Pablo Iglesias y las mujeres

La elección de los fragmentos emitidos es benévola. Escuchar o leer contextualizadamente sus casi mil palabras acojona mucho más que la bondadosa selección radiofónica

Foto:  Miembros del partido de los Panteras Negras.
Miembros del partido de los Panteras Negras.

Se ha montado un revuelo a propósito de unas palabras de Pablo Iglesias sobre la feminización de la política. Una cadena de radio emitió unos fragmentos y, ante las primeras reacciones escandalizadas, varios portavoces de Unidos Podemos se apresuraron a asegurar que sus palabras habían sido manipuladas al sacarlas de su contexto.

Como no deseo manipular a nadie, busqué la intervención completa. Y sí, ciertamente hay manipulación: la elección de los fragmentos emitidos fue extraordinariamente benévola. Escuchar o leer contextualizadamente sus casi mil palabras acojona mucho más que la bondadosa selección radiofónica.

Dejemos hablar a Iglesias:

"La feminización de la política no tiene nada que ver con que los partidos tengan más mujeres en los cargos de representación o con la presencia de más mujeres en los consejos de administración, que está muy bien que ocurra eso.

Feminizar la política es construir comunidad en los barrios, en los centros de estudio, en los centros sanitarios, en los centros de trabajo, eso que tradicionalmente conocemos porque hemos tenido madres, que significa cuidar.

No es casual que sigamos siendo mayoría de portavoces los tipos, pero es una cosa que hay que deconstruir; no sustituyendo a los portavoces varones por portavoces varones que son mujeres, sino haciendo política de una manera distinta".

Pablo Iglesias y las mujeres

Primera estupefacción. No sé si esto resulta más ofensivo para las mujeres, cuyo papel en la política parece reducirse a prolongar allí su condición de madres; o para los hombres, a los que se niega la capacidad de “cuidar” y “construir comunidad”; o para las mujeres que actualmente hacen política, a las que se presenta como marimachos que imitan a “los tipos”.

¿Cómo sería esa función cuidadora que Iglesias atribuye a las mujeres en la política? Él mismo lo explica:

"Cuidar al que tienes al lado, preocuparte del que tienes al lado, sustituir de una vez un tipo de virilidad burguesa —porque ha sido la clase adversaria la que ha construido los conceptos políticos—, o que tiene que ver con un tipo de espectacularización viril de la política que sigue imponiéndose".

De nuevo, parece que cuidar y preocuparse del prójimo sea un atributo femenino, la aportación específica de las mujeres a la política. Es difícil ser más machista. Además, me muero de curiosidad por conocer cuál sería para Iglesias la diferencia entre la virilidad burguesa y la proletaria. Y francamente, si la espectacularización de la política es un síntoma de virilidad, encontraremos pocos sujetos tan superlativamente varoniles como el líder de Podemos.

Como hasta aquí la cosa viene confusa, Pablo siente que debe ilustrar su tesis con algún ejemplo de la vida real. Lean y tiemblen:

"Feminizar la política es lo que hicieron los del partido de los Panteras Negras, que todo el mundo los recuerda por las patrullas armadas por las calles de Filadelfia que se vacilaban con los policías, pero lo importante de los Panteras Negras no eran sus patrullas armadas, era que hacían comedores y hacían instituciones para que la gente dijera: esto es el pueblo. Ahí sí puedes defender el concepto de patria o matria, la comunidad que te cuida".

Efectivamente, la historia registra que los muchachos de los Panteras Negras (una banda armada muy activa en los años sesenta y setenta) en los ratos libres que les dejaban sus habituales tiroteos con la policía (un inocente vacile), instalaban comedores sociales para la gente de color. No me pregunten qué relación guarda eso con la 'matria' o con la feminidad, porque lo ignoro. Pero el botón de muestra que ha buscado Iglesias para explicar su idea de la feminización de la política estremece más que tranquiliza. Si alguien tiene que cuidar maternalmente de mí o de los míos, casi prefiero que no sea un 'pantera negra'.

Parece que cuidar y preocuparse del prójimo sea un atributo femenino, la aportación específica de las mujeres a la política. Es difícil ser más machista

A partir de ahí, nuestro hombre se adentra en otros campos; y a medida que lo escuchas, se te va erizando la piel. Por ejemplo, he aquí su concepción de la política:

"Si la política es una tarea de construcción de derechos, solamente puede existir en el conflicto. Porque la política solo existe en el conflicto".

O su idea del Parlamento:

"El problema del Parlamento es que todo el pescado está vendido, todas las cartas están repartidas, es una máquina que está hecha para que los diputados se enamoren de ser diputados. Si es que a veces se les nota hasta en la forma de vestir, que es como…¡hostias!, o sea, que allí, cómo hablas con los periodistas, cómo te tratan los ujieres, señor Iglesias, tal, para arriba… y mira que nosotros les hablamos siempre de tú".

¡Guau! Los diputados de Podemos tutean a los ujieres del Congreso… eso es ser un buen revolucionario, sí señor. O quizá sea confundir el tocino con la velocidad. Lo importante es que, según Iglesias:

"Es una institución construida para que te creas que las decisiones importantes se toman ahí, y las decisiones importantes las toma el Gobierno negociando con Fainé y con el Consejo Empresarial de la Competitividad, no con el Parlamento".

Considerando que Isidro Fainé abandonó hace meses la presidencia de La Caixa y que el Consejo de la Competitividad lleva más de un año inactivo y ha anunciado su próxima disolución, no sé con quién negociará el Gobierno las decisiones importantes a partir de ahora. Con el Parlamento, según Iglesias, no:

"El espacio fundamental de la política no es el Parlamento, es el de los contrapoderes sociales, que además es el que les preocupa".

Tanta diarrea verbal para no decir lo único natural: que las mujeres están en política porque tienen derecho y porque son al menos tan eficientes como los hombres

Así que no sé por qué cinco millones de ciudadanos se tomaron la molestia de enviar al Parlamento con sus votos a 71 diputados de Unidos Podemos, si no hay nada útil que hacer allí. Que los hubieran enviado directamente a formar contrapoderes sociales —cualquier cosa que estos sean en la misteriosa concepción pabloiglesiana de la democracia—.

En la parte pintoresca está la tesis de que Trump ganó porque “esos sectores de la clase trabajadora blanca no tienen trincheras, ni programas de televisión o de radio alternativa” (es decir, que en Estados Unidos no se emite La Tuerka).

En fin, tras escuchar la pieza, me pregunto por qué tanta diarrea verbal para no decir lo único natural: que las mujeres están en la política simplemente porque tienen derecho y porque son al menos tan eficientes como los hombres. Eso es la feminización.  

Una Cierta Mirada
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