La utilización táctica de las encuestas

En la disyuntiva entre acuerdo de gobierno y repetición de elecciones, el cálculo de pérdidas y ganancias pesa ya mucho más que las coincidencias o discrepancias programáticas

Foto: Segunda jornada del debate de investidura.
Segunda jornada del debate de investidura.

Primer impacto: domingo, 3 de abril. Toca encuesta en el periódico líder. Titular de portada: 'EL PSOE CAE TANTO COMO EL PP MIENTRAS PODEMOS SE HUNDE'. Vaya, piensas: si el PSOE y el PP caen y Podemos se hunde, esto tiene que significar que Ciudadanos se está disparando, así que las cosas van a cambiar mucho.

En el subtitular de la primera página ya está el primer matiz extraño: “Unas nuevas elecciones forzarían el mismo escenario de pactos”. No parece muy coherente, porque si hay tres partidos que caen -uno de ellos incluso “se hunde”-, el escenario de pactos tiene que ser distinto. Pero la curiosidad te incita a seguir leyendo.

El editorial de la casa nos devuelve 'A LA CASILLA DE SALIDA' y afirma que “otras elecciones no facilitarían la gobernabilidad”. Todo el texto se dedica a remachar esta idea: “El escenario político que muestra el sondeo es muy similar al del 20-D”; “un escenario parlamentario que plantearía la misma dificultad que hoy”. Y reparte premios y castigos: “Podemos es claramente el perjudicado por su actitud frente a la negociación y Ciudadanos el gran beneficiado por su posición de diálogo”.

En la estimación de resultado electoral se contempla un supuesto de participación del 73% y no se ve interés en mencionar el impacto en escaños que tendría el hecho de que Ciudadanos pase del 14% al 19% y Podemos del 21% al 16%.

Aunque son unos cuantos millones de personas cambiando su voto, he aquí otro titular fuerte: 'LA CIUDADANÍA, DISPUESTA A VOTAR LO MISMO HASTA QUE LOS PARTIDOS PACTEN'. Mucho texto destinado a mostrar una situación de estancamiento total en caso de repetición de elecciones. Y como de pasada, la idea central: “la opción favorita sigue siendo una alianza entre el PSOE y Ciudadanos con la abstención o el apoyo de Podemos” (no hay duda de que esa es la opción favorita del editor).

Es razonable esperar que si se repiten las elecciones, bajará la participación. La historia nos dice que cuando eso sucede, sufre más la izquierda que la derecha

El responsable técnico de la encuesta insiste: “Un resultado sensiblemente igual al que se dio en diciembre, con leves oscilaciones en los escaños del PP y del PSOE”; “los acuerdos a tres bandas seguirán siendo necesarios”. Y advierte: “Los españoles están muy enfadados”, “desean que los partidos cedan todo lo que sea necesario para formar Gobierno”.

Segundo impacto: martes, 5 de abril. Titular de portada: 'LA REPETICIÓN DE LAS ELECCIONES FAVORECE A LA ABSTENCIÓN Y AL PP'. Y sigue: “La mayor movilización de los votantes del partido de Rajoy podría afectar de modo notable al reparto de escaños”.

En esta ocasión, la clave parece ser que en unas nuevas elecciones la participación no sería del 73%, sino del 69%. Y ello “favorecería al PP, el partido cuyo electorado está más movilizado”.

En páginas interiores se explica que ese partido “podría aumentar de forma importante su ventaja respecto al resto de formaciones”. No se menciona ningún crecimiento de Ciudadanos. Y nada de escenarios similares al del 20-D: el gran vencedor del 26-J sería el PP gracias a la abstención.

Todo indica que son dos encuestas con resultados contrapuestos, realizadas por institutos de opinión con metodologías dispares y publicadas en medios distintos. Pues no, amigos. Se trata de la misma encuesta, el mismo instituto y el mismo periódico: lo único que hay entre una versión y la otra son 48 horas y una reconsideración del escenario estratégico ante la anunciada reunión entre los equipos negociadores de PSOE, Podemos y Ciudadanos.

