¿Cómo superar la caída de las bolsas?

Los movimientos vistos estas últimas semanas, pueden estar marcando el principio de un largo y tortuoso camino para el mercado de acciones

Foto: Agentes de Bolsa realizan su trabajo en el parqué de Nueva York. (EFE)
Agentes de Bolsa realizan su trabajo en el parqué de Nueva York. (EFE)

Han pasado ya 10 años desde la última crisis financiera. Y tras lo vivido en el mes de octubre, similar a lo que ya pasó en febrero, muchos se preguntan si el próximo mercado bajista está a la vuelta de la esquina. La respuesta rápida podría ser que sí, que ante la ruptura del “ritmo” en la economía norteamericana y tras la intervención masiva de los bancos centrales de Estados Unidos, Europa y Japón durante años, se ha llegado a formar una de las mayores burbujas de la historia en el mercado de acciones y en el de los bonos de alto rendimiento.

Hasta 1982 y durante los 128 años previos, los ciclos experimentados por la mayor economía del mundo, respondían a un cierto patrón que permitía lograr cierta estabilidad. Cada 3 años de media, se producía una expansión a la que seguía un periodo de 12 meses de recesión. Este ritmo permitió limpiar los excesos acumulados y construir una nueva base más resistente para acometer el futuro. Sin embargo y con la llegada de Alan Greenspan, se inicia una nueva etapa donde vemos intervenciones masivas del banco central para conseguir el llamado “soft landing” de la economía, que terminan distorsionando ese ritmo existente y evitan las limpiezas naturales de antaño. Esto, sin embargo, genera movimientos posteriores mucho más violentos. 1987, 2000 y 2008 son años que se recordarán por suponer verdaderas muestras de esa ruptura del equilibrio y cómo esas intervenciones, generan consecuencias devastadoras.

Los movimientos vistos estas últimas semanas, pueden estar marcando el principio de un largo y tortuoso camino para el mercado de acciones. La elevada valoración del mercado y el buen crecimiento económico se han encontrado ahora con la ratio deuda/PIB más alta de la historia que coincide, por cierto, con el mayor grado de apalancamiento de las empresas dedicadas en estos tiempos, a la recompra de acciones. En este entorno y, diluido el efecto fiscal de Trump, plantear un futuro de nuevas alzas de cotizaciones se antoja ciertamente complicado.

Sin embargo, existen fórmulas para capear el temporal de forma más o menos óptima y responder así a la pregunta de qué hacer ahora con nuestro dinero. El fundador del mayor Hedge Fund del mundo Ray Dalio, propone una cartera de valores que promete funcionar en toda situación de mercado, sea ésta alcista o bajista. La composición de la misma responde a esta asignación:

  • 40% en bonos a largo plazo (más de 20)

  • 30% en acciones

  • 15% en bonos de plazo medio (7-10 años)

  • 7,5% en Oro

  • 7,5% en materias primas

Si bien pudiera parecer una cartera más de las muchas que poder construir, Dalio presenta sus razones para confeccionarla de ese modo y dice que existen 4 grandes parámetros que afectan a los niveles de precios: inflación, deflación, crecimiento económico y recesión económica. En base a esos momentos, las temporadas a las que se puede asistir son: mayor o menor inflación de la esperada y mayor o menor crecimiento económico de lo esperado. Tomando como base ese razonamiento, Dalio optimiza su cartera seleccionado activos que funcionen bien en cada una de esos momentos que se van desarrollando y de ahí la anterior composición.

Para ver el resultado de esa estrategia, analizo lo sucedido hasta la fecha utilizando ETFs que cumplen con esos requisitos. Comparando la cartera de Dalio (Potfolio 1) contra el S&P500 (Portfolio 2) y siempre entendiendo que el pasado no garantiza el futuro, estos son los resultados obtenidos desde 2007.

Una inversión de 1.000 euros en 2007 en la cartera propuesta por Dalio para todo tipo de mercado, hubiera generado un resultado final de 2.133 dólares a día de hoy. Esto supone un crecimiento anual (inflación ajustada) del 6,61% y una desviación estándar del 7,46%. Por el contrario, una inversión en el S&P500 ha generado 2.430 dólares con una desviación del 14,48%.

Lo interesante de este ejercicio resulta de observar lo sucedido en los peores casos. En la cartera de Dalio, el peor rendimiento anual obtenido supone una caída del 3,6% (dato obtenido justo ahora mismo) y la mayor caída desde máximos queda en un 11,98%. Sin embargo, en la cartera del S&P500 se obtiene un -36,81% en el peor año y una máxima caída del 50,80%.

Si queremos comparar esa composición contra la tradicional inversión del 60% en acciones y 40% en bonos, los datos muestran igualmente una mayor resistencia en las temporadas de correcciones de precios. En el peor año se obtiene un -15,02% y la mayor caída desde máximos es del 26,80%. Lo mismo sucede en back testings lanzados desde 1984.

En esa cartera, lo que busca Dalio es mantener el riesgo controlado (por eso coloca poco en acciones y más en bonos) y utiliza el oro y las materias primas para las temporadas de alta inflación.

Así las cosas y sin querer incitar a operativa alguna, el inversor debe estar preparado para lo peor y no dejarse llevar por la euforia o el pánico del momento. Esta solución del afamado gestor muestra cómo, con un buen trabajo de selección y teniendo claros los objetivos, se puede construir una cartera que pueda resistir todo tipo mercados, sean estos alcistas o bajistas. Mantener una estrategia definida y argumentada es, al final, la única solución para que sus ahorros crezcan y no terminen en manos de otros.

De Vuelta

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