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Javier Molina

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¿Qué hago ahora con mi dinero?

Arde Italia, asusta España, el Euro toca mínimos anuales, la inflación cerca ya del objetivo del BCE… hasta Zidane abandona el barco en un momento dulce.

Foto: Dinero. (Efe)
Dinero. (Efe)

Arde Italia, asusta España, el Euro toca mínimos anuales, la inflación cerca ya del objetivo del BCE… hasta Zidane abandona el barco en un momento dulce. Grandes titulares que le hacen dudar sobre la cuestión clave de todo esto… ¿Qué hago entonces con mi dinero? Y la respuesta no es fácil ni la sabe realmente nadie. Unos hablan del impacto económico y político de todo lo que estamos viviendo, otros hablan de la gran manipulación existente, otros ven oportunidad de compra en los activos más castigados, y unos pocos vemos un posible cambio estructural con respecto a los mercados iniciado en 2018.

Es en estos momentos cuando me gusta ampliar miras y observar qué se cuece en el lado más institucional y profesional del mercado. También llamado “smart money”, se trata del tipo de inversiones y operaciones realizadas por expertos que se supone, cuentan con un mayor control y conocimiento de los mercados financieros. Ese dinero sabe cuándo el mercado está listo para darse la vuelta y utiliza para ello varias fuentes analíticas y de investigación encaminadas a tener siempre la mejor información disponible. Pueden ser gestores de fondos que son responsables de muchos millones de dólares y que, dada esa característica, pueden generar ellos mismos cambios de tendencia.

Un indicador interesante que se puede seguir para intuir ese comportamiento es el “Smart Money Flow Index” (SMFI) que publica “Sentiment Trader” y goza de cierto prestigio en su elaboración y consistencia. Este indicador no da señales de compra o venta, pero proporciona información sobre la dinámica en la que se encuentra el mercado. Lo más interesante es intentar localizar divergencias entre cotización y flujos de esos inversores. Por ejemplo, lo sucedido en el año 2000 mostraba como, en un mercado todavía alcista el “smart money” estaba saliendo del mercado. Pese a que en 2007 el SMFI no funcionó correctamente, si lo hizo de nuevo en 2015 cuando experimentó caídas mientras que el S&P seguía subiendo.

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Smart money

Si hoy observamos ese mismo índice, nos encontramos con algo similar que puede estar dándose ahora en bolsa. El índice ha experimentado una corrección del 18% este mes pasado, mientras que el S&P no ha variado mucho de sus niveles cercanos a máximos. Si bien este indicador hay que tomarlo como una mera referencia y, dado el cambio sufrido por la llegada de la gestión pasiva con su impacto en los precios, la información que proporciona es, cuando menos, interesante.

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Flujos smart money

Otro de los factores que nos ayudan a entender lo que puede estar sucediendo, pasa por observar el comportamiento de los “hedge funds”. Este tipo de fondos tiene el objetivo de lograr maximizar la rentabilidad utilizando todo tipo de técnicas y estrategias. Van dirigidos a inversores profesionales e institucionales, y cuentan con poca correlación con respecto a los mercados tradicionales gracias a la política de inversión diferente que utilizan. Intentan dar con ineficiencias del mercado, operaciones no convencionales, arbitrajes de todo tipo, etc.

En este sentido, resulta que en 2018 la industria de ese tipo de fondos está en plena ebullición. Los cuatro mayores lanzamientos de nuevos “hedge funds” han captado unos 17.000 millones de dólares en un claro síntoma del incremento de interés por este tipo de gestión. Si bien es cierto que en algunos de ellos existen gestores estrella como Michael Gelband que acapara 8.000 millones de aquel total, el acumulado en lo que va de ejercicio es muy positivo y eso que, en términos de rentabilidad no han destacado por sus buenos ratios. Sin embargo, el aporte que realizan desde el punto de vista de diversificación, cobertura y descorrelación es máximo.

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Fuente: Credit Suisse. HFR Global Hedge Fund Industry Report, Year End 2017.

Lo que realmente inquieta es esa búsqueda de talento que estas cifras demuestran. Ya no vale comprar un ETF sobre el índice y esperar a que éste genere la máxima rentabilidad. El “smart money” parece interpretar mayores complicaciones de los mercados y hay una búsqueda de calidad y de estrategias que no respondan a los parámetros válidos hasta enero de 2018.

Así las cosas y dados los movimientos que hemos visto esta semana en bonos y acciones, el comportamiento del dinero inteligente va en la misma dirección de lo que ya he comentado en reiteradas ocasiones. Lo sucedido en Europa esta semana vuelve a demostrar como el capital se ha colocado de forma errónea en todo tipo de activos gracias a los bancos centrales y a sus políticas expansivas. Lo visto por ejemplo en los tipos a 2 años italianos, pasando del -016% de inicios de mayo al 2,90% que tocó en sesión el miércoles, no es una anomalía de mercado sino más bien un suceso esperpéntico que, además, enlaza con el otro gran problema: la liquidez. Lo vimos en febrero de este año cuando el VIX alcanzó el mayor incremento en una sesión de su historia dejando varios cadáveres por el camino , sucedió con la libra en 2016, con los ETFs en agosto de 2015, con el bono a 10 años en octubre de 2014 o con el flash crash de 2010. Al incrementarse la volatilidad, los modelos sistemáticos y cuantitativos tienen que vender y en ese mismo momento, la profundidad de mercado desaparece, pues los algoritmos reducen y eliminan su participación en el mercado (MM). Esto supone tensiones del lado de la liquidez que, en momentos complicados, autoalimenta el proceso de pánico manual y automático. Los modelos algorítmicos no tienen la obligación de crear mercado sino de maximizar su ratio de Sharpe y todo incremento de volatilidad genera los sucesos descritos.

Al final, no olvide que la diferencia entre las expectativas y la realidad, termina siempre por encontrarle en forma de volatilidad. Si resulta que asumió un riesgo para el que no estaba preparado, que muchos están en el mismo lado (gestión pasiva), que la falta de liquidez puede generar nuevos momentos de pánico y exceso de precios (VIX, tipos italianos, emergentes…), que el “smart money” está en retirada, que la FED avanza en su retirada de estímulos o que el inversor en USA ya cuenta con depósitos a 12 meses al 2%… mucho me temo que lo mejor que puede hacer con su dinero no pasa precisamente, por invertirlo en bolsa.

Inversores Banco Central Europeo (BCE) Reserva Federal
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