Los cinco motivos por los que el bitcoin sigue siendo el rey

El ether (ETH), neo (NEO) o stratis (STRAT) presentan menos atractivo dadas las bajas barreras de entrada de sus plataformas y el actual grado de competición

Foto: Representación de ripple, bitcoin, ethereum y litecoin. (Reuters)
Representación de ripple, bitcoin, ethereum y litecoin. (Reuters)

El actual momento de mercado de los criptoactivos ha servido para poner de manifiesto que, desde un punto de vista fundamental, solo aquellos 'tokens' que cuentan con capacidad competitiva superior actual para funcionar como reserva de valor no soberano tienen (y tendrán) cierto interés económico. Y realmente son muy pocos los que están sido capaces de captar el valor económico generado por sus protocolos descentralizados subyacentes. En este sentido, la actual capitalización (que no tiene nada que ver con la bursátil clásica) marca ya esta primera diferenciación entre los 'tokens' ganadores y perdedores, donde, a través de su cotización, la dominancia de unos sobre otros se ha hecho claramente patente en este ejercicio. En 2018, se han producido numerosos colapsos y pérdidas de valor que han atrapado a muchos especuladores que, sin conocimiento alguno y llamados por la avaricia y el dinero fácil, han querido participar de este complejo e incipiente mercado. Mientras esos 'tokens' no muestren su capacidad de funcionar como reserva de valor, una segunda oportunidad pasará por saber si pueden funcionar o no como medio de intercambio, residiendo su supervivencia en la capacidad de mantener su Blockchain y el modelo de consenso.

Lo primero que destaca en este sentido es la recuperación de la dominancia del bitcoin en el criptomercado. Si en enero de este año su capitalización (entendida como medida comparativa) no llegaba al 35% del total mercado, hace unos días esta se acercaba al 55%, en un claro síntoma de esa búsqueda de valor y reconocimiento de supremacía.

Ya les he contado en reiteradas ocasiones que, bajo mi punto de vista, el bitcoin (BTC) es el activo que presenta mayores probabilidades de triunfo y de los pocos que un inversor cualificado podría considerar para un porcentaje muy reducido de su cartera. Las razones que subyacen tras esta osada afirmación pasan por varios puntos a considerar.

En primer lugar, bitcoin ha demostrado ser totalmente fiable y operable los 365 días del año las 24 horas del día. Superadas las pruebas de seguridad de su protocolo, se está trabajando con éxito en la escalabilidad, y sistemas como SegWit pueden proveer de mayor capacidad a la red. Así mismo, el llamado 'batching' o agrupación de las transacciones ahorrará mucho espacio y proporcionará mayor eficiencia, y se espera que la 'lightning network' sea capaz de acelerar, abaratar y permitir micropagos a tarifas mínimas. En este sentido, bitcoin es el mejor posicionado y el que mejor comportamiento demuestra a nivel de cotización en el actual proceso bajista del mercado.

En segundo lugar, la popularización de los criptoactivos viene principalmente de la mano de bitcoin (BTC). La mayoría de la gente, pese a no saber muy bien qué es, ha oído hablar de esta criptomoneda (para bien o para mal) en un fenómeno de escala mundial, que puede generar una demanda planetaria. Este mayor reconocimiento y visibilidad, unido a que para negociar cualquier otro criptoactivo se tenga que pasar (en muchos casos) por el bitcoin, lo colocan en la mejor de las posiciones posibles. Del mismo modo, muchas de las noticias que se conocen sobre estos activos llevan involucrado el uso del bitcoin y eso ayuda a su mayor difusión.

Esta semana pasada, por poner un ejemplo reciente, nos han sorprendido con una operación realizada en bitcoins (BTC) en el futbol inglés. La plataforma de inversión social y tecnológica eToro ha firmado un acuerdo de patrocinio publicitario con siete clubes de la Premier (la competición más vista en el mundo, por delante de la Liga española) donde el pago de dicho mecenazgo se realizará en bitcoins (BTC) y no en libras (GBP). Este tipo de acciones, al margen de los temas intrínsecos del contrato, ayudan a consolidar la idea de que el bitcoin tiene cierto uso como medio de pago y, dada la naturaleza de la operación, puede generar nuevas acciones similares por parte de otros participantes. Siempre se ha dicho que, en el momento en que un gran jugador del tamaño de PayPal o Amazon lo acepte en sus plataformas, se puede abrir el camino a una adopción masiva de esa criptomoneda como medio de pago y, de ser eso así, sin duda alguna que el mejor posicionado es el bitcoin.

Así mismo, el gran debate sobre la necesidad de esa mayor escalabilidad demuestra que a día de hoy es la principal referencia en cuanto a descentralización y, de nuevo, el foco de atención recae principalmente sobre el bitcoin.

En tercer lugar, la titulización (mediante 'securities') debería atraer dinero institucional y del gran público al criptomercado. A los ya existentes productos cotizados como el GBTC, listado en la bolsa de valores OTCQX y que cuenta con más de 1.500 millones de USD bajo gestión, o el Bitcoin Traker One, que es un certificado cotizado en el Nasdaq Stockholm, se unieron hace menos de ocho meses los futuros regulados cotizados en el CBOE y el CME, cuyo volumen de contratación, pese a ser aún reducido, experimenta una tendencia interesante al alza.

