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La ruptura de Podemos con Yolanda Díaz despeja el camino para una gran mayoría de la derecha
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La ruptura de Podemos con Yolanda Díaz despeja el camino para una gran mayoría de la derecha

Con estas cartas en el tablero, la posibilidad de que el PP y Vox alcancen los 176 escaños con relativa comodidad es una opción muy plausible

Foto: Yolanda Díaz y Ione Belarra, en un acto de 2022. (EFE/Rafa Alcaide)
Yolanda Díaz y Ione Belarra, en un acto de 2022. (EFE/Rafa Alcaide)

El choque de trenes protagonizado por Podemos y Yolanda Díaz abre una nueva vía de expectativas para el bloque de las derechas y un nuevo tablero de juego que podría trastocar el intrincado juego de mayorías que arrojaron las urnas el 23 de julio. La fragmentación del voto de las diferentes sensibilidades de la izquierda y el divorcio de los de Ione Belarra con Sumar consolida la eficiencia del bloque de PP y Vox para convertir sus votos en escaños y en mayorías de gobierno. Los datos que aportan las tripas de último barómetro del CIS y que hemos analizado en Estrategos avalan la estrategia de Feijóo y Abascal y alientan la posibilidad de lograr una holgada mayoría absoluta que podría llegar hasta los 182 escaños. Un escenario social y político que les empuja con el viento a favor para afrontar las próximas elecciones en Galicia y al Parlamento Europeo.

La izquierda se enfrenta a un desafío considerable con la ruptura entre Sumar y Podemos. Esta división, que fragmenta el voto de su espacio ideológico, presenta un riesgo tangible para la formación de una mayoría que permita la reedición de un Gobierno progresista con los mismos mimbres que el actual. Es cierto que tenemos que repetir hasta la saciedad que lo que les ofrecemos es una fotografía de hoy y de mañana como mucho. Una fotografía borrosa que podría cambiar.

Pero, mientras, la caída de Sumar a la cuarta posición, con menos del 10% de los votos, no solo la coloca en una posición ineficiente para convertir votos en escaños, sino que también fortalece a Vox, a pesar de obtener un resultado inferior al del 23-J. La unidad a la izquierda se convierte en un requisito indispensable para revertir esta tendencia y evitar que la derecha consolide su mayoría.

El PP, bajo la batuta de Alberto Núñez Feijóo, experimenta un ascenso sostenido desde las últimas elecciones generales y sus expectativas de voto se situarían en el 35% de votos en caso de celebrarse elecciones anticipadas. Este crecimiento continuo, catalizado por el intenso debate en torno a la ley de amnistía, se ha convertido en un elemento fundamental que podría ser determinante en un eventual fin de la legislatura. La habilidad del PP para mantenerse como el partido con más fidelidad de voto, con más del 80% de votantes de julio reiterando su hipotético apoyo, añade solidez a su posición.

Foto: Alberto Núñez Feijóo, en su escaño del Congreso de los Diputados. (EFE/Chema Moya)

En paralelo, Pedro Sánchez y el Partido Socialista tienen también razones para aguantar el tirón de sus arriesgadas decisiones pactadas con el independentismo. Los socialistas están experimentando una recuperación después de meses de tensiones, manifestaciones a las puertas de Ferraz y duras negociaciones con sus socios y aliados. Una mejora de dos puntos en la fidelización de su electorado les permite volver a situarse de nuevo por encima del 30% de los votos. La normalización de las relaciones con ERC, EH Bildu y Junts parece estar mitigando las preocupaciones de su electorado. Además, vuelven a caer las transferencias de sus simpatizantes hacia el PP. A día de hoy, apenas 200.000 votantes del PSOE en julio se decantarían por Feijóo.

Vox, por su parte, afianza su posición como la tercera fuerza política, capitalizando la división de Sumar y consolidándose con casi dos puntos de ventaja. La lucha por mantenerse por encima del 10% de los votos —de la que hablábamos en análisis anteriores— parece haberse disipado. Abascal podría haber tocado suelo electoral en torno al 10% de intención de voto. Entre los que apoyaron a Vox, solo un 8% se manifiestan indecisos en caso de un hipotético adelanto electoral.

El cambio de ciclo se vislumbra, ya que la ruptura de Yolanda Díaz con sus antiguos socios puede haberlo agilizado y reforzado

Con estas cartas en el tablero, la posibilidad de que el PP y Vox alcancen los 176 escaños con relativa comodidad es una opción muy plausible que acabaría con esa sensación de amarga victoria que arrojaron las urnas en julio para el Partido Popular. La horquilla de este bloque, en diferentes escenarios y siempre con la suma de ambas fuerzas, se sitúa cómodamente entre los 172 y los 193 escaños. El cambio de ciclo se vislumbra, ya que la ruptura de Yolanda Díaz con sus antiguos socios puede haberlo agilizado y reforzado. Pero Pedro Sánchez sigue siendo el presidente.

El choque de trenes protagonizado por Podemos y Yolanda Díaz abre una nueva vía de expectativas para el bloque de las derechas y un nuevo tablero de juego que podría trastocar el intrincado juego de mayorías que arrojaron las urnas el 23 de julio. La fragmentación del voto de las diferentes sensibilidades de la izquierda y el divorcio de los de Ione Belarra con Sumar consolida la eficiencia del bloque de PP y Vox para convertir sus votos en escaños y en mayorías de gobierno. Los datos que aportan las tripas de último barómetro del CIS y que hemos analizado en Estrategos avalan la estrategia de Feijóo y Abascal y alientan la posibilidad de lograr una holgada mayoría absoluta que podría llegar hasta los 182 escaños. Un escenario social y político que les empuja con el viento a favor para afrontar las próximas elecciones en Galicia y al Parlamento Europeo.

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