Ni siquiera Álvaro Guzmán (azValor) sabe siempre de lo que habla

Vaya por delante que admiro a Álvaro Guzmán. Por eso estoy molesto. De no respetar su trabajo y envidiar su influencia simplemente me hubiera reído de sus palabras

Foto: Álvaro Guzmán de Lázaro (azValor)
Álvaro Guzmán de Lázaro (azValor)

Vaya por delante que admiro a Álvaro Guzmán. Por eso estoy molesto. De no respetar su trabajo y envidiar su influencia simplemente me hubiera reído de sus palabras. Y es que el líder de azValor afirmó recientemente y en relación con el análisis técnico lo siguiente:

  1. Quitémonos la careta (WTF!). No vale para nada.
  2. Debe ser tirado a la papelera si se quiere ser algo en la vida de la bolsa.
  3. No hay nadie que lleve 20 años ganando dinero con análisis técnico.
  4. Incapacita mágicamente al que lo sigue para hacer `value investing´. Cuando uno cree que para que una acción suba tiene que romper resistencias o soportes, y como es muy sencillo te incapacita para otro trabajo que siendo también sencillo pero que requiere más tiempo.

Puede verse aquí.

Las afirmaciones de Álvaro Guzmán son sorprendentes: como imagino que no tiene mala fe, sólo puedo concluir que desconoce qué es el análisis técnico. Sin embargo, mágicamente, porque podemos, se atreve a enviarlo a una papelera.

La pretensión del analista técnico no suele estar tanto en la legítima creencia de que puede ganar mucho dinero y por supuesto batir mercado a largo plazo como en conseguir rentabilidad bajo criterios de gestión del capital que impidan recibir golpes de la magnitud de los que un gestor `value´ recibe durante su vida profesional incluso siendo excelente. Y sí, esos golpes forman parte del camino de todo inversor `value´.

Es alucinante que alguien como Álvaro Guzmán desconozca esto. El análisis técnico no intenta competir con la gestión `value´. No lo intenta. Plantear el debate en estos términos, como suelo ver que se hace, es como sugerir que el tenis no es tan recomendable como el judo y quedarse tan ancho. Ya… ¿Pero para qué? ¿Para ser el más rico del barrio? ¿Para defenderse de los 'malotes' del barrio?

Y luego está el para quién. Parece no querer entender el líder de azValor que existen otros caminos en los mercados financieros. Caminos que, demandando menos trabajo y recursos, pueden ser de utilidad también. Porque no todos queremos ser Warren Buffett, ni partimos de las condiciones de las que él partió. No todos los inversores se levantan por la mañana dispuestos a conseguir el retorno de un `value´ -y no estoy diciendo que no pueda hacerse con metodologías de corte técnico-, y es así porque no todos los inversores son iguales.

Por ejemplificar lo que quiero decir: me recuerda a Xavi Hernández cuando afirma que todo lo que no sea jugar desde la posesión del balón no es fútbol. No importa que Italia haya ganado cuatro mundiales, Italia no juega al fútbol. En realidad es un tanto delirante escuchar este tipo de afirmaciones cuando, según la teoría predominante en la academia -la hipótesis de los mercados eficientes-, personas como Guzmán son gestores con estrella. Según esta teoría, y quitándonos las máscaras, el mercado es imbatible.

Pero como los argumentos son como los traseros y todo el mundo tiene los suyos, vamos con cosas más tangibles.

Trabajé durante una década con Alain Galibert. Historiador, economista y descomunal analista global macro además de un padre espiritual para mí. No toma una sola posición para el `hedge fund´ londinense que tiene bajo su responsabilidad sin consultar sus charts. Y los míos. Esto convierte a Alain en una bola de papel, por eso fue la mano del barón de Rotschild en los 90.

Stanley Druckenmiller, mítico gestor de `hedge funds´, conocido como la “mayor máquina de hacer dinero de la historia" -30% anualizado en tres décadas y gestionando cantidades aberrantes de dinero-, es un hombre atípico porque admite estar dispuesto a usar cualquier cosa que funcione. Incluso algo que hay que tirar a la papelera.

Citándole textualmente de una entrevista que puede leerse en 'Los nuevos magos de los mercados': "Otra disciplina que aprendí y que me ayudó a determinar si una acción subiría o bajaría es el análisis técnico". Drelles, mi jefe, tenía una fuerte orientación técnica y probablemente yo era más receptivo al análisis técnico que los demás en mi departamento. A pesar de que Drelles era el jefe, muchas personas pensaban que era un poco excéntrico por todos los gráficos que miraba y guardaba. En cualquier caso, me di cuenta que el análisis técnico podía ser muy efectivo.

