El fondo que genera una renta universal de 1.600 dólares

Se trata de un fondo estatal alimentado gracias a los ingresos del petróleo, puesto en funcionamiento en 1982 y que han percibido todos los residentes en Alaska, tanto adultos como niños

Foto: Foto: iStock.
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42 personas en el mundo tienen más riqueza que 3.700 millones. La riqueza del 94% del planeta está en manos de un 20% de la población. Estos bestiales desequilibrios hacen que muchos millones de personas tengan que afrontar una lucha diaria para sobrevivir en entornos muy complejos. En España, los indicadores de carencia o privación severa, pese a distar mucho de lo que sucede en otras partes del mundo, reflejan un alza significativa en los últimos años que pone de relieve la necesidad de actuación al respecto.

Desde hace ya varios años, son muchas las sugerencias que se han hecho desde distintos campos y enfoques, sobre cómo podría ser implementado un tipo de programa social que garantizase una renta mínima vital. Tanto Podemos como el PSOE por ejemplo, y aunque con algunas diferencias, la incorporan como una de sus propuestas políticas desde hace ya un tiempo. El BBVA reflexionaba sobre esta posibilidad y pese a ciertas críticas aparecidas al respecto, lo cierto es que estamos ante un tema recurrente de alto interés no carente de polémica.

En España, los indicadores de carencia o privación severa reflejan un alza significativa en los últimos años que pone de relieve la necesidad de actuar

Los problemas, que vienen siempre del origen de los ingresos que hagan el modelo viable, cuentan además con otros factores a considerar como el impacto fiscal, la aplicación efectiva del modelo (incluido el burocrático) y de las consecuencias sobre el comportamiento de los individuos que puedan percibir dicha renta básica. Interesante el experimento “Good Dollar” que Yoni Assia de eToro, pretende llevar a cabo utilizando tecnología Blockchain al respecto.

Si analizamos los programas que han intentado afrontar esta necesidad, son muy pocos los referentes válidos a los que poder referenciarse. El Fondo permanente de Alaska es tal vez el mas famoso modelo que garantiza una renta mínima anual universal a los residentes del estado. En la última década, el dividendo asignado se ha colocado entre los 1000 y los 2000 dólares. Se trata de un fondo estatal alimentado gracias a los ingresos del petróleo, puesto en funcionamiento en 1982 y que han percibido todos los residentes en Alaska, tanto adultos como niños. En 2015, se recibieron 2072 dólares por habitante, importe que ha pasado a unos 1.600 dólares en 2018. En función del precio del petróleo, los montos se van ajustado y experimentan las mismas variaciones. Y aunque estos cheques percibidos no son suficientes para satisfacer las necesidades mínimas, sí se trata de un programa universal real de rentas en pleno funcionamiento. Y todo ello sin experimentar consecuencias negativas en el empleo pues, según estudios recientes, el único efecto destacable es el incremento del trabajo a tiempo parcial (1,8 puntos).

Sin embargo, la parte más interesante de este programa radica en la gestión que del dinero ingresado se hace (25% del capital generado por la explotación del petróleo), pues es parte fundamental en la consistencia y mantenimiento del sistema a largo plazo. El fondo cuenta ahora mismo con unos 64.000 millones de dólares bajo gestión, totalmente invertido en una cartera de riesgo controlado y bien diversificada. La renta variable supone un 50% del total y partidas como “private equity” o inmobiliario suponen cerca de un 8% del total respectivamente.

La rentabilidad de este fondo a 5 años ha sido del 8,34% anual, consistente con la de largo plazo como muestra la gráfica siguiente, lo que ayuda a mantener la generación de recursos en niveles positivos de cara a poder ayudar en el pago de dividendos. El objetivo del fondo, inflación + 5% en el largo plazo, se ha conseguido de forma sistemática desde su creación.

Así las cosas y volviendo a la realidad, pensar en una renta básica universal parece aún una utopía. El caso de Alaska es muy particular y limitado, y basta ver como las economías avanzadas que están tratando el tema están sumamente endeudadas, con crecimientos mínimos de la productividad y sumidas en una espiral creciente del gasto dedicado a pensiones y salud, en cuyo contexto no es viable este tipo de iniciativas globales. Sencillamente, no hay dinero para eso. El modelo anterior, donde existe un origen y una gestión optimizada de los fondos, sí puede ser un buen camino para aquellas economías que lo están planteando, si se centra el objetivo en ayudar a los más necesitados, en crear una red de protección destinada a esa parte limitada de la población. Los recursos escasos, como el ahorro de las familias, hay que gestionarlos correctamente para así ayudar a superar los tiempos malos, propiciando un colchón de seguridad futuro. Y ese debería ser el verdadero reto de los gobernantes, más allá de prometer una renta universal inviable y centrándose en la forma de dar respuesta óptima a esa necesidad real.

De Vuelta
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