El duelo eterno

Siempre se ha dicho que quien pierde a un familiar la forma para que no muera nunca es recordarle, ¿pero qué sucede cuando se recuerda constantemente al asesino de ese ser querido?

Foto: Ofrenda floral en el monolito en recuerdo a las víctimas del terrorismo de Vitoria.  (EFE)
Ofrenda floral en el monolito en recuerdo a las víctimas del terrorismo de Vitoria. (EFE)

En una sociedad anestesiada que tolera, permite e incluso ve con buenos ojos el culto al terrorista solo por el simple hecho de haber dejado de ser un peligro potencial y que olvida de su memoria a corto plazo una violencia extrema (que ha dejado 856 asesinados, más de 5.000 heridos y millones de damnificados), la ciudadanía debería realizar un ejercicio de empatía con aquellos que han sufrido el horror de ETA.

Todos hemos perdido algún familiar o ser querido y todos en mayor o menor medida hemos sido capaces de superarlo. Esto sucede porque en la naturaleza humana está el poder sobreponerse al dolor y adaptarse al sufrimiento. Mucho se ha estudiado acerca del duelo y sus fases, se habla de la negación, ira, negociación, depresión y aceptación. Todo ello como un proceso natural para reponerse a aquello a lo que de forma biológica estamos preparados pero que una parte de nuestra conciencia se niega a aceptar.

Es responsabilidad de todos terminar con este "duelo eterno" para que las víctimas de ETA recuerden a sus familiares con amor y no con pena

Siempre se ha dicho que quien pierde a un familiar la forma para que no muera nunca es no dejar de recordarle, ¿pero qué sucede cuando se evoca constantemente al asesino de ese ser querido? ¿Qué pasa cuando hablamos de derechos de terroristas y no de los de las víctimas? Y sobre todo ¿qué tipo de duelo tienen aquellos que no saben quién es el autor material del atentado que un día les cambio la vida?

Aquí las víctimas no encuentran reparación, se hallan en un bucle sin salida que va desde la ira a la depresión sin posibilidad de avanzar. El duelo en estos casos es eterno e imposible, sin horizonte, sin ayuda, y lo más importante, sin descanso.

El Parlamento Europeo, a petición de Dignidad y Justicia, ha dado un gran paso en términos de reparación y enviará una Comisión de Investigación para reunir información por los 379 crímenes de la banda terrorista ETA aún sin resolver. No es una acción que vaya a poner nombres y apellidos de asesinos ante la justicia, lo que pretende es comprobar si hubo o no dejadez institucional para que estos crímenes sigan a día de hoy impunes, algo que previsiblemente sucederá ya que se ha constatado que algunas de estas causas se encuentran expurgadas en los juzgados o han sido quemadas para su destrucción.

Desde el Parlamento Europeo o desde nuestra posición como ciudadanos de a pie es responsabilidad de todos terminar con este “duelo eterno” para que las víctimas de ETA recuerden a sus familiares con amor y no con pena.

*Víctor Valentín Cotobal, vicepresidente de Dignidad y Justicia.

Tribuna
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