La cosa es tan tosca que resulta difícil de creer. El domingo se mete el susto en el cuerpo a los dirigentes del PSOE y de Podemos anunciándoles que el personal anda muy cabreado y que como haya elecciones se la van a cargar. Y el martes se bajan los humos a los de Ciudadanos: no os hagáis tantas ilusiones, que la gente se va a quedar en su casa y al final el PP se va a alzar con el santo y la limosna. Así que ya saben unos y otros lo que tienen que hacer: negociar y ceder.

El domingo se mete el susto en el cuerpo a los dirigentes del PSOE y de Podemos. Y el martes se bajan los humos a los de Ciudadanos

Es normal que las encuestas jueguen un papel determinante en esta fase final de la negociación. En la disyuntiva entre acuerdo de gobierno y repetición de elecciones, el cálculo de pérdidas y ganancias pesa ya mucho más que las coincidencias o discrepancias programáticas. El problema es que en una situación inédita como esta, ese cálculo se hace más incierto que nunca.

Sí, es razonable esperar que si se repiten las elecciones bajará la participación. La historia nos dice que cuando eso sucede, sufre más la izquierda que la derecha. Y hay muchos síntomas de que el PSOE está electoralmente estancado y de que Ciudadanos podría estar recuperando la expectativa de voto que llegó a tener un par de semanas antes del 20-D.

Si esto fuera así, el empate del 20-D se rompería a favor del centro-derecha. Por otra parte, una crecida de Ciudadanos y un descenso de Podemos tendría efectos importantes, porque en un puñado de provincias estratégicas obtener el tercer puesto es decisivo para entrar al reparto de escaños o quedarse fuera.

El PP y Ciudadanos suman actualmente 163 escaños. Con solo siete más, estarían en 170; y con esa cifra se gobierna sí o sí, sobre todo cuando enfrente hay una ensalada de partidos difícilmente conciliables entre sí. Este es el cálculo que guía la estrategia de Rajoy -y lo que probablemente también esté empezando a considerar Rivera.

Con las encuestas, se influye también sobre la negociación. A 48 horas de nuestra celtibérica cumbre de Yalta, las posiciones están así:

Sin Ciudadanos, no habrá acuerdo ni Gobierno. Pero se lo van a poner difícil: le obligarán a que sea él quien cargue con el mochuelo de romper la negociación

Pedro Sánchez es el más incentivado para conseguir un acuerdo, cueste lo que cueste y le cueste lo que le cueste. Con cualquier acuerdo él sería presidente, evitaría jugarse la vida en unas elecciones y se garantizaría el poder absoluto en el PSOE para una larga temporada. Por precario que fuera su Gobierno, una vez en La Moncloa no hay quien lo mueva: será imposible que todos los demás se pongan de acuerdo en un candidato alternativo para una moción de censura.

Podemos también tiene intereses objetivos para evitar las elecciones. No solo por los malos pronósticos, sino porque el delicado armado político que montó con sus confluencias el 20-D amenaza volverse inestable en cualquier momento. Solo un ataque de doctrinarismo -nada descartable en este caso- puede empujarlo en la dirección más arriesgada.

Quien ahora está en el ojo del huracán es Ciudadanos. Sin su aquiescencia, no habrá acuerdo ni Gobierno. Pero se lo van a poner difícil: le obligarán a que sea él quien cargue con el mochuelo de romper la negociación -en eso sí están claramente concertados Sánchez e Iglesias-. Por otra parte, cada vez es más disuasoria la aventura de un Gobierno incontrolable que repugna a gran parte de su base electoral (la que procede del PP) y cada vez más tentadora la posibilidad de ocupar al fin la posición de bisagra imprescindible tras unas elecciones.

Sobre todo esto operaba lo del domingo y lo del martes en el autodenominado 'El Periódico Global'. Veremos muchas cosas parecidas, en ese y en otros medios. No se inquieten, no son las encuestas, es la táctica. 

Una Cierta Mirada
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