Nunca utilizo medida de valoración alguna para entrar o salir del mercado. Observo los flujos de liquidez y el análisis técnico para elegir los momentos precisos. Las valoraciones solo pueden decirte cómo de lejos un mercado puede ir una vez que un nuevo catalizador ha entrado en escena cambiando la tendencia previa.

El paquete de Druckenmiller trabajó mucho tiempo con George Soros. Otro iluminado. Éste en su obra 'Crisis del Capitalismo Global', además de divertirse con encendidas críticas a los enfoques fundamentalistas -que no fundamentales, ojo- de la ciencia económica, dedica alguna de sus consideraciones más que respetuosas hacia lo que el análisis técnico puede aportar. Pero claro, a Soros le gusta mucho el baloncesto en la oficina; donde usan el análisis técnico y unas papeleras como diversión. Obviamente no ha tenido la suerte de ser iluminado por gente como Benoît Mandelbrot.

Steve Cohen es otro de los grandes del sector de `hedge funds´ norteamericanos, y una de las 150 primeras personas más ricas de la lista Forbes. Cohen ha evolucionado de “lector de cinta” (algo así como un chartista muy básico) a enfoques más fundamentales, que no sólo de pan vive el hombre muy muy rico, pero afirma que siempre considera el análisis técnico. No sé si ha quedado claro: siempre. Así lo afirmó textualmente en una entrevista en New York Times.

La de Cohen es una fortuna de 14.000 millones de dólares, cuyo deporte es hacer cosas que pueden ser arrojadas de inmediato a una gran papelera, pues el análisis técnico no vale para nada cuando nos quitamos la careta. Séneca dijo que el hombre más seguro en la virtud es el que ya pasó por los vicios, pero a Cohen le gusta seguir cometiendo errores porque es un pecador irreductible. Pese a ello, está entre las 125 personas más ricas según Forbes.

Bruce Kovner es otro aficionado a perder el tiempo que habita el planeta de los `hedge funds´ y nunca han ganado un duro. Creo que lo mejor es citarlo directamente para clarificar que no se puede ser nada en la vida usando análisis técnico: "Uso mucho el análisis técnico y es tremendo, aunque no tomo una posición a menos que comprenda por qué debería moverse el mercado". A Bruce, que está en la lista Forbes y tiene una Fortuna que supera los 5.000 millones, le gusta ganar dinero con cosas que se encuentran en las papeleras.

Paul Tudor Jones, otro excéntrico que se ha empeñado en hacer dinero desde un cesto de deshechos. Con una fortuna cercana a los 5.000 millones de dólares, afirma lo siguiente: "Siempre he creído que los precios se mueven primero y los fundamentales llegan en segundo lugar. El seguimiento de tendencias funciona realmente bien".

No conviene permitir a la realidad que cuestione un buen modelo, ni siquiera cuando sabemos que no todos tenemos las mismas condiciones

John Henry, entre las 1.000 personas más acaudaladas del mundo, unos 2.500 millones de dólares. Propietario del Liverpool F.C., hizo su dinero en los 70 mediante sistemas de seguimiento de tendencia. Analista técnico puro y duro. Un tipo con mucha más suerte que yo, obviamente. Me quedo con su filosofía de inversión, resumida por él mismo: "Lo único que tenemos que hace es seguir tendencias y aprovecharnos del dinero que pierden todos los que piensan en predecir el futuro. Pero no se lo crea, todo es mentira, intenta que usted use análisis técnico y así él podrá forrarse a su costa. Lo necesita".

Por lo visto, invertir debe ser sólo cosa de personas con media docena de pulmones, capaces de palmar el 50 por ciento de vez en cuando sin arrugar ni siquiera la frente. Y si no estás dispuesto a ello es sólo porque eres un cobarde. No conviene permitir a la realidad que cuestione un buen modelo, ni siquiera cuando sabemos que no todos tenemos las mismas condiciones de partida ni enfrentamos con la misma serenidad, paciencia y buen humor a los mismos eventos “imposibles” que inevitablemente aguardan durante el camino cuando te enfrentas a la incertidumbre, incluso pensando en lo impensable.

Bolságora

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