La victoria pírrica de Sánchez-Marlaska

El número de 'sin papeles' que llegaron a las costas españolas en 2019 cayó a la mitad, pero más de ocho millones de marroquíes ansían emigrar a Europa y especialmente a España

Foto: Un inmigrante subsahariano es detenido por la Policía española en la valla fronteriza de Ceuta con Marruecos. (EFE)
Un inmigrante subsahariano es detenido por la Policía española en la valla fronteriza de Ceuta con Marruecos. (EFE)

El Gobierno español anunció que recortaría la inmigración irregular, por mar y por tierra, en un 50%, y puede considerar cumplido el objetivo: en 2019, llegaron 32.513 'sin papeles', un 49,4% menos que en 2018, el año en que se batió un récord histórico.

La inmigración irregular se redujo, sobre todo, por mar a Andalucía y, en menor medida, por tierra a Ceuta y Melilla. Solo aumentó el flujo (+106,4%) con destino a Canarias, donde desembarcaron 2.698 náufragos. En su mayoría, zarparon de Mauritania, Senegal y Gambia, y no del Sáhara Occidental, bajo control de Marruecos.

Tras recibir sendas ayudas de la Unión Europea, por importe de 148 millones de euros, y de España, de 32 millones, para reforzar su lucha contra la emigración irregular, las autoridades marroquíes se han puesto manos a la obra con éxito. Aun así, 2019 es para España el peor año migratorio de la década después de 2018.

La victoria migratoria del presidente Pedro Sánchez y de su ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, es, sin embargo, algo pírrica. El desafío para España no consiste solo en que lleguen marroquíes y subsaharianos a sus costas sino en que la monarquía alauita genera más de ocho millones de aspirantes a emigrar. Así lo demuestra la primera encuesta oficial sobre esta materia, efectuada en Marruecos entre 2018 y 2019 con una muestra de 15.076 hogares, cuyos resultados fueron parcialmente desvelados el 31 de diciembre.

Antes se habían llevado a cabo encuestas privadas, como la de la cadena en árabe de la BBC británica que, en junio de 2019, ponía de manifiesto que casi la mitad de los marroquíes deseaba emigrar, un porcentaje que alcanzaba el 70% cuando se preguntaba a los menores de 30 años.

España absorbe la cuarta parte de la emigración marroquí.

El Alto Comisionado para la Planificación (HCP, según sus siglas en francés), el organismo oficial marroquí que encargó la encuesta, señala, por su parte, que el 23,3% de las personas sondeadas desea emigrar, un porcentaje que sube hasta el 40,3% entre los jóvenes menores de 30 años. Hoy en día, Francia acoge el 31,1% de la emigración marroquí, seguida por España (23,4%), Italia (18,7%), Canadá (3,8%), EEUU (3,6%) y los países árabes (4,2%), según el HCP. Las preferencias de los marroquíes a la hora de emigrar coinciden con los países en los que ya se han asentado sus compatriotas.

Principales destinos de la emigración marroquí. (Fuente HCP)
Principales destinos de la emigración marroquí. (Fuente HCP)

Las ansias por emigrar son mayores en las dos regiones marroquíes más cercanas a España. El 41,1% de los habitantes de l’Oriental, que incluye la provincia de Nador, colindante con Melilla, desea vivir fuera de Marruecos. En la región que abarca Tánger, Tetuán y Alhucemas, ese porcentaje es del 30,8%, pese a que la zona cercana a Ceuta es la que más se ha desarrollado durante el reinado de Mohamed VI.

Cuando se les pregunta por sus motivaciones a la hora de querer residir fuera de Marruecos, el 53,7% alega razones económicas. En la encuesta de la BBC, menos rígida que la del muy oficial HCP, afloraban otras razones. La mitad de los marroquíes expresaba, por ejemplo, el deseo de un cambio político inmediato, y solo un 18% de los jóvenes (entre 18 y 29 años) formulaba una opinión positiva del poder ejecutivo. El descontento social y quizá la arbitrariedad de las autoridades podrían por tanto ser factores secundarios que los empujen también a romper amarras con su país.

Aunque la inmigración irregular hacia España desde Marruecos se redujo a la mitad en 2019, ese anhelo por emigrar de los súbitos de Mohamed VI quedó también puesto de manifiesto el año pasado por el incremento del porcentaje de marroquíes que desembarcaron de las pateras en España. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, es más opaco que el ultraderechista italiano Matteo Salvini, que también ostentó esa cartera en su país. A diferencia de Salvini, el departamento de Grande-Marlaska no facilita estadísticas básicas sobre, por ejemplo, las nacionalidades declaradas de los 'sin papeles'.

Interior sí suministra, en cambio, con cierto retraso, esos datos al Alto Comisionado para los Refugiados de Naciones Unidas, que los hace públicos. El porcentaje de marroquíes entre los inmigrantes en años anteriores apenas rebasaba el 20%, pero a finales de octubre de 2019, alcanzó el 28%, y entre ellos había un 12% de menores de edad.

Pese a algunos éxitos, principalmente en el sector automovilístico, la corrupción generalizada, la falta de seguridad jurídica y, en menor medida, las trabas burocráticas desincentivan la inversión extranjera y la de los propios marroquíes. Solo el 3,9% de los inmigrantes marroquíes en el extranjero tenía la intención de invertir en su país adquiriendo viviendas o tierras agrícolas, según el sondeo del HCP.

La inversión acumulada española en Marruecos apenas rebasaba los 4.500 millones de euros mientras que en Uruguay, un país más pequeño y muy alejado, ascendía a 4.720 millones. Pese a su cercanía con España, el vecino marroquí solo ha logrado atraer desde los años noventa el 0,98% de la inversión española en el mundo.

Si se quiere luchar eficazmente contra la inmigración irregular, más que entregar ayuda material al país emisor, los gobiernos de París o Madrid deberían dejar de respaldar ciegamente al régimen de Marruecos y animarlo a combatir la corrupción, proporcionar a las empresas seguridad jurídica y quizás ir erigiendo un Estado de derecho. Es así como se crean las condiciones para el desarrollo económico y se fomenta el empleo que quizá disuada a los jóvenes marroquíes de emprender arriesgadas travesías de los mares.

Si se quiere luchar eficazmente contra la inmigración irregular, los gobiernos deberían dejar de respaldar ciegamente al régimen de Marruecos

Desde Felipe González hasta Pedro Sánchez, los sucesivos gobiernos españoles, y también los franceses, nunca han osado prodigar con insistencia ese tipo de consejos al palacio real rabatí, donde reside el poder ejecutivo. Mientras tanto, Marruecos sigue generando cada año decenas de miles de emigrantes, la mayoría irregulares, pero también jóvenes atiborrados de diplomas que entran con visados en regla en los países de acogida.

Tribuna
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