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Jorge Badía, una carrera entregada a Cuatrecasas
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Jorge Badía, una carrera entregada a Cuatrecasas

La profesión de abogado es dura y cuando la muerte interrumpe una carrera de abogado de forma tan injusta, es natural preguntarse si el esfuerzo merece la pena

Foto: Jorge Badía. (Foto: Isabel Blanco)
Jorge Badía. (Foto: Isabel Blanco)

La abogacía de negocios recibe con dolor la noticia de la muerte de Jorge Badía. Jorge fue un gran abogado, entregó su carrera a su firma, Cuatrecasas, una de las más grandes en España, Iberia, Europa y Latinoamérica, y la culminó siendo su consejero delegado durante años muy intensos. Trabajando con Rafael Fontana como Presidente, y con sus socios y colaboradores, hubo de enfrentarse a la pandemia, el confinamiento, la vacunación, la 'great resignation', la guerra de Ucrania, la inflación. A la vista está el éxito de su trabajo en tiempos tan difíciles. Mientras lo alcanzaba, tenía tiempo para orientar, aconsejar y alentar generosamente a quien se lo pidió, como fue mi caso. La última vez, hace pocos días.

Foto: Jorge Badía. (Fotografía: Isabel Blanco) Opinión

La profesión de abogado es dura. No basta con hablar durante el día, por la tarde hay que escribir, a veces de noche. Uno debe procurarse los encargos, y después resolverlos, y ser capaz de alternar entre el cansancio, cuando abunda el trabajo, y la tristeza, cuando escasea. Cuando la muerte interrumpe una carrera de abogado de forma tan injusta, es natural preguntarse si el esfuerzo merece la pena.

Sí, merece la pena. Por lo que le conocí, creo que Jorge estaría de acuerdo. La profesión tiene sus felicidades. Para quienes litigan ante los tribunales, la felicidad de conseguir que se haga justicia, a veces. Para quienes asumen la responsabilidad de dirigir una firma, la felicidad de ver crecer la organización, a los profesionales, de crear conocimiento, riqueza y facilitar el desarrollo de las personas. Jorge Badía, abogado procesalista y consejero delegado de Cuatrecasas, vivió ambas felicidades. No tantos han tenido esa suerte.

Jorge vivió la felicidad, como litigador, de lograr que se hiciera justicia (a veces), y como directivo, la de ver crecer a su organización

Si lo quieren recordar, lean la entrevista que recientemente concedió a El Confidencial. Miren cómo muestra su inconformismo, con qué optimismo habla del futuro, con qué claridad expone sus ideas y sus planes sobre calidad, innovación, internacionalización, talento joven, flexibilidad, diversidad, ética. Y con qué ilusión anuncia sus planes de seguir al frente de la firma, todo lo que le queda por hacer. Se le ve feliz. Eso no se puede borrar.

Pedro Pérez-Llorca es socio director del bufete Pérez-Llorca.

La abogacía de negocios recibe con dolor la noticia de la muerte de Jorge Badía. Jorge fue un gran abogado, entregó su carrera a su firma, Cuatrecasas, una de las más grandes en España, Iberia, Europa y Latinoamérica, y la culminó siendo su consejero delegado durante años muy intensos. Trabajando con Rafael Fontana como Presidente, y con sus socios y colaboradores, hubo de enfrentarse a la pandemia, el confinamiento, la vacunación, la 'great resignation', la guerra de Ucrania, la inflación. A la vista está el éxito de su trabajo en tiempos tan difíciles. Mientras lo alcanzaba, tenía tiempo para orientar, aconsejar y alentar generosamente a quien se lo pidió, como fue mi caso. La última vez, hace pocos días.

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