Es la hora de la atención sanitaria en las residencias

Los centros residenciales para mayores ofrecen servicios sociales, no sanitarios. Permitir que la administración modifique el uso de estos centros para acercarlo al sanitario es positivo

Foto: Una residencia de ancianos en Madrid. (EFE)
Una residencia de ancianos en Madrid. (EFE)

Los efectos del Covid-19 sobre las personas mayores y especialmente sobre las que viven en residencias está siendo devastador.

Según un informe elaborado por la Fundación Edad y Vida hace 5 años, la mayoría de las personas ingresadas en centros residenciales son pacientes pluripatológicos y polimedicados. El 66% de los residentes consume 7 o más fármacos. El 53% requiere de medicación tópica o parenteral, hasta un 17% de las personas ingresadas recibe terapias para la insuficiencia respiratoria, el 77% padece incontinencia urinaria y el 63% tienen sus funciones cognitivas alteradas.

Además, por los datos que conocemos, la letalidad del Covid-19 en España se dispara entre los 69 y los 80 años, siendo las personas mayores uno de los grupos más vulnerables, junto con los enfermos crónicos y aquellos que padecen distintas patologías, especialmente respiratorias.

La mayoría de las personas ingresadas en centros residenciales son pacientes pluripatológicos: el 63% tiene funciones cognitivas alteradas

A las circunstancias personales de cada residente, se añade la dificultad de aislar a los mayores a cal y canto en sus residencias (como así está ocurriendo con los mayores que viven en sus domicilios), ya que necesitan ser cuidados todos los días. Los trabajadores que les atienden, salen y entran al cumplir sus turnos. Que sean los propios cuidadores los que contagien a los residentes es algo más que una posibilidad. Por esa razón, la escasez de equipos de protección individual (mascarillas, batas, etc.), ha sido una tragedia. A pesar de las medidas de contención aplicadas: prohibición de las visitas de los familiares, establecimiento de medidas de higiene excepcionales, aislamiento de residentes en función de los síntomas, etc., en muchos casos no se han podido parar los contagios.

Sin material adecuado

A algunos les cuesta entender que las residencias son centros de servicios sociales, es decir no son centros sanitarios, y que la atención sanitaria que en ellos se presta va orientada a cubrir las necesidades del día a día de los mayores (consulta, recetas, medicación, tratamientos, etc.), pero no están suficientemente preparados para hacer frente a una crisis sanitaria de las dimensiones de la actual. Entre otras cosas porque no cuentan con el material adecuado para hacerlo.

Por eso, es la hora de incrementar la atención sanitaria en las residencias. Desde la Consejería de Políticas Sociales llevamos tiempo reclamando una mayor intervención de Sanidad en las residencias. La solución pasa por derivar adecuadamente a las personas que desarrollan la enfermedad, aislar a los que presentan síntomas o trasladar a otro recurso a los que no los tienen. Asimismo, es necesario que los usuarios de las residencias puedan participar del traslado a los hoteles medicalizados puestos en marcha o sean derivados a alguna de las 5.500 camas de hospitalización del hospital de campaña de IFEMA.

Para tomar decisiones correctas, es también imprescindible contar con suficientes test fiables de detección del coronavirus

Para tomar decisiones correctas, es también imprescindible contar con suficientes test fiables de detección del Covid-19, que nos permitan cribar las soluciones a poner en marcha, mediante el diagnóstico correcto de usuarios y trabajadores.

Y para aquellos que no pueden ser trasladados al hospital y tienen la enfermedad, deben implantarse medidas de hospitalización en las propias residencias, reduciendo el riesgo de contagio y aplicando todas las medidas para garantizar, en el caso de que sean necesarias, unos cuidados paliativos adecuados. Y todo eso solo se puede hacer con la ayuda de Sanidad.

Medidas políticas de avance

Desde ayer contamos con la Orden 1/2020, de 27 de marzo, conjunta de la Consejería de Sanidad y de la Consejería de Políticas Sociales, Familias, Igualdad y Natalidad, que es desarrollo de una Orden ministerial publicada el pasado martes, y que permite entre otras cosas a la autoridad sanitaria competente modificar el uso de los centros residenciales para su utilización como espacios de uso sanitario. Se trata de un avance en la buena dirección para vencer al Covid-19 en las residencias.

Y si es la hora de la atención sanitaria, también lo es de la unidad. Debemos ir todos de la mano: Sanidad, Servicios Sociales, Emergencias y Ministerio de Sanidad. A todos nos toca hacer frente, unidos, a la mayor crisis sanitaria y social de los últimos años.

Tampoco nos podemos olvidar que en esta batalla contra el Covid-19, los trabajadores de las residencias tienen un papel protagonista y deberíamos acordarnos de ellos cuando aplaudimos diariamente desde los balcones.

Para terminar, de las crisis se sale. De nosotros depende si salir más fuertes o más debilitados. A mi entender, deberíamos aprovechar la dolorosa situación que estamos viviendo para reflexionar acerca de si el modelo actual de residencias, que es social (y muy poco sanitario), es el adecuado para nuestros mayores y si deberíamos encaminarnos hacia centros de atención verdaderamente sociosanitaria. Yo creo que sí.

*Alberto Reyero es consejero de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid.

Tribuna
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