Estamos atascados: necesitamos ilusionar a Europa en su apuesta digital
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Estamos atascados: necesitamos ilusionar a Europa en su apuesta digital

Ojalá los fondos europeos de recuperación nos permitan alcanzar una Europa y una España disruptiva, pero, por favor, afrontemos las verdades incómodas

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La revolución digital tiene mucho que ver con la innovación schumpeteriana y la “destrucción creativa”. Una parte de la Europa actual debe no solo transformarse o reinventarse, quizás deberá morir.

La banca del futuro o la sanidad que tendremos dentro de unos pocos años no se parecerá en nada a la actual. Si queremos acometer el grave problema del cambio climático difícilmente lo haremos sin una ambiciosa apuesta por la inteligencia artificial (IA) y su decisiva ayuda en la comprensión de los ecosistemas que ayudan a regenerar la tierra.

Al igual que en el covid, la IA y las tecnologías digitales han sido fundamentales para afrontar con eficiencia y rapidez su complejidad. Y también serán decisivas para afrontar el cáncer y mil problemas más. Europa necesita ilusionarse y ser parte del liderazgo mundial que aporta las grandes soluciones que necesita la humanidad.

Foto: Margrethe Vestager. (EFE)

No debería extrañar a nadie si resalto que en Europa estamos atascados. Hemos perdido siete puntos de peso en la economía mundial en los 10 últimos años. Enfrascados en un doloroso Brexit, tenemos que asimilar ser los campeones del mundo en impacto negativo —sanitario y económico— del covid, donde incluso hasta el EEUU de Trump saca mejor nota. Frente a EEUU y China no tenemos gigantes tecnológicos, poseemos pocos 'unicornios' y nuestras startups tienen enormes dificultades para crecer

Tampoco es baladí la creciente brecha norte-sur de Europa. España sin ir más lejos: un 'campeón covid' con la mayor tasa de desempleo juvenil (43,9%) de los países desarrollados y crecientes problemas de empleo de los universitarios. Nada anecdótico para un país fuertemente endeudado, con alto nivel de envejecimiento poblacional y un 20% de empresas zombi.

La CE está enfrascada en “regular el mundo” y mundializar el 'efecto Bruselas'

En este contexto la apuesta de la UE por la IA y otras tecnologías disruptivas (5G, IoT, computación cuántica…) es comparativamente muy débil. Cualquier apuesta empresarial por la IA —calificada como la 'nueva electricidad' y que podría contribuir con una tercera parte del crecimiento futuro del PIB— queda diezmada por las crecientes restricciones legales sobre el acceso a los datos. Sin datos, cualquier apuesta europea por la IA es infértil.

Apenas hay debate sobre esta materia. La Comisión Europea anda enfrascada en “regular el mundo”. Alardea de exportar leyes como la RGPD a California y se dispone a mundializar el pomposamente denominado 'efecto Bruselas''. Proclamamos discursos grandilocuentes sobre la ética de los algoritmos, emprendemos cruzadas regulatorias como la penúltima: DSA (Digital Services Act) contra los gigantes tecnológicos.

La triste realidad es que la vieja Europa a base de leyes no va a reducir el cada vez más insalvable gap digital con China y Estados Unidos. Incluso es de esperar que en pocos años veamos el despegue de otros países asiáticos o sigamos mirando a Israel y su 'startup nation' con envidia. No percibimos como problema que la hiperregulación de la 'Europa de los funcionarios' esté fagocitando la 'Europa de los emprendedores'.

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¿Cabe un '¡que se digitalicen ellos!'? Rotundamente no. La Europa del tan preciado estado de bienestar solo es sostenible con una economía fuertemente competitiva donde el desarrollo de la economía digital es absolutamente crucial.

En las próximas décadas pronosticamos en nuestro libro 'Europa frente a EEUU y China. Prevenir el declive en la era de la inteligencia artificial' que habrá una brecha importante entre aquellos países que se limiten a “transformarse digitalmente” frente aquellos capaces de desarrollar una economía disruptiva. Esto solo se logrará liderando tecnologías como la IA, IoT, Blockchain, computación cuántica, etc. Europa no está en esta onda.

Cinco puntos para ser un 'disruptor'

¿Qué puede hacer para cambiar este rumbo y convertirse en un ‘disruptor’? Lo resumiré en cinco puntos:

1. Comprender la economía digital y concienciarse de que es la única vía de futuro. Anteponemos un discurso humanista, no exento de un creciente ludismo tecnofóbico, que no nos lleva a ninguna parte. El estado de bienestar descansa en una economía competitiva. Nos debería alertar sobremanera nuestras tasas de desempleo juvenil o el impresionante y creciente número de “empresas tradicionales zombi”.

Foto: (Foto: Unsplash)

2. No confundir regulación con proteccionismo encubierto. Las cruzadas regulatorias europeas no las 'pagan' los gigantes tecnológicos, sino las startups europeas cada vez con más problemas para escalar y competir internacionalmente. La proactividad de las Administraciones Públicas debería centrarse en su propia digitalización para incrementar su eficiencia y transparencia. Sin desarrollo de un I+D focalizado en tecnologías de propósito general y desarrollado en el sector privado, el esfuerzo europeo en I+D es aprovechado por terceros países fuera de nuestras fronteras.

3. Una apuesta ambiciosa por la IA. Hace escasos días un país como España postulaba una inversión de 600 millones en IA tras un gran retraso con respecto a todos los países avanzados. No solo es la tercera parte de lo que Francia anunció hace dos años, sino que una sola universidad norteamericana, el MIT, casi duplica esta inversión.

4. Potenciar las políticas educativas y el desarrollo del talento como eje prioritarios y central. Afrontar el déficit de STEM es fundamental dado que estamos perdiendo la oportunidad de generar puestos de trabajo sólidos y mejor remunerados. El gap tecnológico de la mujer, la inserción del pensamiento computacional en la educación primaria y secundaria, el preocupante deterioro de la empleabilidad universitaria, entre otros factores, deberían ser temas prioritarios en las agendas de los gobiernos europeos.

5. Favorecer unos ecosistemas digitales que merezcan tal nombre. En los medios de comunicación es fácil leer titulares como “Europa no es Silicon Valley (ni falta que hace)”. Ciertamente, deberíamos concentrarnos en la escalabilidad de nuestras 'startups', pero ¿hay alguna forma mejor de hacerlo que desarrollando potentes ecosistemas? En Europa no hemos comprendido el valor del “minifundismo digital” que se produce sin ayudas y teniendo muchos elementos en contra. Frente a esto se aboga por megaproyectos 'desde arriba' que en grandes ciudades quedan cuestionados por su irrelevancia internacional.

Ojalá los fondos europeos de recuperación nos permitan alcanzar una Europa y una España disruptiva, pero, por favor, afrontemos las verdades incómodas.

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*Andrés Pedreño Muñoz es catedrático de Economía Aplicada.

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