Bescansa tiene razón: Cataluña puede ser la tumba de Podemos

Sus votantes perciben un discurso peligrosamente escorado hacia el soberanismo y echan de menos algo que se parezca a un proyecto para España por parte de la cúpula de ese partido

Foto: La diputada de Podemos Carolina Bescansa. (EFE)
La diputada de Podemos Carolina Bescansa. (EFE)

El CIS realizó las 2.500 entrevistas del barómetro que se dio a conocer ayer entre el 2 y el 11 de octubre, con el país sometido al estrés postraumático del 1 de octubre catalán. Habrá quien diga que es como tomar la tensión a un paciente en plena crisis febril y comunicar el resultado un mes más tarde. Pero considerando que, lejos de amainar, la fiebre y el trauma no han hecho más que aumentar desde entonces, cabe atribuir a esos datos un cierto valor indicativo del clima que se está respirando en España durante esta crisis de Estado.

La traslación a escaños de la estimación que ofrece el CIS nos trae la primera sorpresa. Suponiendo que cada partido mantenga una distribución territorial de su voto parecida a la de 2016, el Parlamento resultante sería así (el cálculo de los escaños es del firmante):

Porcentaje de votosEscaños
PP28117
PSOE24,295
UP18,556
Cs17,557
ERC2,710
PDeCAT1,66
PNV1,36
Bildu0,72
CC0,31

Sí, han leído bien. Aun estando un punto por debajo en votos, Ciudadanos superaría ya a Unidos Podemos en escaños y se situaría como la tercera fuerza parlamentaria. La coalición que dirige Pablo Iglesias tendría 600.000 votos y 15 diputados menos que en 2016, mientras que el partido de Rivera ganaría un millón de votos y 25 escaños.

La coalición de Iglesias tendría 600.000 votos y 15 diputados menos, mientras que el partido de Rivera ganaría un millón de votos y 25 escaños

Con este resultado, una coalición de centro-derecha entre el PP y Ciudadanos tendría 174 escaños, a uno de la mayoría absoluta. Y no dan los números para ninguna fórmula alternativa de gobierno.

Segunda noticia: quien está perdiendo votos es precisamente Unidos Podemos, mientras las confluencias que lo acompañan se mantienen. Vean lo que ha pasado en los tres últimos meses:

Elecciones de 2016Julio de 2017Octubre de 2017
Unidos Podemos13,412,811,2
En Comú Podem3,63,73,5
Compromís2,72,62,5
En Marea1,41,21,3
Total21,120,318,5

Casi el 70% de las pérdidas del conglomerado UP+confluencias desde 2016 se concentra en el último trimestre. Y de ellas, casi el 90% corresponde a Unidos Podemos: es decir, pertenecen a Pablo Iglesias y a su marca. El tenderete se tambalea, pero se sostiene más o menos en pie gracias a los aliados.

Es difícil no relacionar este desplome con la actitud de Iglesias ante lo que está sucediendo en Cataluña, su enfeudamiento estratégico al soberanismo. Pero por si se necesitan datos adicionales para corroborarlo, fijemos la atención en este colectivo: los votantes de Unidos Podemos en 2016, desprovisto de las aportaciones de las confluencias catalana, valenciana y gallega. Son 3,2 millones de ciudadanos, el voto morado con el único aditivo de IU. Esta es la radiografía:

El 8,5% de esos antiguos votantes de UP señala “la independencia de Cataluña” como el problema más preocupante que tiene hoy España. Y el 24% lo incluye entre los tres problemas más graves del país. Es menos que el conjunto de la población, pero es significativo.

Preguntados por su definición ideológica, la mayoría (49%) se identifica en primer lugar como progresista, socialista o socialdemócrata. Hay un 9% de comunistas, un 6% de feministas y otro 6% de ecologistas. ¡Y solo el 0,5% elige llamarse nacionalista! (Como curiosidad: el 11%, que no es poco, se declara conservador, demócrata cristiano o liberal).

El 8,5% de esos antiguos votantes de UP señala “la independencia de Cataluña” como el problema más preocupante que tiene hoy España

Esos mismos votantes de UP se sitúan en la escala ideológica en un lugar sensiblemente menos escorado a la izquierda que aquel en el que ellos mismos ubican a su partido. Y puntúan a Pablo Iglesias con un misérrimo 5,7 sobre 10 (era un 6,6 en julio, siempre por debajo de Alberto Garzón). Por cierto, los votantes de las confluencias son más generosos con él que los de su propia formación.

En este barómetro, Unidos Podemos 'stricto sensu' presenta hoy la fidelidad de voto más baja de todos los partidos nacionales: un 67% frente a un 81% del PSOE y de Ciudadanos y un 75% del PP. UP estaría enviando un 9% de su voto al PSOE, un 5% a Ciudadanos y un 17% a la indecisión o a la abstención, sin recibir apenas transferencias de otros partidos.

Pero lo más interesante viene cuando se les pregunta por la organización territorial del Estado que prefieren para España. Tres posturas:

a) El 10% desearía una España con un único Gobierno central, sin autonomías; y el 12% un Estado en el que las comunidades tengan menos autonomía que ahora. En total, un 22% de centralistas confesos.

b) El 32% prefiere un Estado con comunidades autónomas como el actual; y el 22% se inclina por que tengan más autonomía. Lo que suma un mayoritario 54% de lo que podríamos llamar autonomistas y/o federalistas.

c) Finalmente, un 18% opta por reconocer a las comunidades autónomas la posibilidad de convertirse en estados independientes, lo que viene siendo el derecho de autodeterminación. Justamente la posición que defiende Pablo Iglesias, que así recoge el clamoroso sentir de dos de cada 10 de sus votantes.

En cuanto al sentimiento de pertenencia: el 20% se sienten solo españoles o más españoles que de su comunidad; el 41%, tan españoles como de su comunidad, y el 22%, más de su comunidad que de España o exclusivamente de su territorio. Tampoco parece que el discurso identitario cause furor en este colectivo.

A la luz de estos datos, parece claro que la posición de Iglesias (subalterna a la de Colau y tácticamente concertada con Junqueras en casa de Roures) le está causando problemas graves de comprensión entre su base social fuera de Cataluña. Que está minando aceleradamente la fortaleza electoral de Podemos, sostenida a duras penas por sus socios de las confluencias. Y si esto era así en los días posteriores al 1 de octubre (cuando se hicieron las entrevistas), no es arriesgado presumir que desde entonces la situación haya empeorado.

Así que todo indica que Carolina Bescansa tiene razón en preocuparse: los votantes de Podemos —y los españoles en general— perciben un discurso peligrosamente escorado hacia el soberanismo y echan de menos algo que se parezca a un proyecto para España por parte de la cúpula de ese partido. A este paso, Iglesias logrará que acierten quienes presagian que Cataluña podría terminar siendo la tumba de Podemos.

Una Cierta Mirada

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