La hora de la España cobarde
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Francisco Igea

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La hora de la España cobarde

Necesitamos una España sin soberbia. La aburrida y tranquila España. La España más valiente, la que aborrece el combate, a la que repugna la sangre, esa a la que todos llaman cobarde

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Foto: EFE.

El nombre más manoseado, más tergiversado, más odiado y más amado. Banderas y cacerolas, gritos y aplausos. La tentación de encabezar la manifestación, el oscuro deseo de la victoria personal o partidaria. Cómo explicar que España no es eso. España no es mi partido, no es mi equipo de futbol, no son mis seguidores en Twitter ni en Facebook. España no son mis votantes, ni los tuyos. España no es ya ni siquiera España: España es Europa, es civilización. España no puede estar más cerca de una manifestación en Caracas que de un paseo en bicicleta en Ámsterdam. España no puede ser un toque de corneta más que un cuarteto de Schubert. España no puede deslizarse hacia la ruina, esa que antecede al caudillismo. Suenan, en estas horas dramáticas, los cantos de sirena de quienes prometen que esta vez será diferente, esta vez 'venceremos los nuestros'. Perdónenme, pero no quiero ser diferente, no quiero ser épico, no quiero que ganen los míos (ni siquiera yo soy ya de los míos)

¿Hay alguien aburrido por ahí? ¿Hay algún aburrido profesor de Economía o de Política que crea en la política comparada, en la evidencia de las políticas públicas? ¿Hay alguien que haya perdido su tiempo, no en soflamas televisivas en platós convertidos en batallas, sino en estudiar las mejores fórmulas comparadas para tener una Sanidad excelente y sostenible? ¿O en qué estrategia fiscal combinan, de mejor forma en el mundo, recaudación suficiente e incentivos al crecimiento? ¿Hay alguien por ahí cuya ambición no sea llenar los interminables caracteres de Twitter que llevan al paroxismo, sino proponer un acuerdo que salve empleos y empresas sin prometernos paraísos imposibles? Necesitamos alguien aburrido con urgencia. Alguien que no crea que la política es un zasca continuo, alguien que se pueda sentar con los otros y, de paso, con los suyos.

Necesitamos, por una vez en nuestra historia, la victoria de esa tercera España. Esa que nadie pinta en un póster, esa a la que nadie glorifica sus gestas

Es la hora de España. Una España sin clarines ni batucadas. Una España sin cacerolas, ni linchamientos tuiteros. Una España que mire al de enfrente de otra manera. Ellos también son padres, también son hijos, también. Necesitamos una España sin soberbia. Una España de areneros, no una España de toreros. Necesitamos, por una vez en nuestra historia, la victoria de esa tercera España. Esa que nadie pinta en un póster, esa a la que nadie glorifica sus gestas, esa que nos ha dado nuestras mejores horas. La aburrida y tranquila España. La España más valiente, la que aborrece el combate, a la que repugna la sangre, esa a la que todos llaman cobarde.

*Francisco Igea, vicepresidente y portavoz de la Junta de Castilla y León.

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