¿La IA erosionará el pensamiento crítico? Solo si lo permitimos
El desarrollo de herramientas educativas con inteligencia artificial plantea retos y oportunidades para fomentar habilidades como el pensamiento crítico y la curiosidad, según expertos y experiencias en centros educativos
Durante más de dos décadas, nuestro trabajo en la Búsqueda de Google se ha centrado en una pregunta: cuando alguien introduce una consulta ¿qué es lo más útil? A veces, necesitan un dato sencillo, como la capital de Mongolia o la fórmula para calcular la superficie de una esfera. Pero, a menudo, la pregunta inicial es el punto de partida de un proceso más profundo.
Hoy en día tengo claro que la IA generativa ha impulsado esta dinámica. Los docentes me transmiten esperanza pero también miedo: esperanza de que la IA permite un aprendizaje significativo y miedo de que sea el atajo definitivo. Hace poco visité un centro educativo que no ofrece acceso a la IA por ese miedo, los docentes temen que eluda el conocimiento y el aprendizaje.
Estas preocupaciones también las comparten padres, alumnos y profesionales, lo que ha dado lugar a un amplio debate público: ¿nos hará esta tecnología más curiosos y capaces, o nos enseñará a buscar la respuesta fácil, erosionando las habilidades de pensamiento crítico, curiosidad y resiliencia que necesitamos no solo en las escuelas, sino a lo largo de nuestras vidas y carreras?
Estos temores no son infundados. La IA es extraordinariamente potente pero, en mi opinión, el riesgo de atrofia intelectual no es el resultado de un fallo tecnológico sino de un posible desajuste en el caso práctico. Muchas de las herramientas de IA que se usan hoy en día para tareas de aprendizaje no están diseñadas para aprender y desarrollar habilidades. En cambio, están diseñadas para ofrecer respuestas de forma rápida cuando el aprendizaje no consiste en la rapidez o la facilidad de una respuesta sino en el trabajo que conlleva llegar hasta ahí.
Para que el aprendizaje sea posible, debemos crear herramientas de IA basadas en la ciencia del aprendizaje y ajustadas para interactuar de formas que sabemos que funcionan: participación activa, gestión de la carga cognitiva del alumno y metacognición (ayudar a los alumnos a entender su proceso y grado de aprendizaje). Es fundamental que estas herramientas despierten la curiosidad y que puedan inspirar una exploración y una comprensión más profundas.
Nuestro trabajo para desarrollar herramientas de IA en este campo, basado en la investigación pedagógica y la evaluación de expertos, ha revelado tres patrones alentadores:
En primer lugar, vemos que se utilizan para actividades como preparar entrevistas de carácter muy técnico y certificaciones. Las herramientas están mejor equipadas para participar en debates socráticos, por lo que se pueden simular conversaciones para practicar la toma de decisiones complejas y articular su razonamiento. Se pasa de memorizar respuestas de forma mecánica a desarrollar y defender estrategias para resolver problemas en tiempo real.
En segundo lugar, las personas aprenden por puro disfrute o para satisfacer su curiosidad, adquiriendo conocimientos prácticos para una amplia gama de actividades no académicas, desde técnicas deportivas hasta el cuidado del hogar y el jardín. En estos casos, las herramientas de aprendizaje basadas en IAdesglosan las tareas físicas o de procedimiento complejas en una serie de pasos claros y manejables, lo que permite a los usuarios aprender a su propio ritmo.
En tercer lugar, y esto es fundamental, estamos viendo que los usuarios utilizan nuestras herramientas para profundizar y personalizar su aprendizaje. Para los alumnos, esto transforma el estudio de un ejercicio pasivo a una colaboración activa. Ahora mantienen conversaciones analíticas en profundidad ya sea para analizar el simbolismo de una obra literaria o para sintetizar información de varios artículos de investigación, aprovechando la naturaleza guiada y socrática de la tecnología como herramienta para el pensamiento crítico.
Para crear una IA que sirva para aprender, es necesario estar alerta ante los desafíos reales y significativos. Los modelos están lejos de ser perfectos en muchos aspectos, como las alucinaciones que dan respuestas erróneas pero convincentes. Nuestro trabajo es un proceso continuo y tenemos la intención de seguir mejorando en estrecha colaboración con los docentes para asegurarnos de que estas potentes herramientas sean seguras y aporten beneficios a todos.
El objetivo es que nos hagan pensar más, no menos, y que fomenten la curiosidad, en lugar de reducirla.
*Ben Gomes, Director de tecnología, aprendizaje y sostenibilidad de Google
Durante más de dos décadas, nuestro trabajo en la Búsqueda de Google se ha centrado en una pregunta: cuando alguien introduce una consulta ¿qué es lo más útil? A veces, necesitan un dato sencillo, como la capital de Mongolia o la fórmula para calcular la superficie de una esfera. Pero, a menudo, la pregunta inicial es el punto de partida de un proceso más profundo.