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Madrid, en la ciudad del mañana
El Plan General de Ordenación Urbana de 1997, aún vigente, fue un buen plan. Pero se diseñó para una ciudad que podía crecer sin problemas. Hoy, Madrid es una ciudad distinta, consolidada, más densa, más diversa y sometida a retos
Madrid acaba de adoptar una de las decisiones más importantes sobre su futuro urbano con el inicio de la tramitación del nuevo Plan Estratégico Municipal (PEM). Porque Madrid ya no es la ciudad de hace 30 años. Se enfrenta a retos mucho más complejos y urgentes que precisan de herramientas adaptadas a nuestros tiempos y los que vienen. Este documento es el punto de partida para dar respuesta a todos ellos.
El Plan General de Ordenación Urbana de 1997, aún vigente, fue un buen plan. Permitió a la capital crecer de forma ordenada; habilitó suelo para absorber el aumento de población; facilitó la construcción de viviendas, y otorgó estabilidad y seguridad jurídica durante tres décadas. Gracias a ese marco, Madrid se ha consolidado como la gran capital europea que es, con infraestructuras, equipamientos y barrios completos.
Pero el PGOU del 97 se diseñó para una ciudad que podía crecer sin problemas porque tenía gran cantidad de suelo aun sin urbanizar, porque contaba con un contexto económico, social y ambiental diferente al actual. Hoy, Madrid es una ciudad distinta, consolidada, más densa, más diversa y sometida a retos que entonces no existían, como lo es la dificultad para acceder a una vivienda, el creciente número de desplazamientos que se suceden por nuestro territorio debido a que somos el motor que mueve el país -en la ciudad reside el 54% de la población trabajadora de la Comunidad de Madrid y concentra el 66% de los puestos de trabajo-, el cambio climático o la transformación acelerada de la economía urbana.
El Plan Estratégico Municipal sustituirá al PGOU del 97. Nace con una vocación distinta a la del urbanismo tradicional. No pretende ordenar cada parcela ni anticipar todos los escenarios posibles, sino establecer un marco estratégico capaz de adaptarse a un contexto cambiante. Frente a la rigidez normativa, el PEM apuesta por una ordenación flexible e introducimos un elemento innovador para proyectar el Madrid del mañana: el factor tiempo o lo que denominamos Urbanismo 4D, donde se otorgarán, por ejemplo, primas de edificabilidad para planeamientos que se adelanten en el calendario previsto a fin de acelerar la construcción de vivienda en el municipio. El Urbanismo 4D entiende que la ciudad no es un modelo cerrado, sino un proceso en constante cambio que requiere de herramientas digitales, indicadores dinámicos. Lo dotaremos con un simulador estratégico para evaluar escenarios y corregir decisiones.
El nuevo plan, el PEM, sitúa la vivienda en el centro de la estrategia urbana y lo hace desde una perspectiva integral. Madrid ha alcanzado el mayor número de población de su historia, 3.527.924 personas -de 2022 a 2025 ha sumado más de 250.000 habitantes- y continúa atrayendo actividad económica y talento. La propuesta que hacemos no se limita solo a construir más vivienda. Se apuesta por un modelo urbano de crecimiento equilibrado donde se pueda construir el mayor número de vivienda posible con las mejores condiciones de vida para los madrileños. La estrategia pasa por impulsar el parque de vivienda, diversificar los modelos residenciales -han aparecido nuevas fórmulas como el coliving o el cohousing- y actuar sobre la ciudad existente sin comprometer la sostenibilidad ni la estructura de la ciudad. Y hablando de sostenibilidad, hemos de decir que la planteamos como un vector estratégico para el diseño de cualquier planeamiento. El medio ambiente se convierte en un criterio clave para decidir el Madrid que está por llegar.
El PEM marca la ruta de una transformación urbana orientada a un modelo policéntrico, donde las oportunidades se distribuyan mejor y la proximidad vuelva a ser un valor urbano.
El plan reconoce que la ciudad real no termina en el término municipal y que muchos de los retos —movilidad, vivienda, agua— solo pueden abordarse desde una lógica supramunicipal. Por eso, esta estrategia proporciona una visión metropolitana fundamental para afrontar los retos urbanos que no entienden de límites administrativos y requieren de cooperación y coordinación institucional como la que estamos desarrollando con la Comunidad de Madrid.
Especialmente interesante es la incorporación de la cultura y el patrimonio como motores de transformación urbana. No como elementos a conservar de forma estática, sino como activos vivos capaces de generar identidad, actividad económica, atraer talento y cohesión social. Esta mirada amplia del patrimonio, que incluye paisajes culturales y memoria colectiva, conecta bien con la idea de regeneración urbana integral.
El nuevo Plan Estratégico Municipal no es un punto de llegada, sino de partida, con un carácter abierto y estratégico para tomar las mejores decisiones urbanas durante las próximas décadas. Madrid necesitaba un proyecto de ciudad equilibrado, innovador y sostenible. El PEM ofrece una base sólida para construirlo entre todos.
*Borja Carabante es delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad en el Ayuntamiento de Madrid.
Madrid acaba de adoptar una de las decisiones más importantes sobre su futuro urbano con el inicio de la tramitación del nuevo Plan Estratégico Municipal (PEM). Porque Madrid ya no es la ciudad de hace 30 años. Se enfrenta a retos mucho más complejos y urgentes que precisan de herramientas adaptadas a nuestros tiempos y los que vienen. Este documento es el punto de partida para dar respuesta a todos ellos.