Una moción de censura con extra de postureo

El anuncio de la moción de censura responde a razones de posicionamiento y se aleja de la finalidad buscada por nuestra Constitución

Foto: El líder de Vox, Santiago Abascal, durante su intervención en el pleno del Congreso. (EFE)
El líder de Vox, Santiago Abascal, durante su intervención en el pleno del Congreso. (EFE)

Estaban a punto de cruzar un puente colgante sobre un lago de lava. En ese momento, un ogro verde llamado Shrek le dijo a Asno, su compañero de aventuras, que mientras cruzaban despacito y con buena letra él iba a estar a su lado dándole apoyo. “¿De verdad?”, preguntó Asno, y acto seguido respondió Shrek: “De verdad de la buena”.

La última sesión de control al Gobierno del mes de julio nos deleitó con una sorpresa de última hora. Un pseudobombazo mediático que muestra que, en ocasiones, vale más el postureo que el uso adecuado de los mecanismos constitucionales (según la RAE, entendemos por postureo aquella actitud artificiosa e impostada que se adopta por conveniencia o presunción).

Defender la Constitución es, también, usarla adecuadamente y no utilizar un precepto buscando una finalidad diferente a la establecida. Como es sabido, el artículo 113 de la Constitución regula la moción de censura. Nos encontramos ante un mecanismo de exigencia de responsabilidad política al Gobierno propio de los sistemas parlamentarios, en los que los ciudadanos con derecho de sufragio eligen a sus representantes. En el caso de las elecciones generales son elegidos los miembros de las Cortes Generales y no el presidente.

En nuestro modelo el Congreso cuenta con un mayor peso que el Senado (lo que se conoce como bicameralismo imperfecto). Es el Congreso el que tiene la capacidad para investir al presidente y, en su caso, para destituirlo antes de finalizar los cuatro años de legislatura. Por el contrario, el presidente gozará de importantes prerrogativas, entre las que se encuentra la posibilidad de disolver las Cortes Generales atendiendo a criterios de oportunidad política. Esto es, porque lo estime oportuno (en algunas ocasiones se encuentra impedido como, por ejemplo, cuando se esté tramitando una moción de censura).

Los sistemas constitucionales van evolucionando y, precisamente, la moción de censura ha sido objeto de dicha evolución al pasar de destructiva a constructiva. En un primer momento era un mecanismo para derrocar a un presidente del Gobierno y una vez consumado se volvía a activar el procedimiento de investidura. La aplicación práctica de este tipo de moción de censura fue desastrosa, pues es mucho más fácil ponerse de acuerdo para destituir a un presidente que para nombrar a otro. El resultado fue, por ejemplo, la inestabilidad durante el periodo de entre guerras en Alemania, caldo de cultivo para el ascenso del nazismo. Nuestra Constitución incorporó la nueva versión.

En este artículo no se pone en duda la constitucionalidad del anuncio del líder de Vox, como tampoco fue inconstitucional la moción de censura planteada por Podemos y que designó a Pablo Iglesias como candidato alternativo. Una moción de censura solo sería inconstitucional si no se cumpliera con uno de los tres requisitos necesarios (hecho que no sucederá): que la solicite al menos un 10% del Congreso de los Diputados, que no se haya presentado otra, por los mismos diputados, durante el mismo periodo de sesiones (el año se divide en dos periodos de sesiones, de febrero a junio y de septiembre a diciembre) y que obtenga el voto de la mayoría absoluta.

En cambio, sí pongo en duda la finalidad del anuncio. Si de verdad se busca derrocar a un Gobierno, lo que se debe hacer es negociar los apoyos e interponer la moción de censura sin perder ni un segundo. Una moción de censura con opciones de triunfar no se anuncia y se deja para septiembre sino que se presenta la documentación en el registro del Congreso en cuanto se tienen confirmados los apoyos. Sin embargo, si analizo el anuncio sin los ojos de constitucionalista, percibo una estrategia para colocar un asunto en la agenda política y todo encaja. Esta estrategia, utilizada por dos partidos de extremos contrarios del espectro político, demuestra que esto no va de ideologías.

Una moción de censura con extra de postureo

El 'marketing' ha invadido los lugares más insospechados de nuestras vidas y la política no ha sido una excepción. El anuncio de la moción de censura responde a razones de posicionamiento y se aleja de la finalidad buscada por nuestra Constitución: la sustitución de un presidente del Gobierno por otro cuando la mayoría absoluta del Congreso lo avala.

Se echa de menos más naturalidad, la profesionalización ha llegado a límites insospechados y el encorsetamiento, que puede verse en los debates parlamentarios, puede ser uno de los motivos del alejamiento entre la clase política y la sociedad. Elegimos a nuestros representantes, por supuesto, y estos no provienen de otro planeta: son ciudadanos comunes. El problema viene después, concretamente en la actitud de muchos de nuestros representantes una vez que ocupan un cargo público. Lo que estoy pidiendo es una política con mayúsculas que busque solucionar los problemas de los españoles y no maniobras publicitarias que desprestigien nuestra Constitución. Es necesario más verdad de la buena y menos postureo, señorías.

*Pablo Sánchez Molina, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad de Málaga.

Tribuna
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