¿En serio cree que todo viene del Brexit?

Los gestores, medios y demás analistas se han centrado ahora en culpar al Brexit de las caídas de las últimas semanas. Siempre utilizamos argumentos de corto plazo

Foto: Un hombre se cubre de la lluvia a su paso por la Bolsa de Londres. (Reuters)
Un hombre se cubre de la lluvia a su paso por la Bolsa de Londres. (Reuters)

La historia se repite y volvemos a encontrarnos con los mismos mitos de antaño. Los gestores, medios y demás analistas se han centrado ahora en culpar al Brexit de las caídas de las últimas semanas. Tanto al precio de los índices, rentabilidad de la deuda como a la depreciación de la libra. Siempre utilizamos argumentos de corto plazo para tapar lo que se viene fraguando en el largo plazo.

Los mercados están tocados en Europa y en Estados Unidos llevan en el mismo rango de precios ya más de un año. Por supuesto que algo de volatilidad está provocando el Brexit, pero no por el tema en sí, sino por lo que ejercen esos medios y analistas en el inversor. Si todos los gestores se ponen a vender, los inversores a cerrar posiciones y hasta los fondos de pensiones a reducir riesgo, pues se dan estas caídas. Pero el problema, desgraciadamente, va mucho más allá y eso es sólo otro aliciente para que, al final, los mercados se desplomen más pronto que tarde. Pero no se crea que todo gira en torno al Brexit.

Este es el gráfico de la libra a largo plazo. Tomando un poco de perspectiva veremos mejor las cosas. Gráfico contra el USD (1:1) para tener más plazo que contra el Euro. No me parece para nada alcista esta libra… ni veo cambio alguno respecto a lo que viene pasando desde los años 90. Recuerde que las divisas se leen en pares, si decimos que GBPUSD cotiza a 1,42, esto significa que 1 libra compra 1,42 dólares

Luego la libra baja pues su estructura, de largo plazo, es bajista. No por el Brexit. El PIB en UK es mucho mayor hoy que hace 50 años, pero su proporción dentro del global mucho menor. Eso puede explicar, en parte, la caída de la libra a lo largo de todo este tiempo. En cualquier caso, ya ve que no se hablaba del Brexit hace años y que, en el caso de la libra, su depreciación viene de mucho tiempo atrás. Del último siglo, para ser exactos.

El verdadero problema que se nos viene encima es el de un descontrol total de la política monetaria ultra expansiva que están llevando a cabo los principales bancos centrales. Y la generación de deuda que esto está provocando.

Las tesis keynesianas como forma de evitar una recesión, funcionan muy bien sobre el papel pero, aplicadas a la realidad han mostrado que no dan sus frutos pues, esa deuda acumulada en los malos tiempos, no se liquida en los buenos.

El verdadero problema que se nos viene encima es el de un descontrol total de la política monetaria ultra expansiva de los principales bancos centrales

El mantenimiento de los tipos de interés en cero y, en algunos casos ya en negativo, está generando una de las mayores distorsiones de precios de toda la historia y en todos los activos. Y el problema radica en que no se tiene ni la más remota idea de cuál es el verdadero precio de mercado de los mismos. Ese desconcierto está generando que la inversión productiva esté congelada y provocando justo el efecto contrario perseguido por los bancos centrales.

Un ejemplo de esa distorsión la vimos el viernes cuando, por primera vez desde su emisión, el bono suizo a 30 años entraba en tipos negativos. Vamos, que hay que estar muy mal o tener mucho miedo para, a un plazo tan largo, dejarle dinero al gobierno y tener que pagarle dinero para que te lo guarde. Miedo en el sentido de que los tipos vayan a caer aún más a ese plazo o de que algo catastrófico vaya a suceder.

Y en todo este lío, la valoración del mercado de acciones está en niveles muy elevados y ciertamente preocupantes. Por ejemplo, Warren Buffet compara la rentabilidad del bono a 10 años con la rentabilidad esperada del mercado de acciones. La del bono, es fácil de ver: cerca del 1,55% para el caso norteamericano y las de las acciones la intenta calcular en función de la capitalización del mercado respecto al producto interior bruto del país pues, históricamente, se ha correlacionado muy bien con la rentabilidad del bono a largo. De esa forma, cuando el mercado de acciones ha estado caro, las rentabilidades futuras han sido muy pobres y lo mismo de forma contraria.

De esta forma y, según el indicador, si los tipos a 10 años en Estados Unidos son ya poco atractivos (pagando el 1,55%), el mercado de acciones aún lo es menos. Y es aquí cuando el inversor debe preguntarse qué tipo de riesgo está asumiendo.

Y si eso lo vemos en Europa, las cosas no son mejores. Los PER están disparados en muchos de los blue chips, respecto a la media histórica y las tasas de crecimiento futuras de los beneficios, no son precisamente atractivas. 

¿Qué hacemos entonces, comprar bonos alemanes a tipos negativos o empresas europeas a niveles de PER muy encima de la media? Cada cual que haga sus números.

El Brexit no es por tanto, la razón para este alza de volatilidad que hemos visto en Europa. Sin embargo, sí puede ser el catalizador que, de producirse, desencadene una serie de eventos muy negativos para los mercados donde, por cierto, ningún Banco Central podrá hacer nada para evitarlos. Y sin la ayuda de aquellos, el precipicio se puede abrir ante el inversor. Mantengo mi posición de Oro abierta hace unos meses y me quedo a mirar desde la ventana. Buena semana. 

De Vuelta
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