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Por qué fichan los despachos de abogados en según qué universidades
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Por qué fichan los despachos de abogados en según qué universidades

Lo diferencial no es la naturaleza de la universidad, sino su estrategia y orientación en favor del mejor interés para sus alumnos

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Inmersos como estamos en pleno debate sobre la universidad pública y privada, he leído estos días varios comentarios que apuntan a una de las principales causas de por qué la universidad privada está de moda (y ahora parece que denostada por algunos): las salidas profesionales que ofrecen a sus estudiantes.

Vaya por delante que, en mi opinión, parece necio reducir el debate a si son mejores las universidad privadas o públicas, pues en ambos casos encontramos tanto buenos como malos ejemplos de praxis en la gestión universitaria.

Sin embargo, y ya que el debate apunta a la empleabilidad y las salidas profesionales, me pregunto ¿qué lleva a los grandes despachos de abogados a echar las redes en unas universidades y no en otras? ¿es sólo porque algunas son privadas o prestigiosas, o influyen otros aspectos?

Las firmas de abogados son intensivas en capital humano, sus profesionales son los responsables de ofrecer un alto valor añadido a los clientes y sin ellos el negocio dejaría simplemente de ser viable. Por tanto, la contratación del talento, y más aún del talento joven, es crucial para garantizar una buena formación y que el servicio que se ofrece continúe cumpliendo con los estándares de cada firma.

Es importante remarcar el gran esfuerzo y recursos que los despachos de abogados destinan a la selección de sus profesionales. Los grandes despachos comienzan con más de un año de antelación los procesos de selección de sus futuros abogados juniors. Esto implica una importante inversión en sus departamentos de recursos humanos altamente cualificados, una previsión de las necesidades a cubrir basadas en su experiencia, aunque no exenta de asumir un riesgo empresarial en el momento en el que se hacen las contrataciones. Muchas veces es difícil saber los profesionales que se necesitan con tanto antelación; como, por ejemplo, que algunas firmas tuvieran que asumir el coste de los becarios ya contratados en octubre/noviembre de 2019 para incorporarse al curso siguiente y que ya no necesitaban cuando surgió la pandemia en marzo de 2020. Todo ello enmarcado en la guerra por el talento y la escasez de profesionales de gran valor en el mercado.

En la actualidad, en España, hay 80 universidades que ofrecen estudiar un grado en Derecho, y aunque la inversión por parte de los despachos en sus equipos de recursos humanos es alta, no tienen la capacidad de acudir a todas ellas para contratar (sobre todo, cuando de media, reciben más de 500 solicitudes para cubrir entre 5 y 15 plazas anualmente).

Así, comienza el momento de decidir a qué universidades acudir a sus foros de empleo cada año, a cuáles merece la pena ir a realizar una presentación de la firma, o realizar un proceso on-campus, etc. En mi experiencia, suelen ser tres los factores por los que los despachos se rigen a la hora de ir a unas u otras.

En primer lugar, el despacho necesita tener la certeza de que allá donde ponga sus esfuerzos de selección va a encontrar buenos estudiantes, bien preparados y formados para el mundo laboral (sí, alumnos que podáis estar leyendo estas líneas, la nota media en Derecho es muy importante y cuenta para acceder a un puesto de trabajo). Aunque la formación es excelente, hay universidades (tanto de públicas como privadas insisto) que pueden establecer en sus requisitos de admisión notas de corte más altas y que está demostrado tienen un mayor prestigio y reconocimiento académico de su alumnado.

En segundo lugar, los despachos no sólo acuden a aquellas universidades donde los alumnos están bien formados, sino que además han de tener un interés en trabajar en la empresa privada y en sus firmas. No son pocas las universidades (de nuevo, da igual si públicas o privadas), que no tienen una estrategia clara orientada a mantener una sólida relación con el sector privado. De modo que, de poco sirve para un despacho de abogados acudir al foro de empleo de una universidad con excelentes alumnos, si éstos no tienen interés, ni conocen la oferta de trabajo existente en el ámbito de los despachos porque la institución donde estudian no se preocupa de dársela a conocer. Por ello, si la universidad no tiene orientación a la iniciativa privada es difícil que ésta tenga interés en su universidad.

Por último, los despachos también buscan universidades que les den facilidades para contratar y que tengan un interés estratégico en conformar una sólida relación institucional con ellos. Desgraciadamente, existen muchas universidades con protocolos de convenios farragosos, que cobran a las empresas privadas por seleccionar a uno de sus alumnos en prácticas, o que establecen periodos y fechas cerradas de inicio y fin de sus prácticas, lo que muchas veces trastoca los planes de acogida/onboarding y formación de los despachos. En cambio, existen universidades que desarrollan sólidas relaciones con el sector privado, suscriben convenios con empresas, invitan a sus máximos representantes a impartir sus discursos de graduación, impulsan programas de becas, programas de prácticas conjuntos, son miembros del consejo asesor de la universidad o sus profesionales contribuyen a la labor docente del centro. Los alumnos cuyas universidades se ponen en el lugar de las empresas y establecen vínculos con ellas, atraen a los despachos y empresas para que deseen repetir, siempre y cuando se cumplan los dos primeros puntos mencionados anteriormente. Todo esto además, redunda en un beneficio mutuo, pues toda esta actividad derivará también en una mayor reputación para la universidad.

En este sentido, sabemos que existe un descenso de los alumnos que desean estudiar Derecho, y que, los que lo hacen, fruto de la moda de los dobles grados, se decantan por otra profesión descartando ejercer como juristas. Es por eso por lo que Universidades y despachos de abogados, así como otras instituciones jurídicas, tienen la oportunidad y deben buscar sinergias para fomentar las virtudes del Derecho promocionando así una carrera que ofrece tantas y tan buenas salidas en nuestro país.

Y de nuevo, en la actualidad hay universidades tanto públicas como privadas que cumplen con los tres factores mencionados. Lo diferencial no es la naturaleza de la universidad, sino su estrategia y orientación en favor del mejor interés para sus alumnos.

* Antonio Moya Ximénez, partner en AMX Consulting.

Inmersos como estamos en pleno debate sobre la universidad pública y privada, he leído estos días varios comentarios que apuntan a una de las principales causas de por qué la universidad privada está de moda (y ahora parece que denostada por algunos): las salidas profesionales que ofrecen a sus estudiantes.

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