Cambio climático: el derrotismo es el nuevo negacionismo
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José Luis García

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Cambio climático: el derrotismo es el nuevo negacionismo

La amenaza de superar el límite de 1,5 °C de aumento de las temperaturas que marca el Acuerdo de París se hace cada vez más real, pero no debemos tirar la toalla

Foto: Los derrotistas son los nuevos negacionistas. (Flickr)
Los derrotistas son los nuevos negacionistas. (Flickr)

Cada vez tenemos más evidencias (no solo científicas sino ya apreciables por cualquier persona de a pie) de que el cambio climático avanza inexorablemente. Mientras crece la percepción de que esto no hay quien lo pare, se plantea la duda de si estamos a tiempo de evitar un cambio climático desastroso

Dudar es la base del método científico. Las evidencias obligan a revisar las teorías para confirmarlas, modificarlas o descartarlas. Sin embargo, en este caso, la ciencia nos dice con claridad que evitar un calentamiento de 1,5 °C es factible, aun reconociendo que no es fácil.

En todo lo que atañe al cambio climático, las dudas no proceden de la ciencia, sino de una estrategia interesada. Primero se usó en forma de negacionismo, para cuestionar la "teoría" del efecto invernadero; más tarde, para objetar la responsabilidad humana. Desde 1990, el IPCC (grupo científico de la ONU) ha publicado informes periódicos, cada vez más contundentes, desmontando todas esas dudas. Pero el Acuerdo de París tardó 25 años en llegar (no se firmó hasta 2015). Ese era el objetivo de la estrategia de la duda: si no evitar los acuerdos, al menos sí retrasarlos y debilitarlos.

"El problema ya no es un mundo apocalíptico en un futuro lejano, sino una amenaza real en el tiempo de nuestra propia vida"

Ahora la estrategia de la duda se centra en cuestionar la viabilidad de evitar el calentamiento de la Tierra en 1,5 °C y, con esto, los peores efectos del cambio climático: ¿estamos a tiempo? El derrotismo es el nuevo negacionismo. Su objetivo es el mismo: eludir las decisiones políticas que obliguen a adoptar los cambios radicales necesarios para evitar un cambio climático desastroso. ¿Por qué? Porque esas medidas urgentes chocan de frente con los intereses de una economía basada en los combustibles fósiles.

Son esos intereses fósiles los que siembran la duda, los que ponen palos en la rueda de las medidas y los acuerdos necesarios. Son esos intereses los que consiguen que incluso un Gobierno supuestamente comprometido con el cambio climático apruebe planes y leyes muy débiles. Por eso no podemos dejar de visibilizarlo y denunciarlo: nos jugamos demasiado. Y por eso varias organizaciones hemos acudido a la justicia para demandar al Gobierno español porque sus planes climáticos son insuficientes para cumplir los acuerdos internacionales y hacer frente a la responsabilidad climática que tiene el país.

placeholder Manifestación en contra del uso de los combustibles fósiles. (Flickr)
Manifestación en contra del uso de los combustibles fósiles. (Flickr)

En resumen, las dudas no surgen por los datos científicos, sino por las diferencias políticas y los intereses económicos. La ciencia ha diagnosticado a la humanidad una enfermedad mortal (el cambio climático), pero seguimos aplicando cuidados paliativos sin acometer la cirugía que nos daría la posibilidad de evitar el fallecimiento.

El límite de 1,5 °C no es arbitrario. Se incluyó en el Acuerdo de París gracias al empuje de los países más vulnerables ante la subida del nivel del mar. Y, posteriormente, el IPCC publicó un detallado informe que recopila los cientos de estudios que analizan la enorme diferencia entre los riesgos de un calentamiento global limitado a 1,5 °C respecto a uno que llegase a los 2 °C (objetivo inicial del Convenio Marco de Naciones Unidas). El problema ya no es un mundo apocalíptico en un futuro lejano, sino una amenaza real en el tiempo de nuestra propia vida. Eso es lo que tenemos que evitar.

El éxito es una cuestión de probabilidades. El IPCC determinó que, para limitar el calentamiento de la Tierra a 1,5 °C, las emisiones mundiales netas de gases de efecto invernadero deberían llegar a cero a mitad de este siglo, y ya en 2030 deberían reducirse a la mitad. Aunque ningún estudio señalaba altas probabilidades (definidas como mayores del 66%) de conseguirlo, muchos daban probabilidades medias (del 50%) de no sobrepasar el 1,5 °C, con probabilidades muy altas (superiores al 90%) de evitar los 2 °C. Es decir, no tenemos garantías de que se vaya a evitar un calentamiento de 1,5 °C, pero lo que no se puede afirmar es que sea imposible conseguirlo. Se puede. Se debe.

Foto: Una obra de Banksy.

La sola formulación del objetivo de evitar el calentamiento del planeta 1,5 °C es crucial. A partir de su inclusión en el Acuerdo de París, han surgido movimientos (especialmente juveniles) en todo el mundo reclamando su cumplimiento y ya son 127 países los que han adoptado como objetivo reducir sus emisiones netas a cero para mitad de siglo, algo que habría parecido utópico hace solo unos años.

La estrategia de la duda nos lleva a una trampa. No caigamos en ella. Evitar un cambio climático desastroso es posible. Por ello, centremos el debate en lo importante: si estamos tomando con urgencia las decisiones y las medidas necesarias para conseguirlo.

José Luis García es responsable del área de cambio climático de Greenpeace

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