Bodas de oro de las Reservas de la Biosfera de la Unesco
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Joaquín Araujo

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Bodas de oro de las Reservas de la Biosfera de la Unesco

Para considerarnos educados, es preciso escuchar también y lo más atentamente posible a la natura: la mejor escuela, la mejor maestra

Foto: Reserva de la Biosfera de Urdaibai, en Vizcaya. (EFE)
Reserva de la Biosfera de Urdaibai, en Vizcaya. (EFE)

La cultura siempre ha sido la primera víctima de la violencia, entre otros motivos por la obvia e íntima relación que existe entre la ignorancia y el uso de la fuerza. Poco, por tanto, más coherente que intentar reducir las amenazas bélicas con un programa mundial de estímulos y apoyos a la manifestaciones artísticas, históricas y hasta religiosas de todos los países. La educación, lo más desarmado que hemos creado los humanos, será la única herramienta a utilizar. No otro fue el propósito fundacional de la Unesco, sin duda el organismo internacional más coherente y constructivo de cuantos han sido creados desde finales de la Primera Guerra Mundial.

Se puede conseguir un aceptable desarrollo económico sin menoscabar gravemente la despensa que es la propia natura

Inicialmente, no se reparó en que se estaban dando otras guerras, más globales y con devastadores efectos. Porque, con la única excepción de los pueblos nativos, casi toda la humanidad, directa o indirectamente, estaba y está agrediendo al conjunto de la vida del planeta. Por eso hace 50 años, sensibles sobre todo a la primera oleada de sucesivas creaciones de ONG ecologistas, la Unesco amplió sus propios objetivos. Lanzó en concreto su programa Hombre y Biosfera. Hoy, por obvias razones, ha pasado a denominarse Persona y Biosfera.

Foto: Celebración del Día de la Tierra en Central Park de Nueva York (REUTERS) Opinión

Con el mismo, no solo se aceptaba que existe un continuo entre natura y cultura, incluso que esta es imposible sin aquella, sino que también tenemos mucho que aprender de los sistemas, procesos y ciclos ecológicos. En suma, que para considerarnos educados es preciso escuchar también y lo más atentamente posible a la natura: la mejor escuela, la mejor maestra. El organismo que vela por lo más abstracto y simbólico decide ser realmente culto y coherente incorporando los paisajes vivos y a todos sus inquilinos.

placeholder Desarrollo económico y conservación de la naturaleza son perfectamente compatibles. (EFE)
Desarrollo económico y conservación de la naturaleza son perfectamente compatibles. (EFE)

Para lo que nada resultaba más efectivo que la creación de la red de Reservas de la Biosfera. Se trata de una más de las figuras de protección de los espacios naturales, pero con algunas peculiaridades cruciales. Porque los entornos amparados por los programas de la Unesco apuestan decididamente por la inclusión entre lo amparado de los modos y maneras tradicionales de los pueblos que habitan estos ámbitos.

No solo, pues, en lo que a sus economías se refiere, sino también todo lo que conforma sus culturas, es decir, creencias, tradiciones, lenguas, religiones. Se generalizó, entonces, el reconocimiento a los usos sostenibles del territorio. Se consiguió demostrar, es más, que se puede conseguir un aceptable desarrollo económico sin menoscabar gravemente la despensa que es la propia natura.

Foto: Foto: Unsplash/@lucabravo Opinión

Hoy, 50 años más tarde, podemos considerar que la creación de casi 700 Reservas de la Biosfera en 156 países del planeta son uno de los pocos frenos generalizados a las dos peores amenazas: el desastre climático y la sexta gran extinción.

Sin olvidar que conviene sentirse orgullosos también de nuestro entorno natural. Nuestro país, dentro de la vieja Europa, es líder indiscutible en casi todo lo relacionado con la natura. Tenemos más diversidad biológica —unas 80.000 especies de los cinco reinos de la vida—. Tenemos 55 Reservas de la Biosfera y una Red Natura 2000 que defiende de la ignorante violencia a casi un tercio de España.

Queda mucho para que podamos afirmar que hemos hecho las paces con nuestro mundo, pero de momento contamos con unos cuantos lugares donde ir ensayando cómo se hace.

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