Javier, aún no me veo pagando la cena

Las velas semanales, como las de los bonos, expresaron dudas; quitándole hierro a un S&P500 que perdió la zona de mínimo semanal para plantear una segunda fase de ajuste

Foto: Un comerciante trabaja en la Bolsa de Valores de Nueva York. (EFE)
Un comerciante trabaja en la Bolsa de Valores de Nueva York. (EFE)

Hace ya un par de semanas que me mostré incómodo con la situación que estaba tomando el mercado por la cuestión de los bonos.

La incomodidad llega porque el S&P500 total return ha alcanzado la zona de máximo histórico, la hora de la verdad. Bien es cierto que lo hace con una aceleración atípica que debería forzar algún tipo de corrección como la que estamos viendo, y así hablé de ello también en una tribuna que no queda demasiado atrás.

Tras plantear mi inquietud en relación a los bonos hemos tenido dos órdagos semanales de los bajistas de cierta importancia técnica para la renta variable, y un rally de los éstos hasta zonas de nueva resistencia en lo que al bono norteamericano se refiere. Y durante dichos órdagos, crudo y volatilidad se han desatado en el sentido contrario al que los alcistas precisan para tener el viento a favor, de tal forma que el oro negro se frenó con potente vuelta en un día en la primera zona de resistencia a medio plazo y la segunda rompió su primera zona de importante resistencia para presionar directriz bajista principal.

Las velas semanales, como las de los bonos, expresaron dudas; quitándole cierto hierro a un S&P500 que perdió la zona de mínimo semanal previo para plantear una segunda fase de ajuste. La primera la tuvimos en mayo, y son los mínimos de ese mes los que definirían algo ya preocupante en relación a la recuperación que mantenemos desde febrero, tal y como comentaba la semana pasada

Los variados motivos por los que propuse un suelo relevante a medio plazo para Wall Street en febrero no han sido desvirtuados en absolutamente nada. De hecho el proceso de recuperación ha sido admirablemente consistente en términos de amplitud de mercado pese a que sólo el S&P500 total return haya vuelto a su máximo previo entre los grandes índices. Pero una vertical recuperación como la vivida por el mercado norteamericano permitía y sigue permitiendo un ajuste bajista como el que tenemos, lo pedía incluso. De hecho permitiría aún mucho más sin que yo tuviera grandes argumentos para reconsiderar mis ideas de fondo. Eso sí, mi exposición tendría que seguir bajando porque la primera parte de mi oficio es la protección del capital y el control de la volatilidad.

Lo más inquietante viene por supuesto de Europa, donde continuaron las ventas con hueco de apertura semanal . Pero al final no se produjo un paso al frente general con ruptura de nuevos soportes. De hecho, se desplegaron velas potencialmente alcistas sobre éstos. Eso sí, para que podamos hablar de un mercado que intenta encontrar soporte de forma convincente hay que seguir con el rebote y cerrar por encima de los citados huecos de apertura semanal.

Entre tanto estaremos en una muy inquietante recaída -sobre todo en Europa- hacia la zona de primeros soportes que, en el caso de Italia al menos, ya ha conseguido llevarnos a los mínimos del ejercicio. Y aunque es cierto que le he hablado largamente sobre estos procesos de corrección europea sin el apoyo de Wall Street como una oportunidad, uno no deja de tener que tragar saliva cuando ve caer así a las bolsas y es un toro declarado. En mi apuesta con el bueno de Javier Molina, le pongo unos euros al cerdito por si acaso pero pocos más de momento.  

Bolságora
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