Por qué va a perder dinero en bolsa
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Javier Molina

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Por qué va a perder dinero en bolsa

Conviene no olvidar que al mercado no se va con ilusión sino con un plan de entrada y otro de salida. Que la alegría no entiende de números y que estos deben hacerse desde el buen juicio

placeholder Foto: Un corredor de bolsa observa pantallas con información en la Bolsa de Valores de Nueva York. (EFE)
Un corredor de bolsa observa pantallas con información en la Bolsa de Valores de Nueva York. (EFE)

Casi todos los episodios de euforia en los mercados financieros, terminan de la misma forma para el inversor medio: perdiendo dinero. El activo de referencia, el S&P 500 por ejemplo, se convierte en objeto de deseo. Hay que estar invertido sí o sí por el miedo a perderse esa subida (FOMO), por tener tanta liquidez que no sabe uno qué hacer y por no existir alternativa posible salvo la de asumir riesgo. Los datos de crecimiento mundial son buenos, los beneficios empresariales tienen mucho que aportar y los bancos centrales van a cuidar mucho su actuación una vez invertido el proceso del QE. Los precios suben y con ellos el atractivo del mercado lo que provoca que nuevos inversores, sin conocimiento pero con muchas esperanzas e ilusión, se suban al carro. Además, instrumentos financieros de fácil comprensión, como los ETF con apalancamiento, ayudan a ganar más y más en un mercado en subida libre, y no utilizarlos sería un absurdo. Los últimos datos muestran como el ratio de ETF alcistas apalancados supera en 4 a 1 a los bajistas. Otros datos como el récord histórico alcanzado por el 'margin debt', pasa desapercibido para muchos en pleno boom de las cotizaciones. Es gasolina que se necesita para seguir tirando del carro.

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Esta llegada de nuevos inversores que son cada vez más agresivos provocan máximos que hoy son ya referencias históricas. Todos los índices norteamericanos disfrutan de ese estado de subida libre y nadie quiere quedarse fuera. El grado de especulación provoca que el 'momentum' continúe hasta que, de pronto y sin mediar aviso previo, las esperanzas y las ilusiones se desvanecen. Aunque no lo recuerde, pasó en 2008, en 2000 o en 1987. Y volverá a suceder pese a que se tienda a olvidar lo económicamente malo de forma recurrente.

2018 ha empezado de forma positiva en el mercado global. Muchos de los objetivos de precios se han superado ya, mientras entramos en el noveno año de mercado USA alcista. Es en este punto cuando las señales de complacencia extrema se hacen más patentes. Muchos inversores piensan que es imposible que los precios caigan y los índices les dan la razón. Récord histórico de sesiones consecutivas sin tener una caída del 5%.

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El dinero continúa fluyendo hacía los activos de mayor riesgo en busca de rentabilidad. Inteligencia y dinero parece van unidos en este punto y, cualquier gestor resulta victorioso en este mercado. Bueno, no todos como mostré hace no mucho aquí.

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Actualmente, un 55% de los inversores individuales piensan que el mercado seguirá subiendo en los próximos 6 meses y esas lecturas no se veían desde 2010.

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La capitalización del mercado norteamericano está cerca del 140% del PIB, la mayor desde el año 2000. La volatilidad del mercado permanece en zona de mínimos históricos y las posiciones vendedoras en esos niveles continúan abriéndose. Es decir, entra dinero apostando a más caídas de la misma. El ratio 'put/call' sin estar aún en zona extrema, marca lecturas cercanas a 0,8. Por cerrar la serie de argumentos que muestran esa euforia, los niveles de sobrecompra de la mayoría de índices mundiales, se sitúa en la zona muy alta.

Así las cosas, pese a que esta fase de disfrute y tranquilidad puede aún alargarse más, conviene no olvidar que al mercado no se va con ilusión sino con un plan de entrada y otro de salida. Que la alegría no entiende de números y que estos deben hacerse desde el buen juicio. Que el apalancamiento es una herramienta que puede generar buen rédito y, también, pérdidas que excedan lo aportado. Que el riesgo no es en definitiva, gratis. Como decía H.Minsky, la estabilidad provoca desestabilización y su teoría bien se podría aplicar hoy dada la similitud de sucesos y estado de ánimo del inversor. La mejor forma de no perder dinero reside en controlar esos estados de euforia y no dejar que le nublen la mente. Tal vez, ahora las cosas no sean tan diferentes como nos cuentan.

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