Podemos no se encuentra cómodo en el debate sobre la prostitución de mujeres

Yo tengo fe en que el PSOE terminará por retomar el liderazgo y por redirigir las políticas de igualdad en la buena dirección, la práctica debe ser catalogada de "socialmente indeseable"

Foto: Una prostituta en el Barrio Rojo. (Reuters)
Una prostituta en el Barrio Rojo. (Reuters)

La Dirección General de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI, adscrita al Ministerio de Igualdad, mantuvo una reunión para, según sus palabras, "buscar soluciones a los problemas de uno de los colectivos más vulnerables: el de las mujeres trans víctimas de trata, explotación sexual o en contextos de prostitución".

Según esa literalidad, la reunión no estaba enfocada a enfrentar la problemática de la explotación sexual, sino a buscar soluciones (paliativas) a los problemas de las "mujeres trans" que se prostituyen.

Inmediatamente, llovieron respuestas. No eran ataques de la extrema derecha, sino reflexiones de feministas que se apresuraron a poner en evidencia las contradicciones del Ministerio de Igualdad respecto de la lucha contra la prostitución. Los primeros reproches, se centraron en la confusión terminológica: "no es lo mismo ser vulnerable que estar en situación de vulnerabilidad y para estar en situación de vulnerabilidad tienen que pasar ciertos supuestos como pueda ser no tener la ciudadanía y ser inmigrante o estar en la pobreza", espetó @ana_iamhuman. Otros mensajes les acusaron de "cinismo y misoginia" trayendo a colación el indigno documento de la Tercera Asamblea Ciudadana Estatal de PODEMOS que calificó la prostitución de las mujeres como "estrategia de supervivencia".

Analizando la conversación en la red, cabe destacar que el enfado ha estado determinado por el hecho de que el ministerio:

  • Hizo aseveraciones inexactas.
  • Al confundir conceptos, erró en el diagnóstico sobre quienes tienen preponderancia de vulnerabilidad.
  • Fue inexacta la representatividad que se pretendió dar a un determinado colectivo en cada una las categorizaciones de victimización que hicieron (víctimas de trata, víctimas de explotación sexual y personas en contextos de prostitución).

Antes de adentrarse en explicaciones, es preciso establecer alguna premisa:

  • Luchar contra la explotación sexual de cualquier persona es una obligación de los organismos públicos.
  • Las políticas progresistas contra la explotación sexual no deben limitarse a mejorar las condiciones de las víctimas, sino tener la ambición de abolir la práctica, lo que no excluye acciones intermedias.
  • No es cierto que las personas transexuales prostituidas, sean "más vulnerables" que las mujeres prostituidas.
  • Son minoritarias en términos estadísticos las personas transexuales y varones que están en el ejercicio de la prostitución.
  • El feminismo es abolicionista. Quien defiende la legitimidad de que se compre el consentimiento sexual, no es feminista y defiende que el mercado regule las relaciones humanas.

Una vez establecidas las premisas de partida, cabe decir que tiene miras muy cortas, aspiraciones muy pobres o cinismo muy largo quien organiza reuniones de trabajo, para "aliviar" a una parte minoritaria de las personas expuestas a la explotación sexual, mientras se niega a proponer medidas de transformación social que acaben con aquello que lo alimenta.

Sabemos que las personas transexuales no son las "más vulnerables" ni las más numerosas entre las prostituidas

Las reuniones de trabajo para el "alivio" (medidas paliativas) son propias de instituciones conservadoras, que no ponen en cuestión la causa del problema y ocultan que la demanda de prostitución es el principal factor que fomenta la explotación sexual.

Sabemos que las personas transexuales no son las "más vulnerables" ni las más numerosas entre las prostituidas y que son las mujeres quienes padecen, además de las vejaciones propias de la prostitución, todas las prácticas de sometimiento que pone en marcha un negocio ilícito cuya principal materia prima son las mujeres.

En España, la mayoría de las personas transexuales en prostitución, son migrantes, que encajan en la catalogación de prostitución "de participación voluntaria" condicionada, eso sí, por una situación de exclusión en sus países de origen que les abocó a la pobreza y la consecuente vulnerabilidad. Sin embargo, la mayoría de las mujeres en prostitución, encajan en la categoría de prostitución "obligada" porque además de la pobreza, o incluso sin ella, existe preexistencia de engaño, son sometidas al "derecho" de exclusividad por parte de proxenetas y administradores de los prostíbulos, están bajo advertencias y amenazas veladas acerca de su irregular situación migratoria, mantienen exigencias de deudas anteriores y presentes suyas o de sus familias, y han sido con frecuencia víctimas de abusos y otras prácticas, que han doblegado su capacidad volitiva.

La mayoría de las mujeres prostituidas suelen reunir todos los requisitos para que su presencia en la prostitución pueda ser considerada trata de personas, al ser introducidas a través de lo que se conoce en el ámbito internacional como "medios indebidos".

