos como los que ha sufrido Podemos, solo en una organización muerta no pasaría nada. Pero Podemos no está muerto a día de hoy, y dos de sus máximos referentes han salido a pedir debate, autocrítica y una Asamblea Ciudadana. El alcalde de Cádiz y el ex secretario general de Podemos en Madrid han coincidido en la necesidad de un congreso extraordinario que sirva para reimpulsar el partido. Los tiempos y las gramáticas mediáticas han traducido la propuesta de debate en clave de camarillas en lucha por el poder, algo por otra parte perfectamente lógico en un partido que se ha comportado como 'Juego de tronos', y sigue haciéndolo con el ascenso (sic) de Echenique a responsable de las negociaciones (sic) con el PSOE.

Leer las propuestas de Kichi y Espinar hoy en esa clave es un error. Ya no se trata de si Ramón Espinar se postula, de si Adelante Andalucía se desvincula de Podemos o si Íñigo Errejón consigue articular desde fuera una alternativa a un Podemos jibarizado por el tándem Iglesias y Montero. Hoy, ante Podemos parece que hay dos posibles escenarios. El de continuar una carrera adelante, sin cordones ni zapatillas, hacia un espacio cada vez más reducido; o el de articular todas las expresiones resultantes de aquel espacio que fue el Podemos de 2014. La pregunta no es si Ramón Espinar se postula o si lo hace Tere Rodríguez, sino de la imposibilidad de articularse Adelante Andalucía y Más Madrid de manera federal o confederal sin el proyecto nacional en España que debiera ser Podemos, siendo expresiones propias de espacios económicos y estructuras de clases que son hoy tan diferentes como la comunidad andaluza y la madrileña.

Esa es la necesidad de Podemos, la necesidad de articular en un proyecto para España todas las diversidades que son, por supuesto, las nacionales, pero no se puede olvidar la expresada por la España vaciada. Un 'collage' de fuerzas del cambio más o menos confederadas no podrá articular un proyecto de país plurinacional si no existe una visión en clave española. No entenderemos que el éxito económico de Madrid ha sido a costa de la atracción de capitales y trabajadores jóvenes que han vaciado una parte de España. No entenderemos los efectos de la centralización financiera que supuso la desaparición de las cajas de ahorros en la manera de articular el poder ligado al territorio de las élites catalanas. No entenderemos que los sistemas de rentas y subvenciones al mundo rural del sur sirven para fijar población y ganar soberanía alimentaria y que pueden ser modelos para otras comunidades autónomas. En resumen, no entenderemos España.

La necesidad de Podemos es la necesidad de construir la España que merecemos ganando perspectiva a la visión más limitada que se pueda desde la propia nación o región. Pero ganar perspectiva requiere ampliar campos de visión. Podemos ha fallado hasta ahora en su sentido, que es el de articular el proyecto de la España que merecemos. Del intento de construir un bloque o mayoría con los independentistas catalanes al otro extremo de evitar hablar del problema territorial-constitucional que existe. No se trata de defender un supuesto patriotismo de las cosas de comer, ni tampoco alianzas con Puigdemont.

El patriotismo en España es defender los derechos, porque una patria sin derechos es solo una bandera en manos de la extrema derecha, pero también es proponer el proceso constituyente pendiente, que en mi opinión debería empezar preguntando en un referéndum a todos los españoles si consideran que su comunidad es una nación, y si quieren que España sea un reino o una república. Un proceso constituyente que reforme también el artículo 151 para articular una soberanía compartida para las comunidades que expresen un deseo de autogobierno por ser nación. Los estatutos de las comunidades nacionales aprobados por su parlamento autonómico y por las Cortes Generales deberían pasar a anexarse a la Constitución como textos que son expresión de la soberanía compartida del pueblo español con los pueblos de las naciones que componen nuestra patria. Propuestas que solo se pueden hacer desde la convicción de que Podemos debe tener un proyecto de país plurinacional y republicano.

Podemos debe volver a ser plural. Yo quiero un espacio con Carmenas, Kichis, Xulios Ferreiros, Espinares, Teresas Rodríguez, Bescansas...

La pregunta en Podemos hoy no es quién. Es qué y cómo. Por supuesto, también quiénes. La política la hacen las personas. Podemos debe dejar de restar y expulsar. También debe perder miedo a la coralidad de voces, roces y matices. ¿Quiénes? Los que se fueron y a los que echaron. El peor error es el de rodear a alguien de mediocres para que destaque. No es lo mismo Messi en su selección que en el Barça. La genialidad solo se produce en un ambiente de talento. Solo se producen buenas ideas cuando se descartan las malas. Podemos debe volver a ser plural. Yo quiero un espacio con Manuelas Carmenas, Kichis, Xulios Ferreiros, Espinares, Teresas Rodríguez, Bescansas, Íñigos Errejones, Bustinduys, Adas Colaus, Oltras y también con Iglesias. Solo así será también el Podemos de muchos y muchas.

*Óscar Guardingo, ex-portavoz adjunto de Unidos Podemos en el Senado y metalúrgico.

Tribuna
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