El movimiento queer lo inventó Mocedades
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El movimiento queer lo inventó Mocedades

Al igual que Mocedades​ se ensoñaba con un mundo ideal sin razas, el movimiento queer promulga abolir la existencia del binarismo y eliminar la asignación de género masculino o femenino en los documentos oficiales

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Foto: Reuters.

“Ya no hay razas, ya no hay color, solo hay trigo, solo hay amor”, cantábamos entusiasmadas y enardecidas de sororidad juvenil en la misa que clausuraba las convivencias. Solo hacían falta unos días para caer del guindo y ver que aquel retiro era un 'impasse' de la realidad. Un delirio de utopía colectiva que terminaría con las escaramuzas diarias de la vuelta al cole.

Al igual que Mocedades se ensoñaba con un mundo ideal sin razas, el movimiento queer promulga abolir la existencia del binarismo y eliminar la asignación de género masculino o femenino en los documentos oficiales. Muerto el perro se acabó la rabia. Chimpún. Perdonen mi ironía, no debiera atreverme yo a descalificar con tanta levedad las teorías de Foucault, Wittig, Butler, Derrida, Vidarte, a los que he citado tantas veces, ni siquiera a Preciado, aunque 'Testo yonqui' es muy yonqui, pero que muy yonqui.

Foto: Darko Decimavilla. (J.H.)

Cuando en 2005 se aprobó el matrimonio igualitario, uno de los argumentos en contra era que se iba a cargar la familia tradicional. Otro todavía más estrambótico era que nos íbamos a arruinar pagando las pensiones de los gais. ¡Ah!, luego estaba el oxímoron 'matrimonio viene de mater' que, en contra de lo buscado, elevaba el matrimonio lésbico a los altares, ya que es madre al cuadrado.

Sin embargo, en la teoría queer sí que hay muchos flecos muy complejos que requieren un debate profundo. Uno de ellos es que existen trogloditas que consideran que su mujer es una propiedad y que si no les obedece están legitimados para meter a sus hijas en una bolsa de deporte y tirarlas al mar, y esto no es solo violencia, es violencia machista. También está la brecha salarial, que ha crecido con el covid y se disparará con el algoritmo. Igualmente, una paliza a una mujer transexual dejará de ser un delito de odio pues “ya no hay sexos, ya no hay maltrato, solo hay 'humanes' y un nuevo relato”.

Foto: Irene Montero, a su llegada a la Comisión de Igualdad del Congreso. (EFE)

Cuando Sánchez, cual Cristo expoliado, entregó la roja túnica de la igualdad para poder formar Gobierno, muchos descansaron pensando que era un trofeo menor. Yo me temía lo peor, y mis más oscuros augurios se han confirmado. A la ultraizquierda comunista le interesa la confrontación por tres motivos: divididos somos más vulnerables ante los tira y afloja de los hilos internacionales que financian su agenda; resucita instintos radicales de derecha que roba representación a los conservadores moderados por el sistema d'Hondt, y la amenaza del fantasma del fascismo moviliza a su propio electorado, que es bastante vaguete para ir a las urnas.

La diversidad es una herramienta de libro para promover el nuevo belicismo, la guerra cultural, resucitando los métodos más antihumanos pero efectivos de los propios nazis: la raza o la diversidad sexual. La inclusión está enraizada en creencias y valores muy profundos fáciles de exacerbar y difíciles de moderar. En D&I, existe una máxima: “Evolución, la revolución lleva a la involución”. Los 'portavozos', 'portavozas' y 'niñes' —cuya secuela está ya en producción: 'Matria'— no son serendipia, son estudiadas estrategias de comunicación perfectamente diseñadas para la bronca viral. Y se ha mordido el anzuelo: desde 2007, llevo trabajando activamente por la inclusión de las personas LGBT+ y por erradicar la brecha salarial en las organizaciones y nunca he percibido un ambiente tan crispado y polarizado como ahora, y me temo que iremos a peor.

Foto: Mapa del mundo LGTBIQ+. (Imagen: Vanitatis)
De la pena de muerte al matrimonio igualitario: el universo LGTBIQ+ en dos mapas y un vídeo
Javier Díaz Vídeo: Patricia Seijas Diseño: Laura Martín Datos: Carlos Muñoz

Me preocupa la deriva del PSOE, me aterra que los intereses espurios de 'agarrapatarse' a la poltrona lo lleven a esta ceguera absoluta incluso en los temas en que su liderazgo fue vital. Me escandaliza que solo los jubilados del partido se rebelen. El PSOE ha sido colaborador necesario en cinco pecados de los que tendrá que rendir cuentas con su electorado femenino.

Nos han engañado: la ley trans era necesaria. Había que despatologizar la transexualidad y había que arropar a las familias de la infancia trans. Aun con la ley, se verán sometidas a grandes dilemas, pero sin duda la norma les allana el camino. Pero nos han engañado, nos han colado una ley queer bajo el título de una ley trans.

Nos han privado de un legítimo debate: trans no es sinónimo de queer, ni de no binario ni de identidades líquidas, situaciones minoritarias que también deben ser reconocidas. Pero que no podemos resolver de un plumazo y a hurtadillas sin tener en cuenta los graves daños colaterales a las mujeres. Hay soluciones que atajan el problema sin eliminar la mención al sexo en el DNI. Por ejemplo, la ley trans de Cristina Cifuentes ya contemplaba el trato por el nombre e identidad sentidos, incluso en juicios, sin necesidad de modificar el DNI.

Foto: Participantes en la manifestación del 8-M de Madrid, conmemorando el Día Internacional de la Mujer. (EFE) Opinión

Se ha fomentado la bronca y la polarización: España es un entorno inclusivo, un referente de respeto a la diversidad, pero se ha consentido que los intereses políticos de una formación, de la que el PSOE también saca réditos electorales, nos aboquen a la camorra y a la división, alentando el voto fascista, LGTBfóbico y machista.

Se han violentado los derechos y las identidades de la mayoría: incluso de las personas trans que sí quieren ser reconocidas por su nueva identidad. No era necesario, se pueden implementar opciones alternativas que no conllevan daños colaterales como el uso de la tercera casilla sin modificar el DNI.

Han banalizado problemas gravísimos: la nueva norma contempla la posibilidad de omitir la mención relativa al sexo del DNI. Eliminar las barreras entre géneros hace imposible luchar contra lacras terribles como el maltrato o la brecha salarial. ¿Cómo se juzga a un asesino machista que no tiene sexo? ¿Cómo se mide ahora la brecha salarial? ¿Qué pasa con las marcas deportivas femeninas en España? ¿Cómo proteger la intimidad e incluso la seguridad de las mujeres en espacios generizados como vestuarios, cárceles o saunas a los que pueden acceder hombres con el sexo borrado de su DNI?

Foto: La ministra de Igualdad, Irene Montero. (EFE)

El argumento de que otros países avanzados como Canadá ya han implementado esta medida se autoinvalida, si se tiene en cuenta que este país es un referente en las ratios de feminicidios, pero por la cola.

Nos han hecho creer que era una oposición minoritaria de un grupo de feministas radicales y tránsfobas. Pues no, no eran tránsfobas, eran solo feministas, las feministas del PSOE de toda la vida.

*Margarita Alonso. Directora del Diploma en D&I Estratégica UCM.

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