¿Es promediar una estrategia hacia la ruina?

Una parte de los teóricos de los mercados afirman que, cuando una acción o título concreto, cae por debajo del precio de compra nunca se debería

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Una parte de los teóricos de los mercados afirman que, cuando una acción o título concreto, cae por debajo del precio de compra nunca se debería promediar. Es decir, bajo ningún concepto se tendrían que comprar más acciones a modo de bajar el precio medio de adquisición. Se ha tomado una posición y ha evolucionado en contra. Se debería admitir que nos hemos equivocado y pasar a otra estrategia. Sin embargo, lo que se ve (y mucho) es cómo esos inversores, con tal de no asumir la pérdida, pasan a un estado de auto-convicción donde plantean que ahora, con los precios más bajos, la idea es aún mejor y que hay que comprar más.

Póngase en la mente de este inversor de la serie de precios siguiente. Tras subir desde los 6 hasta los 26 euros, el título ha corregido en plena crisis financiera y, pasados unos años, parece que ahora marca una zona de soporte en los 6 euros. Como ha ido a un curso de análisis técnico, decide que esa zona es de compra total. Además, coincide con varias noticias en prensa y otros medios económicos donde se habla muy bien del valor. El inversor, decide comprar.

Sin embargo, poco tiempo después parece que no funciona esa zona de control. Y como existe ese miedo a “perder” un poco y la “esperanza” de que ya subirá, el inversor decide que ahora, mejor que nunca, oportunidad para comprar un poco más y promediar.

Su cálculo es este; tengo 1.000 acciones a 6 euros y ahora, con 2.000 a 3 euros he conseguido promediar y bajar mi cambio medio. Sólo con que la acción suba hasta los 4 euros, estoy ya recuperando mi dinero. Pero, el mercado es caprichoso y no perdona a los inversores que se convierten del corto al largo plazo. Es más, suele castigarlos aún más.

Sin embargo, como no se ha admitido la culpa, ese inversor decide comprar más. Ahora sí es el momento pues la acción está aún más barata.

En este caso, ya con la acción a 2 euros, nada malo más puede pasar. Seguro que, si venden unas oficinas de aquí y unas de allá, sanean el balance y al fin el mercado se da cuenta de la buena oportunidad que representa este valor. Como ya no le quedan muchos recursos ociosos, el inversor compra sus últimos 4000 euros. Es decir, 2000 acciones a 2 euros. Ha logrado bajar el cambio medio de los 4 hasta los 3,20 euros. Hoy dormirá, al fin, tranquilo.

Pero el mercado no entiende de sueños sino de realidades. La serie de precios, que ya sabe a estas alturas es del Banco Popular, no deja de caer en 2016 y su cotización cierra el año por debajo del euro. El inversor, aquel que no estableció stop de protección alguno y que negó su error y, encima, se dedicó a comprar más para bajar cambios medios, se encuentra hoy en una situación sin salida alguna.

Cuando una acción pierde soportes clave (por seguir con su tipo de análisis) eso no es señal de compra, es señal de venta. Se compró bajo una idea clave y si eso no se cumple, no hay razón para mantener la posición. Ha terminado colocando dinero “bueno” en una posición “mala”, dejando pasar otras oportunidades que seguro se han producido en todo este tiempo.

Otra cosa es promediar al alza. En ese caso, el título sí sigue el comportamiento que se había previsto. Eso tiene mucho más sentido y menos riesgo que promediar a la baja. Es una clara señal de que se está en un buen momentum y se coloca dinero en algo que funciona y evoluciona positivamente. En este caso, pese a que el coste de compra sube, se sabe perfectamente dónde está ese nivel y se puede ajustar un nivel de stop para cerrar posiciones una vez se termine esa fuerza.

Así las cosas, en un momento global de mercado donde se ha terminado por aceptar que, caídas de cotizaciones son oportunidades únicas de compra que de momento ha funcionado para los índices y valores directores, no olvide que al mercado se va con estrategia de entrada y salida. Basta aplicar algo de sentido común y no dejarse llevar por emociones que no suelen ser buenas consejeras. Podemos encontrar multitud de ejemplos como el anterior, desde valores financieros hasta de construcción y, en esencia, todos responden al mismo patrón. En determinados casos obra el milagro y el valor se recupera pero no olvide que es eso y que, desgraciadamente, los reyes no vienen cada semana.

Buen final de año a todos.

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