Tres años perdidos

El 'caso Cifuentes' no sólo no se contiene con estos intentos sino que va a más y a peor, incluyendo la reacción conjunta de todos los partidos políticos, aliados o adversarios

Foto: La presidenta madrileña, Cristina Cifuentes. (EFE)
La presidenta madrileña, Cristina Cifuentes. (EFE)

Tras la exclusiva de 'eldiario.es' sobre un supuesto fraude en el máster de la presidenta de la Comunidad de Madrid en la Universidad Rey Juan Carlos, durante dos semanas se han sucedido titulares, #ÚltimaHora, artículos de opinión, tertulias y cientos de miles de tuits sobre el 'caso Cifuentes' (sin ir más lejos este medio, 'El Condidencial', publicaba este martes la dudosa autoría de unas firmas en un documento oficial esgrimido como prueba por la presidenta autonómica). En todo este despliegue informativo, ha sido difícil encontrar ciudadanos, periodistas o políticos que hayan defendido sin fisuras a la presidenta de la Comunidad de Madrid en público; en privado no se me ocurre una sola, incluyendo por supuesto a los miembros de las filas populares que tuercen la cabeza al oír hablar del tema.

Las informaciones publicadas el 21 de marzo por 'eldiario.es' son lo suficientemente sólidas para hacer enmudecer a la Presidenta y los Gobiernos nacional y autonómico durante un largo día. En un fracasado intento por pasar la pelota, Cifuentes consigue implicar a la Universidad, que concede una rueda de prensa comunicativamente desastrosa y personalmente comprometedora para los profesores participantes, en la que el rector afirma que se trata de un simple error administrativo; esta rueda de prensa es rectificada por el mismo rector dos horas después, cuando tras la avalancha de preguntas, nuevas informaciones e incoherencias entre las versiones se ve forzado a abrir una investigación interna para tratar de contener, en un esfuerzo loable pero tardón, el desprestigio de la URJC.

Por la noche Cifuentes presenta una serie de “pruebas” a través de un comunicado para los medios -por escrito y sin preguntas- y una -comunicativamente incomprensible- intervención vía Twitter a las 00:00 sola en su despacho que incluye perlas como “a los muchos que queréis que me vaya no me voy, sigo siendo vuestra presidenta”. El 'caso Cifuentes' no sólo no se contiene con estos intentos sino que va a más y a peor, incluyendo la reacción conjunta de todos los partidos políticos, aliados o adversarios -que solicitan un pleno extraordinario-, el silencio administrativo del partido de Cifuentes –que responde en clave “esa Presidenta de la que usted me habla”- y nuevas informaciones sobre el caso, incluyendo la exclusiva publicada ayer por este periódico sobre firmas falsificadas.

En un fracasado intento por pasar la pelota, Cifuentes consigue implicar a la Universidad, que concede una rueda de prensa desastrosa

En su comparecencia ayer ante la Asamblea de Madrid Cifuentes mantiene su relato, enseña las mismas “pruebas” mejoradas –las mismas de hace tres semanas, esta vez selladas por la URJC-, critica duramente a los medios de comunicación e insulta a todos los partidos de la oposición. Y a la inteligencia de los madrileños. Porque no hace falta darle más vueltas al asunto: las explicaciones de Cifuentes son inverosímiles. Sencillamente, nadie se las cree. No fue a las clases obligatorias, no escribió su TFM y no defendió su TFM. Por eso ha estado 15 días oculta esperando que pase el chaparrón, y cuando ha vuelto lo ha hecho a la Aguirre: sin demostrar ninguna de las acusaciones y mordiendo a diestro y siniestro.

No quiero darle vueltas a las informaciones sobre el máster; ese es un trabajo que los periodistas de investigación han demostrado hacer muy bien. Cifuentes ha mentido, y tampoco es de extrañar, por mucho marketing de 'selfies' que intente regenerar la imagen política de una persona que lleva más años siendo diputada del Partido Popular de los que yo llevo en el mundo (concretamente 30). Cifuentes ha mentido y nadie se cree sus explicaciones.

No hace falta darle más vueltas al asunto: las explicaciones de Cifuentes son inverosímiles. Sencillamente, nadie se las cree

Así que lo fundamental es, ¿va a seguir Cifuentes presidiendo la Comunidad de Madrid? Por su propio pie sabemos que no va a irse. Pero los años dorados de las mayorías absolutas pasaron y el PP ya no se sostiene solo: necesita el apoyo de Ciudadanos. Ciudadanos se lo ha brindado en tres presupuestos consecutivos, con los que Cifuentes ha mantenido la dudosa senda de más endeudamiento público (4000 millones según el BE) y una inversión pública paupérrima (por ejemplo, en construcción de vivienda pública: cero euros, cero, en nuevas promociones). La pregunta “¿en qué se lo gastan?” es en este sentido bastante pertinente, y nos ofrece una imagen bastante clara de lo que llevamos de legislatura: tres años perdidos.

Si le preguntáramos a un madrileño por la calle “¿qué ha hecho Cifuentes en tres años de Gobierno?”, con mucha suerte, nos respondería algo sobre el abono joven (una medida efectista pero útil). Ni una estación de metro, ni un centro de salud, ni un hospital, ni un centro educativo, ni mejora del Cercanías. A Cifuentes se le conocen muchos tuits pero poca gestión.

Ni una estación de metro, ni un centro de salud, ni un hospital, ni un centro educativo... A Cifuentes se le conocen muchos tuits pero poca gestión

¿Y por qué la ha mantenido Ciudadanos en la presidencia de la Comunidad? Es sencillo aunque triste: por táctica. Sencillo: esperaban desgastarla durante 4 años para ocupar el lugar mayoritario en la derecha en 2019. Triste: los techos de los hospitales públicos se caen mientras Ciudadanos va pasando las hojas del calendario.

Pero en esas llegó el 'caso Cifuentes', y Ciudadanos tiene cada vez más complicado mantener la táctica. Por sí misma la comisión de investigación propuesta por Aguado no hará más que permitir ganar tiempo y cambiar de tema. Pero cada minuto que pasa gobierna la Comunidad de Madrid una persona que mientras se llena la boca de palabras como esfuerzo y mérito arrastra un historial de mentiras e irregularidades. Y cada minuto que pasa esto es responsabilidad de un partido que dijo querer renovar y regenerar una esfera política deteriorada por años de privilegios. Nada más que el privilegio y la impunidad explican el fraudulento master de Cifuentes. Nada menos que 17 votos tiene Ciudadanos para demostrar que rechazan el privilegio o la impunidad. Junto a los 37 del PSOE y los 27 de Podemos hay de sobra para desalojar a una persona que no merece representar a los madrileños. Cifuentes es insostenible. La táctica es insostenible.

Una habitación propia
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