VIX: el índice del que todos hablan sin tener ni idea

La volatilidad no es más que la magnitud y la velocidad con que el precio de un activo cambia. Y la forma de trasladarla a un índice de expectativas es mediante el VIX

Foto: Inversores trabajan en la Bolsa de Nueva York. (EFE)
Inversores trabajan en la Bolsa de Nueva York. (EFE)

Desde hace unos años, el VIX se utiliza de forma habitual para explicar lo que en mercado sucede. Lo puede leer en cualquier medio económico, escuchar en muchas tertulias financieras y ha sido denominado como el “índice del miedo” de forma universal. Si bien es verdad que en ciertos momentos puede representar ese temor, en otras ocasiones puede justo mostrar todo lo contario: complacencia. Pero, en realidad, el índice de volatilidad VIX no fue creado por el CBOE para dotar al inversor de una herramienta útil de análisis. El objetivo era, simplemente, poder contar con un instrumento para ganar dinero sobre la volatilidad.

Y de esta iniciativa, otras entidades como los creadores de ETF están sacando también un buen partido. Basta con mirar el aumento del volumen negociado en los últimos tiempos, por el VXX o el XIV que son los instrumentos que más inversores están captando. El XIV está diseñado para subir cuando la volatilidad baja y el VXX para subir (teóricamente) con aumentos de volatilidad. Este último se ha utilizado mucho en su posición corta, es decir, estando vendidos en volatilidad y apostando a caídas de la misma. A fecha de hoy, el ETF inverso gana un 70% y el largo pierde un 44% (en este lo que tenemos son ventas en corto, es decir, bajistas y estarían ganando).

El VIX es un valor derivado de los precios de los contratos de opciones del S&P500. Para su cálculo en detalle puede consultar esta ficha. Uno de los componentes del precio de esas opciones, es la estimación de volatilidad que existirá hasta la fecha de vencimiento. En un mercado que no se mueva mucho, como el actual, los compradores querrán pagar poco por esa variación estimada. En cambio, si el mercado está en un momento de estrés, el impacto en el precio de la opción será mayor. Dicho de una manera simple, la volatilidad no es más que la magnitud y la velocidad con que el precio de un activo cambia. Y la forma de trasladarla a un índice de expectativas es mediante el VIX.

Fíjese que hablamos de un indicador de la volatilidad esperada y no de la actual o de la que tendremos en el futuro. Este no es un tema menor pues, en esencia, es una muestra en base a lo que se quiere pagar por parte de los inversores en esas opciones. Cuando esos precios suben el VIX sube, y cuando caen (no hay esperanza de muchos movimientos futuros), los precios caen. La forma de representar esos valores en una cifra es lo que representa el índice.

Matemáticamente, el VIX es una estimación de la volatilidad para los próximos 30 días que, por convención, se utiliza de forma anualizada para una vez la desviación estándar. De este modo, si el VIX está en 10, en base al precio de las opciones se espera que el S&P500 permanezca dentro de un rango de +/- 10% en un año y con una probabilidad del 68%.

El siguiente gráfico muestra, históricamente, dónde se ha situado el índice desde 1990 y puede ser utilizado para buscar un punto de cierto equilibrio. Fíjese en la distribución de los valores en el tiempo.

El rango 12-15 podría asimilarse a un nivel de máxima concentración histórica. Hoy, con niveles de 9,80 el índice nos indicaría que, las opciones están valorando que el S&P se moverá en un rango de +/- 9,80% a lo largo del año, con una probabilidad del 68%. Si lo comparamos con los niveles que se alcanzaron en octubre de 2008, cercanos a 60, vemos como se está asumiendo poca variación de precios en los mercados que sería asimilable a una complacencia elevada.

Siendo más estrictos, a la hora de establecer un rango que pudiera darnos una pista de esa zona correcta de valoración, deberíamos sacar una especie de media entre la percepción de los operadores (no olvide que en opciones se concentran básicamente institucionales) sobre el clima económico y político, junto a la parte matemática real.

Sirve como un indicador del estado emocional del mercado, pero no debería ser utilizado como una forma de predecir lo que puede pasar con el S&P

Lo que está claro, a la vista de los datos y de lo sucedido históricamente, es que el VIX no sirve para predecir absolutamente nada. En enero de 2008 cotizaba a niveles de 20 y no descontaba tensión futura alguna. Unos meses después, alcanzó su máximo histórico intradía en 89 y volvió a la zona de los 20 en 2010. El índice sirve, bajo mi punto de vista, como un indicador del estado emocional del mercado, pero no debería ser utilizado como una forma de predecir lo que puede pasar con el S&P en el futuro. Es justo la medida que el inversor hace en un momento dado del riesgo. Los extremos se tienden a corregir de forma rápida, pero respondiendo únicamente a percepciones humanas, al miedo y a la euforia.

Unido a ese mal uso que se hace del VIX por parte de muchos medios y analistas, preocupa hoy día el volumen de transacciones acumuladas en ETFs que intentan jugar a volatilidad. Si tomamos el VXX, las posiciones cortas que se han acumulado alcanzan máximos históricos.

Y este es un activo que es complicado, no se comprende bien, no se puede negociar directamente y no sirve para predecir los movimientos futuros del mercado. Y ese inversor, que emplea mal el concepto del VIX, termina por posicionarse en instrumentos que no controla demostrando que, los de siempre y los del CBOE son los mejores creando productos comerciales. Al menos hoy, espero que haya visto el verdadero uso de este indicador.

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