El ahorro es tóxico

El entorno nos muestra exceso de dinero y eso incluye a los inversores. Parece que todos esperamos una caída fuerte de los mercados que, ciertamente, no acaba de llegar

Foto:  Lo que tampoco baja es la capacidad de ahorro en gran parte del mundo. (Reuters)
Lo que tampoco baja es la capacidad de ahorro en gran parte del mundo. (Reuters)

El viernes pasado fui con mi hijo de 5 años al banco. Quería abrirle su primera cuenta de ahorros y seguir con la tradición familiar de inculcar lo que supone el ahorro, el guardar hoy unos euros para el mañana y así abrir la mente a la importancia de las finanzas en la vida. La parte de rentabilidad me costó, primero encontrarla y segundo, explicarla. Menos mal que tenían unos cromos en plan “incentivo” y con eso salí del apuro del momento. Igual que recuerdo a mi abuela feliz con su vajilla gentileza de la Caixa, ahora me quedaré con la imagen de mi hijo feliz con un montón de cromos de fútbol. Que gran contraste entre una imagen y otra. Antes el dinero valía algo aunque te liquidasen con la vajilla o el set de toallas. Ahora, que no vale nada, solo nos quedan unos cromos… Sin embargo, lo más difícil del tema fue explicar por qué ese gran equipo de futbol del que somos socios, el Mallorca, no salía siquiera en el álbum. Yo preocupado por tener que explicar lo que era la rentabilidad a mi hijo y éste, haciendo preguntas imposibles sobre los motivos por los que estábamos en segunda división. Entre eso y que los mercados no bajan, parece que todo me juega en contra. 

Y lo que tampoco baja es la capacidad de ahorro en gran parte del mundo, destacando Asia, Europa y Estados Unidos. Y ese exceso de liquidez de las corporaciones e inversores varios, empieza a ser visto como algo tóxico. Ya hace unos años que Ben Bernanke atribuía a los flujos de capitales extranjeros que entraban en Estados Unidos, como una de las posibles causas del incremento de los precios del sector inmobiliario y de la crisis financiera que se sufrió hace no mucho tiempo.

Dados los tipos cero que tenemos en Europa, por ejemplo, el ir a comprar bonos americanos tanto gubernamentales como corporativos parece tener sentido si uno busca un mínimo de rentabilidad. Otra cosa es el riesgo, pues parece que a muchos se les ha olvidado que la renta fija, no es verdad que sea fija. Lo cierto es que, esa entrada de flujos en una economía que no lo necesita, provoca un incremento de precios generalizado que terminan por superar toda lógica de valoración. Una historia que ya nos suena común a todo tipo de activos.

Eso supone que en vez de invertir dinero en construir más tejido industrial o autopistas, el dinero de China, Taiwan, Korea, Japón o Alemania, se dedica a comprar bonos del gobierno de Estados Unidos, deuda de empresas norteamericanas o bonos emitidos por Fannie Mae y eso provoca que los tipos se mantengan en niveles nunca antes vistos. Así, el bono americano a 10 años, por ejemplo, pese al repunte de las últimas semanas, tocó niveles inferiores al 1,5% jamás marcados en el pasado.

Y los bonos basura mantienen un spread inferior al 5%. Comentaba el otro día un gestor internacional de fondos que, a estas alturas de los precios, seguía entrando interés comprador por parte de compañías de seguros y fondos de pensiones de Europa y Asia en ese tipo de bonos de alto riesgo. Como si no fueran conscientes del riesgo que, ese exceso de rentabilidad, les está suponiendo. Imagino que el querer optar a un tipo de interés mayor, en un entorno de ausencia total de alternativas, conduce a asumir un riesgo que nunca antes habían soportado. 

Fíjese el exceso de liquidez de las empresas no financieras en varios países respecto al PIB. Los gráficos son suficientemente ilustrativos para entender la magnitud del evento.

 

Haciendo un poco de historia y en línea con lo que decía Bernanke, esa es una de las razones por las que el mercado de activos hipotecarios tocó techo y se derrumbó en el 2008. Entraba tanto dinero que los precios se dispararon, la banca de inversión vio posibilidades de hacer negocio y, de pronto, todo terminó. Los excesos se pagaron y los precios se hundieron hasta alcanzar un valor más lógico.

Ese exceso de ahorro también lo tiene Estados Unidos, máximo receptor de aquellos fondos. Su economía está en igual sobrante de liquidez pues se ahorra más de lo que se invierte.

Y si observamos lo que les pasa a ciertas empresas norteamericanas, el dato no es distinto. Apple, Microsoft o Google tienen actualmente más caja que nunca. 

Si por último, tomamos los balances de los bancos centrales de Europa, China, Japón y Estados Unidos, vemos cómo los niveles de expansión de los mismos han sido brutales en los últimos años, siendo especialmente significativo el incremento del presente año 2016 y más si pensamos que no son 4 los bancos centrales comprando activos sino sólo el BCE y el Banco de Japón al estar los otros 2 en situación neutra. (Fuente Yardeni.com).

Y en el caso Europeo, los dos últimos años son de pura locura expansiva.

Lo curioso del tema es que, sin embargo, el impacto en los mercados que están teniendo estos incrementos de balances no es el que tuvimos en la temporada 2009-2014. Llevamos 2 años donde los principales índices se mantienen estables y donde mayores estímulos no significan ya mayores niveles de precios.

Así las cosas, recuerde que estamos en un entorno donde el ahorro y la liquidez puede estar provocando una burbuja de precios de difícil solución y, de otro lado, las políticas expansivas ya no funcionan y sólo quedan 2 bancos centrales inyectando dinero y comprando activos de forma importante. Por eso, la mínima noticia sobre una reducción de los niveles de estímulos puede ser la clave para entender hacía dónde irán las cotizaciones.

Las alternativas de inversión son escasas pues no tendría sentido comprar más bonos a los tipos actuales, que son mucho más negativos

El entorno nos muestra exceso de dinero por todos lados y eso  incluye a los inversores que tienen niveles de cash no vistos desde 2001. Parece que todos esperamos una caída fuerte de los mercados que, ciertamente, no acaba de llegar. Las alternativas de inversión son escasas pues no tendría sentido comprar más bonos a los tipos actuales (muchos negativos), las materias primas no funcionan si la economía no tira de verdad, y el Oro no acaba de repuntar y no puede ser más que un activo refugio para una parte mínima de la cartera.

Pero mantener esa liquidez en caja eternamente no puede ser la solución a proponer. Algún día tendrán que actualizar la estrategia de inversión y se entrará en mercado con todo ese cash disponible. Si eso coincidiera con el momento en el que los bancos centrales empiecen a reducir sus balances tendríamos la tormenta perfecta y el inicio de la gran caída. Puede pasar mucho tiempo todavía pero, sin duda, esos dos parámetros son los que tendremos que observar para saber si ese momento ha llegado y, desde luego, para afirmar que el ahorro es, sin duda hoy, tóxico. 

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