Es noticia
Ministros, no os creáis vuestra propia propaganda
  1. España
  2. Tribuna
Ramón González Férriz

Tribuna

Por

Ministros, no os creáis vuestra propia propaganda

La mentira es consustancial a la política, sobre todo cuando los Gobiernos se sienten débiles pero quieren transmitir fortaleza. También suelen insistir en que todas las cosas malas que pasan son culpa de la oposición y los tribunales

Foto: Miembros del Gobierno en una imagen de archivo. (Europa Press/Alberto Díaz)
Miembros del Gobierno en una imagen de archivo. (Europa Press/Alberto Díaz)
EC EXCLUSIVO

El Gobierno ha aprobado por decreto un cambio en las mayorías necesarias para renovar el Consejo de Administración de RTVE. Así, todo el poder de decisión estará en manos del PSOE y sus socios parlamentarios. El ministro Óscar López ha afirmado, sin embargo, que eso refuerza el pluralismo.

El 7 de octubre, la ministra de Seguridad Social, Elma Sáiz, tuiteó que el Fondo de Reserva de la Seguridad Social “cerrará este año por encima de lo previsto” y que eso es la prueba “de que el sistema de pensiones es sostenible”. El 14 de octubre, Sáiz retuiteó un post de su ministerio contra la desinformación y los bulos. El 16 de octubre, Javier Jorrín publicó en este periódico que “el ‘agujero’ de la Seguridad Social alcanza los 100.000 millones por primera vez”.

Después de que el Tribunal Supremo imputara al fiscal general, Álvaro García Ortiz, por revelación de secretos, el ministro de Justicia, Félix Bolaños, afirmó que había sido imputado por “contar la verdad y desmentir un bulo”. Y cuando empezó a aumentar el malestar por los retrasos sistemáticos en los trenes de alta velocidad, el ministro de Transportes, Óscar Puente, dijo que eso era un reflejo del buen momento que está pasando el tren en España.

Después de que Pedro Sánchez llamara “fachosfera” a diversos medios de comunicación por haber destapado la posible implicación de su esposa en un acto de corrupción, el presidente enmarcó su ataque en un “plan de regeneración democrática”.

El Gobierno miente y ha adoptado una retórica basada en la idea de que las palabras no tienen un significado real, sino una utilidad política

La relación de este Gobierno con la verdad es peculiar. Miente, como hacen todos los Gobiernos. Pero ya ha adoptado plenamente una retórica basada en la idea de que las palabras no tienen un significado real, sino una utilidad política determinada. Por lo tanto, piensan sus miembros y otros representantes del PSOE, pueden emplearse con cualquier sentido imaginable si eso se percibe como útil. Las palabras no son la expresión de una noción concreta: son una herramienta de poder. Y, tras ocho años de Gobierno, una coalición parlamentaria menguante y una sucesión de escándalos muy dañinos, “poder” equivale en este momento a “propaganda”.

Y esta propaganda ha adoptado un formato particular: todo lo que hace el Gobierno está justificado por la maldad de la oposición y los jueces. En privado, algunos altos cargos reconocen que les desagradan los modos y la vulneración de los procedimientos habituales. Nadie está muy cómodo con que se nombrara gobernador del Banco de España al ministro José Luis Escrivá al tiempo que se insistía en la “independencia” de la institución, del mismo modo que algunos diputados se ríen de la elaboración de una ley de medios para defender la “libertad de expresión” que responde específicamente a la publicación de noticias vinculadas a Begoña Gómez. Incluso en Sumar han reconocido que la manera de apoderarse de RTVE es poco idónea.

Pero todo se justifica con que el PP es peor, una amenaza y una forma de fascismo. Gracias a ello, medidas políticas que van en contra del pluralismo, la sostenibilidad de las pensiones o la regeneración pueden presentarse como encarnaciones del pluralismo, la sostenibilidad y la regeneración. El fracaso del transporte ferroviario es, puesto que se debe a la falta de inversión del PP, una muestra del éxito de los trenes con el PSOE.

El problema mayor es que el Gobierno ha dejado de percibir que se trata de tergiversaciones; en algunos casos, de puras mentiras

El problema mayor, sin embargo, es que los miembros del Gobierno han dejado de percibir que se trata de tergiversaciones; en algunos casos, de puras mentiras. Por el modo en el que estas se suceden y la forma en que ocupan cada vez más el espacio público, es probable que hayan empezado a creérselas. Esto también es habitual: en contra de lo que piensa buena parte de la población, en los partidos políticos hay cínicos, capaces de decir una cosa o la contraria para salir del paso y atacar al enemigo. Pero abundan mucho más los creyentes: hombres y mujeres que creen sinceramente, y en ocasiones de manera maniaca, en la superioridad de sus ideas y su partido, y en la legitimidad de cualquier método para que este llegue al poder y se mantenga en él. Ahora mismo, en el Gobierno y en la portavocía del grupo socialista en el Congreso, hay una sobrerrepresentación de estos últimos. Gente que tiene una relación casi religiosa con su partido y cree que todo lo que hace está justificado. Las ruedas de prensa de la ministra portavoz, Pilar Alegría, son el ejemplo más claro: solo alguien completamente indiferente a la verdad, y completamente entregado a la fe partidista, podría decir tantas falsedades y medias verdades sin mostrar ninguna incomodidad. Solo alguien que identifica nítidamente las nociones de “bien” y “mi partido” como Patxi López puede afirmar sin que se le escape la risa que “la corrupción es incompatible con el PSOE”.

La mentira es consustancial a la política, sobre todo cuando los Gobiernos se sienten débiles, pero quieren transmitir fortaleza. Entonces, también suelen insistir en que todas las cosas malas que pasan, y todas las decisiones desagradables que toman, son culpa de la oposición y los tribunales. Sin embargo, sería de esperar que todos estos profesionales de la política no se creyeran su propia propaganda. En cierto sentido, eso es peor que el cinismo. Y, sin duda, más peligroso.

El Gobierno ha aprobado por decreto un cambio en las mayorías necesarias para renovar el Consejo de Administración de RTVE. Así, todo el poder de decisión estará en manos del PSOE y sus socios parlamentarios. El ministro Óscar López ha afirmado, sin embargo, que eso refuerza el pluralismo.

Moncloa Pedro Sánchez
El redactor recomienda