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La recuperación (puntual) de Doñana llama a la esperanza, y la responsabilidad
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Jose Luis Gallego

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La recuperación (puntual) de Doñana llama a la esperanza, y la responsabilidad

Si el agua es la sangre de la naturaleza, las abundantes lluvias primaverales han sido una transfusión que ha devuelto el pulso vital a la marisma. Ahora toca mantenerlo

Foto: El agua ha vuelto a Doñana y con ella las aves acuáticas. (Jose Luis Gallego)
El agua ha vuelto a Doñana y con ella las aves acuáticas. (Jose Luis Gallego)

Parque nacional y parque natural, patrimonio de la humanidad, reserva de la biosfera, sitio Ramsar, espacio de la Red Natura 2000, lugar de interés comunitario, zona de especial protección para las aves… Doñana luce más medallas en su pechera que un mariscal ruso. No hay en toda Europa un espacio natural de mayor rango. Pero tampoco más amenazado.

Doñana llevaba años en la UCI. En su agonía, motivada por la sobreexplotación del acuífero, las intensas sequías asociadas al cambio climático y la proliferación de cultivos ilegales, nos ofrecía imágenes que presagiaban lo peor.

Lagunas perennes como la de Santa Olalla, la más grande de todo el espacio natural, completamente vacías y cuarteándose al sol; arroyos y caños convertidos en veredas polvorientas; cadáveres de ganado en mitad de la marisma desecada; flamencos caminando por antiguas lagunas resecas. En Planeta A dimos crónica de esa agonía, y de la mala gestión que se estaba llevando a cabo para remediarla.

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La situación de desamparo institucional llegó a ser tan grave que propició la retirada de una de esas medallas: la que la distinguía como integrante de la Lista Verde de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Era la primera vez en la historia que uno de los espacios naturales incluidos en tan prestigioso catálogo, donde figuran los refugios de vida salvaje más importantes del planeta, era expulsado del mismo. El declive parecía irreversible. Pero entonces llegaron las lluvias.

Las intensas precipitaciones registradas durante el primer trimestre de este año y buena parte de la primavera, que sumaron más de 670 litros por metro cuadrado, actuaron como un poderoso revulsivo. Una transfusión de agua, que es la sangre de los humedales, que le devolvió a Doñana su fértil apariencia. Un aspecto que, como celebraban desde la Estación Biológica de Doñana (EBD/CSIC) “no lucía desde hacía más de una década”.

Una bocanada de agua fresca

Si la agonía fue larga, con más de una década sin alcanzar el nivel medio de precipitación, la recuperación fue asombrosamente rápida. Tras registrar el marzo más lluvioso de la serie histórica, en apenas mes y medio la marisma pasó de un nivel de inundación del 7,9% a un porcentaje del 97,4%, algo que no se daba desde hacía quince años. Y como era de esperar, con el agua regresó la vida.

placeholder La marisma de Hinojos ha vuelto a inundarse. (EFE/Julián Pérez)
La marisma de Hinojos ha vuelto a inundarse. (EFE/Julián Pérez)

La salud de Doñana depende del agua, y entre las formas de vida que actúan como bioindicadores de esa salud destacan las aves acuáticas: el conjunto de especies que, desde el martín pescador hasta la garza real, desde el andarríos chico hasta el flamenco, viven íntimamente vinculadas al agua y dependen de ella.

Tras mucho tiempo de incertidumbre ante el paulatino descenso de sus poblaciones, los técnicos de la organización conservacionista SEO/Birdlife han podido constatar una de las mejores campañas reproductoras para las aves acuáticas de los últimos años, incluidas las especies más amenazadas. Durante el último Consejo de Participación del Espacio Natural de Doñana, celebrado hace unas semanas, el equipo de gestión destacó la recuperación de las colonias de cría de algunas de las aves acuáticas más representativas, como el morito, con 12.300 parejas, el martinete, con 1.415 parejas o la espátula, con 457 parejas.

Respecto a las especies que se hallan en peligro crítico de extinción, los ornitólogos destacan la buena temporada de cría que ha tenido este año la cerceta pardilla, el pato más amenazado de Europa que este año ha criado en Doñana con 65 parejas reproductoras. Subrayan también la cría de la focha moruna, con 20 parejas, la del fumarel común con ocho o la del también escasísimo porrón pardo, del que este año han logrado criar cuatro parejas.

placeholder Ejemplar de cerceta pardilla. (SEO Birdlife/Juan Carlos Atienza)
Ejemplar de cerceta pardilla. (SEO Birdlife/Juan Carlos Atienza)

Sin embargo estos buenos datos, que sin duda llaman a la esperanza, no significan que el problema de Doñana se ha acabado. Como coinciden en señalar científicos y conservacionistas, la celebración de este cambio de escenario no debe llevarnos a pensar que el humedal está a salvo.

