El "riesgo Twitter" se impone en las bolsas

La probabilidad de obtener mayores ganancias se incrementa si el usuario de Twitter al que se monitoriza tiene más de 500 seguidores

Foto: Cuenta oficial de Twitter de Donald Trump
Cuenta oficial de Twitter de Donald Trump

Un estudio académico del NBER del año pasado, analizaba el papel predictivo de las redes sociales a la hora de operar en el mercado de divisas. Comprar y vender el EUR/USD en base a los pronósticos tuiteados por los seguidores involucrados en el mercado de divisas, significaba obtener retornos ajustados por riesgo cuatro veces superiores a los generados por las estrategias clásicas de “carry trade” (comprar la divisa con tipo más alto y vender otra con tipos más bajos).

Además, la probabilidad de obtener mayores ganancias se incrementa si el usuario de Twitter al que se monitoriza tiene más de 500 seguidores y siempre que éstos sean analistas, brókers o periodistas especializados del mercado de divisas. La idea principal gira en torno a que la información fluye más rápido y mucho antes de que ésta se refleje en el precio.

La conclusión que se saca es la de tener a Twitter como una buena fuente de información privada. Dada la cantidad de usuarios que la red tiene, la difusión de noticias o ideas se expande de forma rápida y, a tenor de las conclusiones del estudio, bajo una alta dosis de credibilidad. Esta misma idea de tener una herramienta emergente válida para los inversores, ya se demostró en anteriores informes y varios hedge funds están utilizando los datos de redes sociales así obtenidos, en sus sistemas de allocation.

Con la aplicación de MIFID II la importancia de regular Twitter queda patente. Si los analistas y traders tienen acceso a redes sociales, y éstas se utilizan como herramienta de trabajo para identificar oportunidades de inversión o para informar sobre las mismas, toda la información así transmitida debe ser capturada con efectos de cumplimiento normativo.

Utilizar Twitter se convierte en casi una necesidad y el no hacerlo es percibido como un riesgo de quedarse fuera de lo que realmente se cuece en mercado.

Sin embargo, la llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos en 2016 inicia lo que se viene conociendo como el “Tweet Risk” donde los mensajes lanzados por el presidente tienen un impacto en los mercados, tanto al alza como a la baja y se incorporan al léxico de Wall Street. De ese modo, los Tuits del presidente se añaden a la lista de riesgos políticos que muchos analistas empiezan a estudiar.

Una muestra clara de este riesgo lo hemos vivido el fin de semana pasado y con Amazon como protagonista. A raíz de toda la historia de Facebook con respecto a la cesión de nuestros datos, el presidente volvió a demostrar su obsesión por Amazon. La razón se centra en la destrucción que esa compañía provoca sobre el sector retail tradicional, que genera cierres de negocios y la desaparición de ciertos puestos de trabajo. El presidente ha manifestado su idea de explorar opciones que van desde el cambio de tratamiento fiscal, hasta ver cómo acusar a la empresa de monopolio. Y todo esto se ha recogido en diferentes Tuits que han tenido su impacto en el precio de las acciones de Amazon. El lunes pasado, por ejemplo, asistimos a las mayores caídas del valor en los últimos dos años y a un alza de la volatilidad no vista desde entonces.

Este tipo de situaciones provocan que las reacciones de los mercados, en términos de cotizaciones, sean ahora mayores. El riesgo del Tuit se incrementa en un momento complicado para el sector tecnológico, en altas cotas de valoración y donde a Facebook o Tesla se le une ahora Amazon. Además, el presidente abrió su campo de acción metiendo toda la cuestión del NAFTA en los comentarios lanzados a la red. Si bien es cierto que esta actividad luego no se corresponde con la realidad, pues la administración Trump en ese caso no tiene un plan de acción inmediato, no es menos cierto que el ruido así generado coincide con un momento delicado de los mercados y no es un tema menor.

Así las cosas, está demostrada la importancia que Twitter tiene sobre los precios de los activos financieros, y el riesgo político añadido potencia la idea de creación de mayor incertidumbre. Al mismo tiempo, esta volatilidad extra puede hacer que se rompa la tendencia del “BTD” (comprar la caída) y todas esas recomendaciones de gestores invitando a entrar en bolsa aprovechando esos descensos, pueden no tener los mismos resultados felices que en el pasado. Veremos si la personalidad errática, maniática e impulsiva del presidente, unida al riesgo de Twitter y el posible fin de ciclo alcista en momento de altas valoraciones, terminan por provocar ese riesgo de cola que algunos pensamos puede estallar en cualquier momento.

De Vuelta
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