¿Pero qué más quieren?
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¿Pero qué más quieren?

Nuestros gobernantes deberían empezar a conocer la naturaleza de los pequeños negocios y el perfil de los autónomos y de esos emprendedores que mantienen el 98% del tejido empresarial

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Estimadas ministras Nadia Calviño y María Jesús Montero, ¿qué más necesitan para tener claro que una mayoría de nuestras pequeñas y medianas empresas (pymes) se ha visto claramente perjudicada por la crisis sanitaria? Lo sé, lo tienen bastante claro. Entonces, ¿por qué tanto requisito para ayudarlas? Ah, vale, todo se debe a la creencia de que los empresarios somos sospechosos porque siempre buscamos engañar a la Administración. Pues si eso es así, no nos hagan pagar justos por pecadores. Lo que deben hacer, por tanto, es un control a posteriori de si el deterioro sufrido por las empresas proviene del covid-19 o no.

Tanto requisito, tanta prevención, tanta duda, no hace más que retrasar la llegada de las ayudas y estresar aún más a cientos de miles de empresarios y autónomos que se han visto perjudicados a raíz de la prohibición de trabajar. Sé que lo saben. Y ahora, según parece, el Alto Tribunal podría declarar inconstitucional el primer período de confinamiento. Pero, vuelta la burra al trigo, seguimos pensando en unos pocos que nos quieren o pretenden embaucarnos.

En su momento, no nos preguntaron si teníamos fiebre; todos a casa con o sin síntomas. Así de simple debe ser la solicitud de las ayudas

De toda la vida, los grandes almacenes contemplan en sus presupuestos una partida para las mermas, robos, desapariciones… Pues empecemos por ahí. Sabemos que habrá algunos desalmados que intentarán engañarnos (estamos en el país de 'El Lazarillo de Tormes'). Pues lo asumimos y, una vez que se repartan las ayudas, nos ponemos a chequear a las beneficiadas. Y a los piratas se les sanciona sin piedad. Y a los demás, les dejamos recuperar su nivel de actividad.

Cuando se privó a la población de trabajar y a las empresas de vender, cuando se nos encerró en casa, todos tuvimos que aceptar lo que nos impusieron bajo pena de sanción. Sinceramente creo que es el mismo método el que deben emplear para la concesión de las ayudas. En su momento, no nos preguntaron si teníamos fiebre; todos a casa con o sin síntomas. Así de simple debe ser la solicitud de las ayudas. Se pide, se demuestra caída de actividad y se le pagan las ayudas.

Si un negocio, si un autónomo, antes de la pandemia estaba al día con la Seguridad Social y con Hacienda, podemos suponer que si tras la pandemia no lo está, pues blanco y en botella ¿O acaso han de demostrarlo? Si antes de la pandemia, las deudas bancarias se saldan en fecha, ¿qué nos hace suponer que la morosidad actual no se debe a ella? Por tanto, todo lo que ocurra tras lo que los sociólogos han dado en llamar la Gran Pausa (el gran confinamiento de marzo 2020), en principio, nos ha de suponer que es consecuencia de ella y sus derivadas. ¿Se les debe castigar por no haber podido superar una situación tan crítica?

¿Nuestras administraciones gozan de la capacidad de identificar por sector cuáles deben su caída de ingresos al covid y cuáles no?

Hablemos también de los otros requisitos. Algunos de ellos responden al desconocimiento o a la desconfianza. Repartir dividendos, mantener la actividad hasta una fecha, no subir el sueldo al equipo directivo… No se debe intentar arreglar lagunas fiscales con medidas extraordinarias que nada tienen que ver con el ámbito fiscal. Y, de una vez por todas, nuestros gobernantes deberían empezar a conocer la naturaleza de los pequeños negocios y el perfil de los autónomos y de esos emprendedores que mantienen el 98% del tejido empresarial español.

Por último, no quiero dejar de poner sobre el tapete la discriminación que se hace por razón de la Clasificación Nacional de Actividades Económicas (CNAE). De verdad, ¿nuestras administraciones gozan de la capacidad de identificar por sector cuáles deben su caída de ingresos al covid y cuáles no? Verán un pequeño ejemplo. Un supermercado en Vallecas ha podido incluso mejorar sus cifras. Un supermercado en un pueblo turístico, que vive de los visitantes que en 2020 no llegaron, ha perdido hasta la camisa. Huelgan los comentarios.

Termino como empecé. No entiendo por qué hacer sufrir más a la micro, pequeña y mediana empresa, y a los autónomos; no sé qué más quieren. El hecho es que se nos impidió trabajar con o sin razón. Y ahí están los cuerpos de inspección para identificar a los defraudadores. A los demás no les hagamos sufrir más, por favor.

*Fernando Santiago Ollero es presidente del Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos.

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