Las ventajas de la inversión a largo plazo

El tener una buena estrategia, una disciplina correcta y el saber cuándo no comprar marcarán el camino al éxito. Aproveche el momento actual y aprenda a estar en liquidez

Foto: Un lingote descansa en la caja fuerte de un banco de Munich. (Reuters)
Un lingote descansa en la caja fuerte de un banco de Munich. (Reuters)

No estoy de acuerdo con la visión alcista actual de mi buen amigo Carlos Doblado, pero sacaba esta semana pasada en este mismo medio, un interesante gráfico de Jeremy Siegel aparecido en un artículo de hace unos años. En él se demostraba que en el período 1802-2013 lo generado por una inversión en acciones americanas superaba, con creces, a la ofrecida por cualquier otro tipo de activo.

Y Siegel continuaba mostrando la rentabilidad/riesgo de una cartera compuesta por acciones y bonos, en función del tiempo mantenidos en cartera. De ese modo, en esos más de 200 años, toma carteras a 30, 20, 10, 5, 2 y 1 años y saca la frontera eficiente, es decir, la composición entre los 2 activos que ofrece mayor rentabilidad para menor riesgo asociado.

La forma de leer es gráfico es esta: a 30 años, se obtiene una rentabilidad media anual del 6,7% si invierte 100% en acciones con una desviación (volatilidad) aproximada del 2%. A ese mismo plazo, si hubiera invertido en Bonos la rentabilidad hubiera sido del 3,5% con una desviación media anual del 2,3% aproximadamente. Es decir, invertir en bonos en ese periodo ha sido más arriesgado y menos rentable. Si luego establecemos una cartera eficiente con un 68% de inversión en acciones y resto en bonos, conseguimos optimizar la mayor rentabilidad para el menor riesgo posible. Siempre en datos medios anuales de rentabilidad y riesgo.

Pero, a medida que acortamos plazo, la curva se desplaza hacía la derecha. Hacia mayor riesgo. Y la parte de renta variable disminuye si queremos seguir obteniendo el menor riesgo por unidad de rentabilidad hasta, por ejemplo, bajar solo al 25% de posicionamiento en acciones a 5 años. A ese plazo, para la misma rentabilidad que a 30 años, la volatilidad ya ha pasado hasta el 5%. A un año, la rentabilidad sube hasta el 8% pero, la desviación es ya del 8%.

Los gestores tienen una visión, cada vez más, de corto plazo; los analistas toman los resultados empresariales en períodos cada vez más cortos

Es decir, según este estudio, la volatilidad en acciones es mayor en plazos cortos pero, a largo plazo, es incluso menor que en bonos. Y en 30 años, una cartera de acciones al 100% es menos volátil que una de bonos al 100%. Por último, el autor confirma que hay una reversión a la media y que, bajo esa idea, se debería re-balancear la cartera, aprovechando las caídas para incorporar acciones y para vender aquellas acciones con PER (por ejemplo) muy altos. Un PER de 15 estaría en la media. Un PER de 20 estaría por encima de la media y la capacidad de generar rentabilidad de ese activo sería, por tanto, muy limitada.

En 30 años, una cartera de acciones al 100% es menos volátil que una de bonos al 100%

Por último, según Siegel, con la expectativa de vida que se tiene hoy día, donde se vive más de 20 años una vez jubilados, no se debería pasar a carteras de bonos de forma brusca a los 65 años pues, según él, se perdería esa capacidad de rentabilidad que dan las acciones sobre los bonos.

Así las cosas, todo lo anterior – con sus imperfecciones – deja de tener sentido a la vista de la realidad del inversor. Resulta que, tanto el inversor institucional como el privado, se mueve en un mundo de corto plazo. Se da la paradoja de que, vivimos más tiempo y, sin embargo, nuestro horizonte temporal de inversión se reduce cada vez más.

Los gestores de activos tienen una visión, cada vez más, de corto plazo en su estrategia; los analistas toman los resultados empresariales en períodos cada vez más cortos para sus predicciones y los inversores quieren rentabilidad al momento. El mercado tiene la tendencia a sobre-reaccionar ante noticias de corto plazo, los medios de comunicación necesitan “alegría” para poder sacar titulares impactantes y los profesionales del sector reciben sus jugosos incentivos basados en resultados del año de trabajo.

El siguiente gráfico lo muestra claramente. Nunca en la historia, dsde 1920, se habían mantenido en el NYSE posiciones con una visión tan cortoplacista. La cifra, media, es de 1,92 años a finales de 2014. Algunos estudios muestran que hoy en día, esa cifra ha bajado a los 9 meses. Y ese gráfico toma tanto las posiciones de gestores de fondos como de particulares. Si bien es cierto que desde los años 70, son los fondos de inversión profesionales los que dominan el mercado y desplazan a los antiguas familias e inversores pudientes.