La apuesta ahora cae del lado de los ETF. Tras varios rechazos por parte de la SEC en cuanto a la aprobación del primero de estos instrumentos de inversión masiva, la atención recae sobre lo que puede suceder a finales de septiembre con respecto al VanEck/SolidX del CBOE. En este caso, y a diferencia de los anteriores, este ETF presenta ciertas diferencias sustanciales que atraen y alimentan la atención y expectativas de los inversores. A modo de resumen, este producto incorpora las siguientes características diferenciadoras; a nivel de custodia, tendrá los BTC depositados físicamente (llaves privadas) como colateral del fondo y el CBOE actuará como garante. Este ya opera varias bolsas en Estados Unidos y ha propuesto cotizar el ETF del BTC en la BZX Equities Exchange. Además, dispone de los mencionados futuros cotizados sobre el bitcoin y es una entidad regulada y con la confianza suficiente ante la SEC.

Este ETF, a diferencia de los anteriores, está diseñado para el inversor institucional y no pretende atacar al cliente minorista, pues el mínimo a invertir sería de 200.000 USD. Esto le quita presión a la SEC, cuya preocupación viene justamente de ese lado del inversor final. La negociación se pretende sea OTC y no de forma electrónica, lo que evitará manipulación y mejorará la transparencia. Por último, se ha establecido un sindicato de aseguradores para ofrecer mayor protección al inversor, y tanto VanEck como SolidX han solicitado el registro de forma independiente. Al final, esta opción supone contar con unos generadores de alta confianza, que aportan experiencia demostrada en la gestión de activos y donde las posibilidades de obtener el visto bueno del regulador son en teoría algo mayores que en los anteriores casos.

Siempre se ha dicho que, en el momento en que PayPal o Amazon acepten bitcoin en sus plataformas, se puede abrir una adopción masiva

De nuevo y como continuación a lo anteriormente comentado, es el bitcoin (BTC) el único posicionado en este sentido y que atrae la mayor atención.

En cuarto lugar, la digitalización de los medios de pago toma aún mayor relevancia con las nuevas generaciones y como sustituto natural del dinero en efectivo. Bitcoin ofrece soluciones a los temas de privacidad (en constante mejora) mientras mantiene ciertas propiedades del 'cash' y pretende ser el sustituto natural. Si bien es cierto que otras criptomonedas cuentan con mayor anonimato con respecto a las transacciones realizadas, no ofrecen todavía la credibilidad necesaria para sustituir al bitcoin y, desde un punto de vista de mercado, la liquidez y la mayor dificultad para sufrir manipulación ponen en el primer puesto de la parrilla de salida al BTC.

Así mismo y como comentaba hace unos meses, las nuevas generaciones son 100% digitales, las criptomonedas forman parte de sus alternativas de inversión, les generan mayor confianza que la banca tradicional y están entre sus preferencias a la hora de utilizarlas como medio de pago. En breve, los 'millennials', que en Estados Unidos suponen la mayor llegada de población generacional (por número) al mercado de consumo de la historia, pueden ser la clave para el despegue definitivo de estas alternativas digitales.

En quinto lugar, el actual momento de depresión de cotizaciones de mercado y negativo sentimiento puede presentar una buena oportunidad para la toma de posiciones. En este mismo sentido y si miramos al pasado, mientras que a uno, cinco y ocho años vista bitcoin (BTC) sigue presentando rentabilidades positivas, otras criptomonedas como monero (XMR) o zcash (ZEC) están en terreno negativo y no cuentan con buen 'momentum' de mercado (en los plazos comparativos). Desde el punto de vista técnico, el BTC está demostrando cierto interés comprador en los niveles de los 5.800/6.000 USD y el 'stop' a aplicar estaría relativamente claro.

Mientras, la gran incógnita pasa por saber si asistiremos a la continuación del actual mercado bajista o, por el contrario, estamos ante una pausa como la vivida hace cinco años por el BTC. La situación actual parece querer apuntar a esto último. La reducción considerable de la volatilidad del BTC (a menos de la mitad de hace siete meses), la estabilidad conseguida en el número de direcciones únicas y transacciones, la continuidad de descorrelación con los activos tradicionales y su aspecto técnico son, entre otros muchos motivos, posible indicación de estar ante una etapa de estabilización propia del ciclo de mercado que domina al bitcoin desde 2009.

Así las cosas y sin pretender dar recomendación de compra o venta alguna, mientras que bitcoin ha demostrado ser el activo más resistente (dentro de la gran caída) y el que mejor posicionamiento relativo tiene, existen otras oportunidades que pasarán por aquellos 'tokens' que consigan fungibilidad y privacidad, única vía de entrada a una lucha contra bitcoin. Monero (XMR), dash (DASH) o zcash (ZEC) serían los mejor posicionados en este sentido. Los 'criptocommodoties' como el ether (ETH), neo (NEO) o stratis (STRAT) presentan menos atractivo dadas las bajas barreras de entrada de sus plataformas y el actual grado de competición por la cuota de mercado. Y aquellos 'criptotokens' enfocados en mejorar las prestaciones y servicios de los modelos centralizados, como augur (REP) o iconomi (ICN), tendrán que demostrar dicha supremacía. Interesante final de año para los criptoactivos y sus cotizaciones con un bitcoin que, indudablemente y pese al castigo experimentado, sigue siendo el rey.

De Vuelta
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