El reverso tenebroso persuade a Wall Street

¿Volveremos a la lógica virtuosa previa pese a ello? Quizá. Pero yo no confiaría mucho en ello atendiendo a un sentimiento inversor que está lejos de proyectar miedo

Foto: Foto: EFE.
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Llevamos todo un ejercicio, como sucediera en 2007, con un mercado en el que la lateralidad ha sido protagonista de un modo especial: hemos tenido avances en algunos sectores, especialmente dentro del mercado norteamericano, y un desempaño decepcionante en Europa del que hoy ya sólo se salvan las utilities. Mala cosa cuando los defensivos son los mejores en tendencia, como sabrá el que recuerde 2000.

Cada paso al frente de los bajistas en Europa ha tenido siempre en Wall Street el argumento que permitía considerar que las cosas no podían acabar mal. Hasta mediados de octubre, cuando advertí de que llegaba el tiempo de odiar al mercado.

Poco a poco la posibilidad de que hayamos asistido a una gran distribución se hace más y más probable, y los pasos atrás del mercado europeo han conferido ya mensajes potencialmente más dañinos. Los de la semana pasada, donde el cruce de la muerte -corte a bajista de la media móvil simple de 200 sesiones por parte de la media de 50- norteamericano podrían ser los menos importantes, son especialmente dañinos, y la recuperación de estas últimas sesiones no tiene por qué jugar un papel distinto al de un pull-back hacia los últimos soportes perforados; ya con un mensaje de proceso de fondo incorporado.

Wall Street no muestra una situación tan determinante. Aún no está en condiciones de hacerlo. Pero las connotaciones de lo sucedido ayer deben ser consideradas. El Dow Jones de Transportes y el Russell2000 en versión total return, que empezaron a deteriorarse en muy corto plazo antes que los demás índices neoyorquinos, perdieron ayer sus mínimos de febrero.

Ayer, lo que supone una confirmación en cierre semanal, más significativa por tanto, algunos índices de Wall Street desestructuraron tendencias alcistas en el proceso que va a meses vista por primera vez desde primeros de 2015. La confirmación de un patrón potencialmente bajista en el caso del Dow Jones de Transportes es evidente. Como lo fue también entonces, anticipando el fuerte castigo que le esperaba a una buena parte de la renta variable norteamericana, y muy especialmente a las acciones del viejo continente en los meses siguientes. Nuevas circunstancias potencialmente bajistas en los modelos estocásticos más comunes, como el cruce de la muerte en el S&P500, nos hablan de un mercado que está en condiciones de cruzar el rubicón en las estructuras tendenciales que tienen que ver con un gráfico en el que se quieran vislumbrar movimientos a meses vista.

Los índices se deterioran, manteniéndose por ahora a salvo la tecnología y el Dow Jones Industrial en el proceso de fondo, también el S&P500 total return, como en cada fase de deterioro a corto/medio plazo -movimientos a muchas semanas vista- de los últimos años. Esta constante no ha evitado que desde octubre cada falta de convergencia se haya resuelto en favor de los que iban por delante en la caída. Algo ha cambiado. ¿Volveremos a la lógica virtuosa previa pese a ello? Quizá. Pero yo no confiaría mucho en ello atendiendo a un sentimiento inversor que, como se demuestra echando un vistazo a la media móvil de 10 sesiones o la volatilidad, está lejos de proyectar miedo…

Bolságora

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