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Hechos, no palabras

Esperamos que el Gobierno de la Comunidad de Madrid, “con pedigrí en bajadas de impuestos”, sea valiente y equipare a hermanos, tíos y sobrinos con cónyuges, padres e hijos en el tratamiento fiscal en el impuesto de sucesiones

Foto: Rocío Monasterio interviene en la Asamblea de Madrid. (EFE/J. J. Guillén)
Rocío Monasterio interviene en la Asamblea de Madrid. (EFE/J. J. Guillén)

Solo hay que vivir en la realidad para saber que cada día se vuelve una tarea más difícil que una familia de clase media ahorre unos pocos euros al final de mes para poder disfrutar de la merecida recompensa tras toda una vida de trabajo y esfuerzo.

Si las clases medias trabajadoras hacen piruetas para llegar a fin de mes, cada euro que finalmente llega a ser ahorrado es el fruto de un inmenso sacrificio. Euro tras euro que, o bien se mantienen en una cuenta de ahorro, o bien acaban siendo invertidos en un piso, en acciones, o, con suerte, en una segunda residencia.

Para que ese euro llegue a la hucha ha tenido que pasar el filtro del IRPF y las cotizaciones sociales, del IVA de cada producto que se compra, de los impuestos a la luz, a las gasolinas, las tasas, el IBI… y cuando esos euros ahorrados se transforman, por ejemplo, en un piso, vuelve a pagar IVA o el ITP y AJD, así como todos los impuestos y tasas que gravan la mera tenencia a lo largo de los años.

Foto: Isabel Díaz Ayuso y Rocío Monasterio, en la tradicional corrida goyesca del 2 de mayo. (EFE/Chema Moya)

Dicen que sólo hay dos cosas seguras en la vida: los impuestos y la muerte. Pero lo que es tremendamente injusto es que una vez muerto se sigan pagando impuestos. En España, el “impuesto de la muerte”, que es como el pueblo sabiamente llama al Impuesto de Sucesiones y Donaciones (ISD) está cedido a las Comunidades Autónomas.

Este impuesto, abusivo y confiscatorio, supone volver a pagar por aquello que ya se ha pagado anteriormente y castiga el esfuerzo que hacen los españoles por dejar un legado material a los suyos. La voracidad de la Administración añade al dolor por la pérdida de un familiar el castigo de pagar por algo que se ha pagado con creces.

La Comunidad de Madrid bonifica casi en la totalidad este impuesto entre algunos familiares (cónyuge, padres e hijos), algo que no debería ser una excepción en nuestro país. Sin embargo, las herencias, cada vez más numerosas, entre tíos y sobrinos, y también entre hermanos, siguen siendo objeto del atraco indiscriminado de la Administración.

Foto: Rocío Monasterio posa para El Confidencial tras la entrevista. (Daniel González)

En Vox creemos que no existe ningún argumento para seguir manteniendo este impuesto injusto, abusivo y confiscatorio a las familias. Para corregir este desagravio, este jueves llevamos a la Asamblea de Madrid una Proposición de Ley para equiparar a hermanos, tíos y sobrinos con cónyuges, padres e hijos en el tratamiento fiscal en el Impuesto de Sucesiones y Donaciones.

Si creemos en el derecho a la propiedad privada y en la prosperidad, lo es tanto en la relación entre padres e hijos o cónyuges, como en la relación entre hermanos o entre tíos y sobrinos. No hay ninguna otra razón que el afán recaudatorio para establecer discriminación en ese sentido. Esperamos que el Gobierno de la Comunidad de Madrid, “con pedigrí en bajadas de impuestos”, sea valiente y pase por fin de las palabras a los hechos.

* Rocío Monasterio es la presidenta de Vox Madrid y portavoz del Grupo Parlamentario Vox en la Asamblea de Madrid.

Solo hay que vivir en la realidad para saber que cada día se vuelve una tarea más difícil que una familia de clase media ahorre unos pocos euros al final de mes para poder disfrutar de la merecida recompensa tras toda una vida de trabajo y esfuerzo.

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