Esto no se hunde... todavía

No es este el momento de abrir cortos. Los excesos se suelen corregir rápidamente y en este caso se ha pasado de la euforia al pesimismo extremo y no es esa la forma de iniciar un cambio de tendencia

Foto: Gráfico Bolsa Ibex 35 índice bursátil. (EFE)
Gráfico Bolsa Ibex 35 índice bursátil. (EFE)

Desde esta tribuna he venido manteniendo en el último año que, los mercados de renta variable ofrecen más riesgo que rentabilidad para un nuevo comprador y que, por tanto, lo lógico es no abrir nuevos largos. Los problemas financieros en Europa, la alta deuda mundial alcanzada gracias a los tipos de interés cero y el apalancamiento que eso ha supuesto con respecto a los mercados, el bajo crecimiento mundial, el no crecimiento de los beneficios empresariales, la incertidumbre política en Estados Unidos y en Europa tras el Brexit, entre otros muchos factores, están tras ese negativo ratio rentabilidad/riesgo.

Sin embargo hoy, en un entorno donde lo más lógico sería aferrarse a mis razones bajistas e incidir en una caída inminente de los precios de las acciones, creo que me equivocaría si así lo hiciese. Justo ahora que el bueno de Doblado hasta duda de su posicionamiento alcista como publicó el sábado . Justo ahora que desde los medios nacionales e internacionales nos están asustando con la victoria de Trump en las elecciones USA. Justo ahora que, hasta los gestores más renombrados, hablan de caídas inminentes y de cómo han bajado exposición a riesgo.

Las grandes caídas no vienen con preaviso. Los niveles extremos de miedo no se corresponden con cambios de tendencia. Los niveles excesivos de liquidez que se mantienen actualmente, no coincide con movimientos a la baja prolongados. Luego se está exagerando el 'momentum' de mercado. De pronto, la incertidumbre de una posible victoria de Trump en Estados Unidos, lleva a extremar la cautela. Se quiere encontrar una excusa para la caída. Y la caída no vendrá por aquí. Hace un mes que expuse ese riesgo mientras los mercados estaban tan tranquilos en niveles superiores. Ese era el momento de vender si temía esos riesgos. Pero ahora, de repente, nos entran las prisas y los miedos y sale el dinero de mercado. Justo cuando no toca.

Los niveles de pesimismo en el mercado norteamericano se han colocado en valores máximos, pasando del optimismo de hace unos meses al de extremo negativismo actual. Utilizo siempre el índice de información a corto plazo que nos facilita el Fear & Greed index de la CNN.

 

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Los niveles de volatilidad del S&P medidos por el famoso índice VIX se han disparado desde la zona de los 13 hasta cerrar por encima de los 22 puntos. Además, se ha producido un efecto de Backwardation que no veíamos desde hace muchos meses. Es lógico que, dada la incertidumbre y el miedo generado, ese índice repunte de forma tan fuerte. Sin embargo, no se corresponde con la caída en puntos del índice que tiene de referencia, es decir el S&P. Bajo mi punto de vista, se ha exagerado este pánico y de facto, se ha conseguido un récord de 9 días de alzas del VIX que nunca antes sucedió. Fíjese que el alza supera el 80% desde mínimos. Otro exceso que no concuerda con nuevas caídas en modo preaviso.

 

El Ratio Put/Call que nos puede servir de indicador adelantado de la formación de suelos y techos, con una lectura actual de 1,11 nos indica cierto pesimismo (aunque todavía no extremo) que puede ser entendido como mercado sobrevendido y que rebotes pueden ser lo que veamos a corto plazo.

El único gráfico que, verdaderamente importa, es el del balance de los bancos centrales. Todo lo demás nos ayudará a tener pistas de cuándo se puede dar el cambio de mercado pero nada serio vendrá sin antes tener un giro claro en este gráfico. Pese a no tener ya la aportación de nuevas adquisiciones de la FED, tanto el BCE como el BOJ han continuado con sus compras de activos. Expansión monetaria sin alteración y, por tanto, sin visos de significar un cambio de tendencia inmediato.

Luego entonces la caída del mercado responde al miedo que se ha querido asignar a un evento político que, a la vista de la realidad, tampoco parece se vaya a dar. Fíjese en los datos de los sondeos a fecha actual sobre las posibilidades de victoria de Clinton y Trump. Recuerde que el mercado había estado descontando hasta la semana pasada una victoria de Clinton y, para los mercados, eso supone continuidad. El que se ponga esa victoria en duda supone introducir incertidumbre en el mercado y eso es justo lo que no gusta y la justificación para este miedo que invade ahora a los mercados.

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Los escenarios que podrían producirse serían básicamente 3. De un lado, la victoria de Clinton. En ese caso, los mercados recuperarían el terreno perdido y se irían a la zona de máximos del S&P. No mucho más. Pero se lograría estabilidad en el corto plazo. El segundo escenario sería una victoria de Trump. Eso significaría volatilidad máxima (no por su programa económico sino por la incertidumbre que se generaría a corto) y posibles caídas que algunos analistas estiman entre un 3% y un 10%. Por último, el que me parece el peor escenario, un cierto empate entre los candidatos y el revivir el drama que tuvimos con George W. Bush y Al Gore. En aquella ocasión las caídas fueron importantes y cercanas al 20% en todo el período de disputa.

Así las cosas y pese a que mantengo mi visión bajista para los mercados, creo que no es este el momento de abrir cortos. Los excesos se suelen corregir rápidamente y en este caso, se ha pasado de la euforia al pesimismo extremo y no es esa la forma de iniciar un cambio de tendencia.

Obviamente, si me equivoco y se produce el segundo o tercer escenario, la clave pasará por controlar las referencias de los 17400 puntos para el Dow Jones y de los 2040 para el S&P500. Si esos niveles se pierden, el panorama cambiará y el mercado bajista que tanto vengo esperando estará a la vuelta de la esquina. Interesante semana la que nos espera. 

De Vuelta
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