Madrid grita libertad
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Francisco Igea

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Madrid grita libertad

En el peor momento de nuestra historia reciente, a los ciudadanos de Madrid se les ha dado a elegir entre políticas "teóricamente" de seguridad y cuidados y la libertad

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Ayuso, junto a Almeida, Casado y Egea. (EFE)

Lo primero que un responsable político debe hacer tras unas elecciones es escuchar lo que la ciudadanía ha dicho. Si un político no es capaz de escuchar, si se encierra en la cabina del piloto y desoye todas las señales de alarma mientras los suyos cantan aleluyas, lo más probable es que el asunto acabe mal.

Vayamos al hecho incontestable. En el peor momento de nuestra historia reciente, a los ciudadanos de Madrid se les ha dado a elegir entre políticas “teóricamente” de seguridad y cuidados y la libertad. Han hablado claro, han elegido la libertad. Esta es una excelente noticia para quienes nos decimos liberales. No puede haber otra mejor. El pueblo de Madrid ha elegido el esfuerzo, el mérito y el sudor. Lo legítimo es alegrarse por ello si uno se dice liberal. Hay una inmensa mayoría social que quiere trabajar y salir adelante por su esfuerzo.

Foto: Los miércoles a la sombra. (Héctor G. Barnés)

Quienes, por convicción, por responsabilidad y por oficio hemos optado en esta grave crisis por los cuidados, por la preservación de la vida y la salud, debemos reflexionar sobre qué significa este hecho. Este hecho no significa que la población prefiera la muerte y la desolación a la ruina. Este hecho tiene más que ver con la percepción, por gran parte de la ciudadanía, de que ambas opciones no eran incompatibles y que el Gobierno central estaba utilizando la pandemia como ariete político, en lugar de asumir sus responsabilidades de cuidar a la población. El Gobierno de Ayuso ha presentado una política propia porque el Gobierno central había abdicado de su responsabilidad, renunciando a explicar los datos y a asumir los costes.

El sanchismo ha preferido crear relatos. Relatos que se han revelado ficticios y destinados únicamente a preservar la imagen del presidente más vanidoso y nocivo de nuestra historia. Comités inexistentes, victorias contra el virus reiteradas, informes y evidencias que no se explicaban o directamente se falseaban… Todo eso solo ha generado un enorme descrédito. Además, el descarado uso de la pandemia como arma política y la absoluta falta de empatía han contribuido a desautorizar la acción de un Gobierno que, instalado en la cogobernanza del hortelano, lo único que ha conseguido es disolver el concepto de nación reforzando la imagen de las autonomías y alentando, de paso, el discurso de orgullo local, discurso que ha acabado por darle la puntilla.

El país no puede permitirse la pervivencia de un Gobierno que se salta los controles, abusa de la fiscalía, utiliza el Ministerio del Interior...

Por tanto, la urgencia hoy es desalojar a Sánchez y a sus socios de la Moncloa. El país no puede permitirse la pervivencia de un Gobierno que se salta los controles, abusa de la fiscalía, utiliza el Ministerio del Interior, desprecia la verdad, deslegitima a medio país e intenta resucitar el guerracivilismo como salvavidas político. El Gobierno de Ábalos, Lastra, Marlaska y Calvo cuestiona los pilares de la democracia liberal. Es necesario apoyarse en el grito de libertad de Madrid para impulsar una política verdaderamente liberal. El Partido Popular y Ciudadanos deben entender que no pueden fallarle a esa inmensa marea de ciudadanos.

Libertad es establecer la independencia del Poder Judicial, de la fiscalía y de las instituciones. Libertad es tener gobiernos transparentes con la obligación de responder a las peticiones de información. Libertad es no ampararse en el secreto. Libertad es asegurar el fin del capitalismo clientelar, abrir las agendas públicas, evitar la reciprocidad en las políticas de subvenciones. Libertad es, también, acabar con la discriminación por nacimiento, mediante una educación pública de calidad desde los 0 años. Libertad es abrirnos a la defensa de los derechos humanos con decisión en todo el mundo y en nuestro país.

Foto: Isabel Díaz Ayuso, junto a Casado. (EFE)

Libertad es no renunciar a la presunción de inocencia ni aceptar la inversión de la carga de la prueba en ningún tipo de delito. Libertad es asegurar una relación transparente con los medios de comunicación, de tal manera que les aseguremos que no serán mejor o peor tratados por su afinidad con el Gobierno. Libertad es no invadir la Administración pública en todos sus niveles, asegurándonos su profesionalización y su neutralidad. Libertad es instaurar un sistema de evaluación de nuestras políticas públicas para que los ciudadanos tengan medios objetivos para juzgar por sí mismos la eficacia de nuestras medidas. Libertad es que los medios públicos de comunicación no estén controlados por mayorías surgidas del Parlamento. Libertad es, como hemos visto estos días, una Europa fuerte que impida las arbitrariedades de un Gobierno tramposo.

Es todo esto, este conjunto programático, lo que nos permite asegurarles a esos ciudadanos que han votado libertad este martes que llegarán tan lejos como les permita su esfuerzo y su capacidad. Esa es la base de nuestro acuerdo con el PP en nuestra comunidad y esa debería ser la base de un acuerdo nacional para alcanzar la irrenunciable obligación de sacar a Sánchez de la Moncloa. Si alguien quisiera hablar de esto, en lugar de los puestos de las listas, tendría mucho ganado para conseguir la suma necesaria para alcanzar el objetivo.

Madrid ha gritado libertad, no cerremos nuestros oídos a ese grito.

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