El pánico estremece a las bolsas de valores

Hemos entrado en un terreno muy peligroso. La volatilidad ha cerrado semanalmente por encima de los 50 puntos

Foto:  Una pantalla (al fondo) muestra un gráfico con la evolución del IBEX 35 en la Bolsa. (EFE)
Una pantalla (al fondo) muestra un gráfico con la evolución del IBEX 35 en la Bolsa. (EFE)

Durante esta semana, he escrito que utilizar gráficos para lo que tenemos entre manos es como enfrentarse a un león con un tirachinas. Con todo, espero que no se me entienda mal, a un servidor le nombraron para el Premio Joven y Brillante de periodismo económico porque con el tirachinas planteó un suelo generacional en marzo de 2009 mientras se hablaba del fin del capitalismo. Entonces, como siempre, me apoyé en otras muchas cosas. Si me lee habitualmente sabrá que soy un amante de las herramientas de sentimiento inversor.

A los gráficos solo puedo reprocharles en este momento que no me hayan dado una ventana de salida más elaborada, que se hayan venido abajo desde un máximo histórico de un modo aún más rápido que 1987 o 1929. Miente el que dice que había que venir corto para beneficiarse de este “inevitable” desplome. Como un bellaco.

"Como siempre, centraré mis argumentos en el mercado norteamericano; donde los soportes de plazo medio se han brindado en muchos casos"

Pero es ahí, en el terreno casi desconocido que son estos eventos únicos, donde podemos buscar información. Y es poco, muy poco. Demasiado poco. Desde luego, puede producirse algo distinto a ambos casos. Buffet, esta semana, se mostraba escéptico ante la idea de que la crisis actual fuese potencialmente más dañina de lo que resultó 1987.

Como siempre, centraré mis argumentos en el mercado norteamericano; donde los soportes de plazo medio se han brindado en muchos casos. Es algo bastante frustrante lo de ver a las bolsas europeas bajo el prisma norteamericano desde hace tiempo, pero es lo que tengo. Y sí, quizá la solución es invertir solo allí. Hoy cubrir la divisa es algo extraordinariamente sencillo.

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Hemos entrado en un terreno muy peligroso. La volatilidad ha cerrado semanalmente por encima de los 50 puntos. Es cierto, porque lo es, que hemos alcanzado zona extrema en el ratio pu/call, que tenemos lo que hace falta para un gran rebote y yo diría que estamos ya en ello. Pero puede ser el del gato muerto. En términos de sentimiento inversor, un VIX por encima de 50 tan claramente supone un escenario que solo hemos visto en 1987 y 2008. Solo tenemos datos desde que tenemos mercados de derivados modernos.

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También es potencialmente muy peligrosa la reticencia de las encuestas a mostrar auténtico miedo. No sé qué publicará Investors Intelligence la próxima semana, el pánico ha sido brutal y tendremos más bajistas, ciertamente. Pero a la vista de los datos de esta semana, que se corresponden a la previa, el número de gente que considera esto como una simple corrección es inquietante. La incredulidad ante el deterioro es una característica de los cambios de tendencia. No me basta un put/call en estos niveles sin ver al diferencial entre alcistas y bajistas por debajo de cero para ser un `contrarian´.

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Quiero ver más, incluso el cierre trimestral, antes de hacer una valoración de la situación y fijar una estrategia de salida. Porque habrá recaída y hay que aligerar. La duda que me asalta es la de si lo que procede es aligerar esa parte más que hubo que cargarse ante la primera señal de deterioro, cosa que no supe hacer, para recomprarlo en una recaída hacia los mínimos respetados como están extraordinarios soportes en algunos índices como el Nasdaq o el Dow Jones de Industriales en versión total return -sí, el Transportes tiene una pinta demoníaca, como la tuvo en 2018 y…- o si lo que resulta conveniente en cambio es vender muy fuerte porque no hemos visto más que una parte de algo mucho más duro al final del camino bajista. La verdad es que viendo los soportes alcanzados por el DAX30, el Bovespa brasileño, o el IBEX35 en sus versiones total return, parece increíble que tengamos la necesidad de profundizar más.

En cualquier caso, el rebote debería poder ganar altura, y de hecho ha estado teniendo el respaldo de los bonos desde el miércoles. Como puede verse, esto podría mantenerse ahora durante algunas semanas a la luz de la vuelta semanal del T-Note en el techo de su canal alcista de corto/medio plazo y de la espectacular la pauta envolvente bajista del Bund en zona de alto previo.

Sí, estoy más preocupado que la semana pasada cuando, erróneamente en el caso de buena parte de la renta variable, aconsejé no saltar del barco en medio del pánico; pero sigo considerando que la serenidad es el mejor consejero. Incluso en 1929, un inversor pudo enjuagar el 50 por ciento de la violenta sacudida inicial, previa al desastre bajista de los años posteriores con algo se sangre fría. Con ese tipo de recuperación, la salida se podría efectuar por encima de los niveles de apertura del pasado lunes, en la zona de los 24.000 puntos del Dow Jones de Industriales. Precios en 25.300/27.000 puntos deberían ser probables incluso si esto que tenemos entre manos es el rebote del gato muerto.

Bolságora
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