Es noticia
De Tarifa a Portbou, el Mediterráneo vuelve a llevarse la arena de las playas
  1. Medioambiente
  2. Ecogallego
Jose Luis Gallego

Ecogallego

Por

De Tarifa a Portbou, el Mediterráneo vuelve a llevarse la arena de las playas

Los efectos de los últimos temporales muestran la grave amenaza que sufre el turismo de sol y playa en el mediterráneo español, y que no se soluciona echando arena tras la borrasca

Foto: Las playas retroceden en todo el litoral mediterráneo (EFE)
Las playas retroceden en todo el litoral mediterráneo (EFE)

Pan para hoy y hambre para mañana. Eso es lo que supone la aportación de arena para la regeneración de las playas que desaparecen tras el paso de una gran borrasca. Porque con toda certeza pronto vendrá otra, y muy probablemente será peor.

Los responsables políticos saben que eso es así. Lo saben tanto los alcaldes que lo reclaman (es su papel) como los ministros que lo conceden (es lo que toca). Unos y otros desfilan estos días por los estands de Fitur comentando unas imágenes, las que lucen los paneles luminosos, que ya no se corresponden con la realidad, ni reflejan la que nos aguarda. Porque lo que está cambiando no es el decorado, sino el guión: no son las playas, sino el clima.

El informe ‘Destrucción a toda costa 2025’, elaborado por Greenpeace tras una detallada investigación, alertaba hace unos meses sobre los impactos del cambio climático en las costas españolas. Los datos aportados confirman que se trata de uno de los principales desafíos ambientales, sociales y económicos a los que nos enfrentamos como país. Y es que el nuevo escenario climático hacia el que avanzamos pone en peligro ese 13% del PIB que nos aporta el turismo, que continua siendo en gran parte de costa, sol y playa.

Foto: retroceso-playas-arena-paseos-maritimos-costa

Entre las amenazas más severas del calentamiento global para ese modelo de turismo destacan dos: la elevación del nivel del mar y la erosión del litoral por el aumento en la frecuencia e intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos. De la primera tenemos pronósticos que varían en función de los diferentes escenarios de emisiones de CO2 hacia los que avancemos. La NASA mantiene un mapa interactivo en el que se pueden consultar las proyecciones hacia las que avanzamos si se mantiene el ritmo que aparece en el sexto informe del IPCC.

Según dichas previsiones, una de las zonas del planeta que se van a ver más afectadas es el litoral mediterráneo español, con un mar cada vez más recalentado e inflamado. Las previsiones para Cataluña, por ejemplo, indican que el nivel del mar subirá trece centímetros en 2030 respecto a 1993, que es cuando se empezó a medir. Y seguirá aumentando. En 2070 será ya de 43 centímetros, y hacia final de siglo rondará los 75 centímetros. Para entonces La Manga del Mar Menor, en Murcia, se estrechará considerablemente y el mar se elevará 71 centímetros en Valencia, 66 en Palma, 64 centímetros en Tarifa o 61 en Málaga.

Dinero tirado al mar

Pero las previsiones que apuntan a ese fuerte aumento del nivel del mar no se ciñen tan solo al Mediterráneo, sino que también afectan a las costas de nuestro litoral atlántico. Así, en Huelva el mar subirá hasta los 69 centímetros en 2100, lo mismo que en las costas cantábricas de Vizcaya, aumentará 73 centímetros en A Coruña o 72 en Santander. Ante estas previsiones científicas de la NASA, y ante las evidencias de que los temporales están siendo cada vez más intensos y recurrentes en las comunidades mediterráneas ¿quién puede atreverse a plantear como solución la regeneración de las playas con arena? ¿Con qué perspectivas de remedio aunque sea a corto plazo? Sin embargo es una medida que se sigue reclamando. Y que se sigue aceptando, presupuestando, dotando de financiación y ejecutando.

placeholder Escalera al mar ante la desaparición de la playa. Maresme, Barcelona (Jose L. Gallego)
Escalera al mar ante la desaparición de la playa. Maresme, Barcelona (Jose L. Gallego)

Los estudios científicos avalan ese auténtico despilfarro que supone la regeneración de playas con arena sin atender a la causa mayor, que sigue siendo la misma: la causa climática. El informe 'Impactos, vulnerabilidad y adaptación al cambio climático en el sector turístico' elaborado por la Oficina Española de Cambio Climático, dependiente del Ministerio de Transición Ecológica, arranca de manera categórica: “La evidencia es clara -afirma- las consecuencias negativas del cambio climático se están empezando a sentir tanto en sistemas naturales como humanos, poniendo en riesgo diversas actividades económicas entre las que se encuentra la actividad turística”.

La naturaleza como aliado

Ante esa certeza, el informe del gobierno reconoce que “el litoral español -especialmente el mediterráneo- se ha convertido en una zona especialmente vulnerable y expuesta a los impactos del cambio climático” por lo que apela a la necesidad de “hacer partícipe al conjunto del sector turístico: hoteleros, turoperadores, informadores turísticos y empresas de transporte, entre otros, de los riesgos que supone el cambio climático en sus negocios". Unos negocios que, según los cálculos del propio sector, podrían verse abocados a una reducción de hasta el 50% de los ingresos en los principales destinos turísticos de sol y playa.

placeholder El temporal ha vuelto a llevarse playas en Cataluña (EP/Kike Rincón)
El temporal ha vuelto a llevarse playas en Cataluña (EP/Kike Rincón)

Como señala el informe de Greenpeace, esta situación no se puede afrontar con “medidas costosas que son sólo parches temporales, como la regeneración artificial de playas” sino que exige un plan nacional para salvar el litoral que apueste por “proteger, restaurar y renaturalizar la costa”. Los trabajos de investigación demuestran que “la naturaleza y sus procesos son los mejores aliados para adaptarnos a los impactos de la subida del nivel del mar y los temporales”. Por ello se hace necesario “preservar los tramos de costa virgen que han sobrevivido a la especulación urbanística, especialmente los humedales, playas y dunas que actúan como barreras protectoras”, de manera más eficaz que cualquier infraestructura artificial.

Por último, y más allá de la adaptación, desde la organización ecologista recuerdan la necesidad de avanzar también en medidas de mitigación, como la de detener el incremento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) procedentes de la quema de combustibles fósiles. Unas emisiones directamente vinculadas al avance del cambio climático y que, por lo tanto, están en la raíz del problema que nos atañe. Y es que, como señala el informe de Greenpeace, “con una reducción moderada de las emisiones de GEI se podría evitar el 40 % del retroceso de las playas del planeta”.

Pan para hoy y hambre para mañana. Eso es lo que supone la aportación de arena para la regeneración de las playas que desaparecen tras el paso de una gran borrasca. Porque con toda certeza pronto vendrá otra, y muy probablemente será peor.

Playa Cambio climático Turismo
El redactor recomienda