La sanidad que queremos  

Llega el momento de extraer lecciones. La primera, y mirando al futuro: resulta imprescindible reforzar el sistema de suministros, invertir en equipamiento y en formación

Foto: Sanitarios, con el equipo de protección individual, atienden a un paciente de covid-19. (EFE)
Sanitarios, con el equipo de protección individual, atienden a un paciente de covid-19. (EFE)
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Nadie esperaba una situación como la que estamos viviendo. Al menos, nadie podía prever la intensidad y la crudeza con que el coronavirus está golpeando nuestro sistema sanitario y a la sociedad en general. El covid-19 ha puesto en jaque muchos aspectos de nuestra sociedad que hasta ahora dábamos por sentados, entre otras cosas, la sanidad.

Estábamos convencidos de que teníamos uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo. Y estructuralmente lo es: proporciona cobertura universal a la población, despliega una red de atención primaria con muchísima capilaridad y gran capacidad preventiva, desarrolla una atención especializada para casos agudos con enorme resolución, forma a unos profesionales especialistas excelentes, entre otras cosas, gracias al sistema Médico Interno Residente (MIR), y todo ello redunda en la esperanza de vida de los españoles, una de las más altas del mundo.

"De pronto, hemos caído en la cuenta de que este sistema ni es tan fuerte ni dispone de todos los recursos deseables para superar una pandemia"

No obstante, de pronto, hemos caído en la cuenta de que este sistema ni es tan fuerte ni dispone de todos los recursos deseables para superar una pandemia como la que nos afecta. Nos han faltado camas de UCI, respiradores o equipos de protección individual, nos ha fallado el aprovisionamiento. En cambio, sí contamos con excelentes profesionales médicos y asistenciales, con altísima cualificación, dedicados y comprometidos. Es cierto que la epidemia del covid-19 constituye una emergencia excepcional. En todo el mundo. Pero afrontar las eventuales emergencias solo se puede hacer desde la máxima preparación. Las improvisaciones y la falta de recursos que ha demostrado el sistema indican lo contrario.

Llega el momento de extraer lecciones. La primera lección: mirando al futuro, resulta imprescindible reforzar el sistema de suministros, invertir en equipamiento médico y en formación. Es necesario proveer de recursos los hospitales y los centros de atención primaria. Debemos estar mucho más preparados para afrontar la siguiente emergencia sanitaria que, con seguridad, se producirá. Mientras esto ocurre, en el corto plazo, es crucial no desmantelar la dotación de camas, equipos y personal suplementarios que se han montado (hospitales de campaña, ampliación de UCI, etc.) porque la posibilidad de una segunda oleada de la enfermedad no es descartable. Nada nos garantiza que esto ya ha pasado.

Un médico realiza una consulta a un paciente a través del móvil. (Reuters)
Un médico realiza una consulta a un paciente a través del móvil. (Reuters)

Segunda lección: la asistencia sanitaria en remoto gracias a la digitalización es una facilidad de nuestro presente, aprovechémosla. Podemos y debemos sacar más partido de la digitalización real, enfocada a mejorar la atención sanitaria de hoy. Lo digital ha brillado como una herramienta básica para situaciones de emergencia como esta. Y su eficacia ha sentado un precedente tal que la atención sanitaria puede ser la telemedicina. Esta afirmación puede no sorprender: sin embargo, a lo largo de estas duras semanas, hemos podido comprobar que, en muchos casos, los deberes no estaban hechos.

Nuestra apuesta por la digitalización viene de lejos. En 2016 lanzamos Blua, el primer seguro digital con videoconsulta, lo cual nos ha permitido tener ventaja. Ello se ha traducido en que nuestros pacientes han podido mantenerse en contacto con su médico a pesar de las circunstancias extremas del confinamiento de la población. A futuro, la videoconsulta descongestionará las Urgencias y las consultas de hospitales y centros médicos, hará accesible la atención médica a un mayor número de personas y reducirá la contaminación ambiental evitando desplazamientos.

Las videoconsultas de Sanitas han experimentado un 'boom' durante esta crisis, y los datos lo evidencian: a medida que se han desarrollado los acontecimientos, hemos pasado hasta 5.000 consultas telemáticas, cuando antes del covid-19 nuestros médicos realizaban en torno a 300. En todo 2019, se realizaron 42.000 videoconsultas, mientras que en lo que va de abril de 2020, la cifra ha superado las 50.000.

"No imaginábamos que podía darse una pandemia como la actual, pero sí sabíamos que el futuro pasa por transformar nuestro modelo asistencial"

Desde hace años, tenemos en funcionamiento y engrasadas las herramientas digitales que permiten atender en remoto, también a nuestros profesionales —2.500 médicos del cuadro médico de Sanitas de 35 especialidades ofrecen ya videoconsultas—. En las últimas semanas, las especialidades que más ha potenciado la telemedicina son pediatría, psicología o fisioterapia. Los programas de embarazo se han adaptado a esta situación: desde que se decretó el estado de alarma, las visitas al Programa Digital de Embarazo han aumentado un 59%, y lo mismo ha ocurrido con las consultas realizadas a las matronas dentro del programa, que han aumentado un 25%.

No imaginábamos que podía darse una pandemia como la actual, pero sí sabíamos que el futuro pasa por transformar nuestro modelo asistencial utilizando herramientas digitales para mejorar la experiencia del cliente, dándole facilidades para gestionar su salud y haciéndole partícipe de ella. La inversión en innovación, que hace menos de dos meses se seguía considerando algo accesorio, se ha convertido de la noche a la mañana en un imperativo.

No será fácil recuperarnos de todo lo que estamos viviendo, pero tenemos claro que la única manera de hacerlo es a través de la colaboración de todos y de una capacidad de adaptación que derribe barreras. En Sanitas, estamos convencidos de que, ahora más que nunca, debemos ser parte de la solución: asumimos nuestro papel fundamental para liderar con el ejemplo la transformación hacia una nueva sanidad más digital, colaborativa y humana. Solo podremos alcanzar este objetivo innovando y utilizando todas las herramientas digitales a nuestro alcance, que ya no son opcionales sino imprescindibles.

*Iñaki Ereño  es CEO de Sanitas y de Bupa Europe & Latinoamerica.

Tribuna
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