Lejos de ello, pese a las abundantes lluvias de este año, el acuífero de Doñana, una gran masa de agua subterránea de más de 2.300 kilómetros cuadrados que se extiende más allá del área protegida, no solo no se ha regenerado sino que sigue sometido a la sobrexplotación debida al exceso de demanda urbanística y al espolio de los centenares de pozos de riego ilegales. Un robo denunciado tanto por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea como por la propia Fiscalía de la Audiencia Nacional.

Para Carlos Davila, responsable de la oficina de SEO/BirdLife en Doñana: “el parque continúa inmerso en un proceso de deterioro sistémico. El repunte reproductor de esta primavera es puntual y no puede ocultar la gravedad de una situación estructural que amenaza con ser irreversible si no se actúa con urgencia y pone en peligro la integridad de uno de los espacios naturales más valiosos en el contexto europeo.”

placeholder Ejemplar de morito común. (Jose Luis Gallego)
Ejemplar de morito común. (Jose Luis Gallego)

Los avances que se han producido en materia de gobernanza, como la aprobación y puesta en marcha del Marco de Actuaciones para Doñana por parte del Ministerio de Transición Ecológica, van en la buena dirección, pero no al ritmo adecuado. Las administraciones no parecen entender la situación de emergencia en la que se encuentra nuestro principal humedal. Es más, en algunos casos, como el Plan de la Fresa aprobado por la Junta de Andalucía hace más de una década, las principales acciones siguen sin ejecutarse.

Tirón de orejas de la Unesco

Estos días se está celebrando la 47ª reunión del Comité del Patrimonio Mundial en la sede de la Unesco en París. Entre otras cosas deberá valorar las gestiones que se están llevando a cabo en los sitios declarados como tales que se encuentran más amenazados. La lista está formada actualmente por 1.223 sitios de 168 países. De todos ellos, un pequeño grupo de apenas el cinco por ciento está sometido a especial vigilancia por parte de la Unesco al haberlos declarado en peligro. Uno de los candidatos a formar parte de esa lista negra es Doñana.

Este organismo de la ONU viene avisando desde hace años al gobierno español que el patrimonio de Doñana está gravemente amenazado. Coincidiendo con la reunión de su comité, denunciaba hace unos días que “tres de las cinco masas de agua subterránea que forman el acuífero de Doñana siguen en mal estado cuantitativo debido a la continua sobreexplotación” y advertía que “si no se revierte urgentemente ese estado de deterioro del acuífero, sino se emprenden medidas reparadoras rápidas y eficaces, la degradación podría tener impactos irreversibles”, lo que llevaría a incluir a Doñana en la lista negra de Patrimonio Mundial en Peligro, con la pérdida de imagen que ello supondría para España a nivel internacional en materia de medio ambiente.

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Flamencos volando sobre Doñana. (WWF)

Otra de las organizaciones conservacionistas que lleva más años trabajando en Doñana es WWF, impulsora de su declaración como Parque Nacional. Para su secretario general, Juan Carlos del Olmo, “a pesar de las últimas lluvias, el acuífero de Doñana sigue en estado crítico. Aunque se han dado algunos pasos positivos, la Unesco vuelve a dejar claro que los problemas del acuífero de Doñana y sus consecuencias para los ecosistemas y la biodiversidad están aún lejos de solucionarse, por lo que también reclama más urgencia a la hora de poner en marcha las medidas que son de sobra conocidas y que acumulan, en muchos casos, retrasos muy graves e injustificados”.

Algo en lo que coincide la propia Estación Biológica al reconocer que, aunque el cambio de escenario propiciado por las lluvias es una invitación a la esperanza, también debe servirnos como llamamiento a la responsabilidad. Como señalan desde esta prestigiosa y reconocida institución científica su recuperación “constituye una oportunidad para los ecosistemas ligados al agua superficial, pero no debe hacer olvidar la situación crítica del acuífero y de las lagunas temporales, cuya restauración exige acciones sostenidas a largo plazo”.

Parque nacional y parque natural, patrimonio de la humanidad, reserva de la biosfera, sitio Ramsar, espacio de la Red Natura 2000, lugar de interés comunitario, zona de especial protección para las aves… Doñana luce más medallas en su pechera que un mariscal ruso. No hay en toda Europa un espacio natural de mayor rango. Pero tampoco más amenazado.

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