El infierno que debería amar la renta variable

La semana fue vibrante para todos ellos, con un sudeste asiático que confirmaba las vueltas semanales y ya ataca primeras resistencias

Foto: Agentes de bolsa trabajan en la Bolsa de Nueva York. (EFE)
Agentes de bolsa trabajan en la Bolsa de Nueva York. (EFE)

La semana pasada volvía a insistir en que la tendencia no estaba muerta sino de parranda, y que el proceso de fondo podía vivir nuevos máximos históricos en Wall Street a la luz de los elementos que vía correlación invitaban a pensar que la brecha abierta por el Dow Jones de Transportes podía extenderse a un receloso Dow Jones Industrial que esta semana destapó el tarro de las esencias compradoras...

Elementos como el mundo emergente y Japón se postulaban como aliados para la renta variable global, los primeros por unas vueltas semanales sobre zona de soporte descendente en corto/medio plazo, y el país del sol naciente por su ruptura de resistencias intermedias. La semana fue vibrante para todos ellos, con un sudeste asiático que confirmaba las vueltas semanales y ya ataca primeras resistencias, y un Nikkei225 que conseguía incluso marcar altos históricos en la versión total return del índice.

Otro de los elementos que apuntan a un clima favorable a las acciones es el mercado de bonos del gobierno norteamericano. El nuevo paso semanal confirma formaciones de continuidad alcista para los tipos de interés. El 30 años pone a prueba el 3,25%, nivel que ha frenado todos los ataques desde 2015 y por encima del cual se cerraría, formalmente, el proceso bajista de tipos largos iniciado en los años 80. Tengo pocas dudas de que esto, un infierno para los precios de los bonos estadounidenses, no solo sería lo más relevante del año en términos técnicos a nivel mercado global sino que debiera verse como algo que bendeciría la renta variable al menos durante los próximos meses.

La renta variable europea, de entrada, ha vivido una semana de alzas notables que supone la superación de las primeras resistencias para asentar el alejamiento de los precios de niveles de soportes realmente extraordinarios como los alcanzados a principios de mes. Todos aquellos analistas técnicos que nos advirtieron del holocausto bursátil debido a los nuevos mínimos anuales del IBEX35 (price return) reciben un nuevo premio. Puede verse en el siguiente gráfico como el total return del índice mantuvo en todo momento su soporte mientras el gráfico que utiliza el inversor común se dejaba los niveles más bajos del año por un 2,5% mandando un hipotético mensaje bajista que es irreal si uno entiende a qué se dedican los analistas técnicos.

El que no quiera considerar la eventual confirmación de patrones de tipo doble suelo -s1s2?- en índices como el CAC40 o el Stoxx600 en versión total return sobre directriz alcista principal, sencillamente ignora los elementos más básicos de lo que significa el respeto por las tendencias. Y no, el mal aspecto de los bancos, que es incuestionable incluso tras la recuperación vivida, no puede considerarse un amuleto de la suerte.

Al otro lado del charco, lo dicho: fiesta por todo lo alto en un Dow Jones de Industriales que le arrebató los máximos de febrero a los bajistas, en medio de una caída de los precios de los bonos del gobierno que es concordante con lo que cabe esperar en términos de correlación en proceso de fondo. Pese a la apatía del Nasdaq y el Russell2000 en las últimas semanas, pese a que quede alguna sombra de resistencia creciente (y cuando no), anunciar el final del mercado alcista sin tener un mínimo de apoyo en los precios sigue siendo algo que abochorna a un chartista coherente; pero sobre todo es delirante que esto se haga tras meses de reestructuración sobre los cimientos de la tendencia de medio plazo: medias móviles de 200 sesiones y líneas de tendencia porque ese es el punto perfecto desde el que retomar una tendencia, qué quiere que le diga.

Bolságora

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