¿Llegará el fin del dinero en efectivo?

La dependencia que aún tenemos del efectivo no será fácil de superar, el futuro promete una forma distinta de enfrentarnos y utilizar el dinero

Foto: Foto: Reuters.
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Estaba listo para sacar un artículo sobre bitcoin como medio de pago, cuando un informe del BCE me ha devuelto a la tremenda realidad. Bueno, ese informe y el hecho recurrente de tener que ir a sacar dinero del cajero cada dos por tres para hacer ciertos pagos. Alucino cómo en pleno siglo XXI, más del 50% de pequeños comercios no acepten las tarjeta para pagar por sus bienes y servicios.

Uno puede llegar a entender que en ciertos chiringuitos de Mallorca sólo se pueda pagar en efectivo, pero que en un comercio de pleno centro turístico de Madrid no se admitan las tarjetas como medio de pago, no hay por dónde cogerlo.

Según un informe reciente del BCE, el efectivo ('cash') a la hora de realizar pagos en comercios de la eurozona supone el medio utilizado por el 78,8% de los encuestados, representando casi un 54% del valor del total intercambiado. Si bien es cierto que países como Holanda, Finlandia o Estonia se colocan por debajo del 50%, en España el número de operaciones realizadas en efectivo es, nada más y nada menos, que del 87%.

Si atendemos a dónde se gasta el dinero y la forma, resulta que las operaciones en establecimientos de uso diario como los supermercados, que son casi la mitad del total, se hacen en 'cash' en un 80% de los casos. Lo mismo sucede con los restaurantes y bares que reciben el 90% de los pagos en efectivo. Solo en el caso de hoteles o similares el efectivo representa menos del 45% del total.

Por último y siempre en base a este informe, resulta que el 93% de los consumidores europeos tienen una tarjeta que permite hacer pagos. España está ligeramente por encima de la media y pese a que la percepción que se tiene sobre dónde poder utilizarla, la realidad muestra que el efectivo es preferido por los usuarios.

Ante esta realidad, soñar con medios de pagos más avanzados parece pura quimera. Sin embargo, empresas como la 'fintech' alemana Adyen, están desarrollando sistemas que persiguen que el 'cash' desaparezca totalmente de nuestro día a día. Esa compañía ha creado una infraestructura que permite esos pagos en todo el mundo desde cualquier canal. Una especie de internet de los pagos que será el futuro inmediato del comercio.

Pero la ambición va más allá y la idea final persigue erradicar hasta el uso de dispositivos móviles para pagar. Para ello se utilizarán sistemas como la voz, huellas dactilares o nuestros propios ojos para realizar las compras del día a día y no tener que llevar cartera ni hacer colas en el cajero. En Singapur, por ejemplo, Apple Pay o Android Pay están permitiendo pagos P2P (peer to peer) mediante una 'app', utilizando huellas dactilares. Es la llamada tecnología biométrica que quiere hacerse un sitio entre los consumidores.

Así las cosas, mientras que la realidad muestra que la dependencia que aún tenemos del efectivo no será fácil de superar, el futuro promete una forma distinta de enfrentarnos y utilizar el dinero. No sé si será en forma de bitcoin y mediante reconocimiento de iris, pero a buen seguro que las estadísticas anteriores caerán de forma estrepitosa y un nuevo orden dominará el consumo futuro.

De Vuelta
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