"Conociendo esta realidad, es difícil sostener que las personas transfemeninas, estén más expuestas a ser heridas, física o moralmente"

Conociendo esta realidad, es difícil sostener que las personas transfemeninas, estén más expuestas a ser heridas, física o moralmente. Porque nadie merece ser hundido en esas experiencias, es exigible conocer los diferentes escenarios y saber que no es lo mismo lo que mantiene a las mujeres en la prostitución, que aquello que aboca a esa práctica a las personas transexuales.

La cuestión que provocó el enfado de las feministas, es que el Ministerio de Igualdad se preocupó, particularmente, por la prostitución que encaja como de "participación voluntaria", mientras evita mirar, pronunciarse, y actuar con contundencia, contra los espacios donde decenas de miles de mujeres son expuestas para ser alquiladas para la explotación sexual.

"Podemos no se encuentra cómodo en el debate sobre la prostitución de mujeres, porque cuestiona al 25% de varones que son puteros"

La reunión no es criticable. En política, nada puede desatenderse. Pero es grave que se opaque a las mujeres que si representan una mayoría aplastante de las personas expuestas a esa explotación. En los círculos policiales especializados se sabe que la prostitución de transfemeninas es residual y no más representativa que la de los conocidos como "chaperos". También saben que son más que ínfimos los casos en que se trafica con personas transexuales y varones.

La cuestión de fondo es que Podemos no se encuentra cómodo en el debate sobre la prostitución de mujeres, porque ese debate termina ineludiblemente por cuestionar al 25% de varones que según la última Encuesta Nacional de Salud, son puteros.

El debate que propone el feminismo obligaría a Podemos a pronunciarse sobre el privilegio masculino de contar con un número amplio de mujeres, disponibles para todos. Ellos prefieren debates que solo les enfrenten a mejorar las condiciones de vida, en este caso de un colectivo minoritario. Prefieren el asistencialismo a las políticas trasformadoras. Demasiado parecido a la tradición conservadora.

A su líder (vicepresidente del gobierno de España) le incomoda sobremanera hablar de la explotación sexual de las mujeres. No es de extrañar siendo un ferviente apologeta que pone "rodilla en tierra" ante quienes promueven y defienden la prostitución y el porno como práctica con valor social.

Sería bueno que Podemos, como organización, se desprenda de los correajes de Iglesias en esta materia, y salga ya del discurso de los márgenes que lejos de ser progresista, los mantiene atrapados en las pegajosas ideas del neoliberalismo prostitucional. Nadie se ofrece para convertirse en esclava y si alguien lo hiciese, el Estado no puede avalarlo ni darle reconocimiento jurídico o valor social. El señor Iglesias Turrión debe saber que ni se avala ni se legitima ni se tienen dudas ante las prácticas de sometimiento. Esas prácticas no se regulan, se combate su demanda.

Sabemos que la indeterminación en la que se mueve Podemos en este asunto, busca establecer el reconocimiento de dos enfoques: "la prostitución obligada" y la denominada "de participación voluntaria". Pero esa posición es la misma de quienes buscan negar la conexión entre "la demanda" para la prostitución con la explotación sexual y la trata.

"Pero esa posición, es la misma de quienes buscan negar la conexión entre 'la demanda' para la prostitución con la explotación sexual y la trata"

Tras la constitución del actual gobierno, manifesté que la responsabilidad que ahora ostenta Podemos en materia de igualdad no les permite ya más rodeos o silencios. Tampoco triquiñuelas. A las personas transexuales cabe decirles que no se dejen confundir por quienes pretenden sumar adeptos a la legalización de prácticas inicuas, utilizándoles para introducir el discurso de una supuesta voluntariedad. Prostitución y libertad son términos antagónicos.

Malin Björk ya nos apuntó que estamos ante "un fenómeno estructural, donde casi todos los clientes son hombres, y casi toda la mercancía es una MUJER". Mientras no tengamos esto presente, los enfoques marginales solo nos llevarán a respuestas paliativas y accesorias que finalmente solo servirán para seguir sosteniendo el 'statu quo'. Solo estaremos en el buen camino si trabajamos para que la sociedad recupere su capacidad de indignación ante esta forma de esclavitud y el gobierno entienda el deslinde de los problemas. Yo tengo fe en que el PSOE terminará por retomar el liderazgo y por redirigir las políticas de igualdad en la buena dirección, porque se llegue como se llegue a la prostitución, y la ejerza quien la ejerza, la práctica debe ser catalogada de "socialmente indeseable". Desgraciadamente, ese es el enfoque que el actual Ministerio de Igualdad se niega a tener como horizonte.

*Ángeles Álvarez es una política socialista española y activista feminista.

Tribuna
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